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La Mañana

10 años y 500 columnas como testigos del vino patagónico

120 meses de consejos para los amantes del vino. Cómo fue evolucionando esta enseñanza y los temas que se trataron en todos estos artículos.

joaquín hidalgo

Especial

Buenos Aires

Esta nota no es una nota cualquiera. Es, para decirlo cortito y al pie, la columna número 500 que este diario publica sobre vinos con la firma de este cronista. Por eso, un poco a título de celebración y otro poco de balance, repasaremos algunos hitos de esta página en los últimos diez años en que lleva publicada. Porque esta columna es más bien un espejo de las otras 499. Como un mojón en el camino para contar los kilómetros andados, es preciso detenerse en este momento para retomar algunas de las cosas que cambiaron tanto para el vino de la región como para esta sección del diario que las fue contando.

2007, columna #1. En agosto de aquel año publicamos la primera. ¿El plan? Sencillo: comenzar a formar lectores de vino que pudieran acercarse a las bodegas locales con una perspectiva más cercana. Como los directivos de entonces consideraban que sus lectores eran básicos en la materia -como lo son casi todos los lectores en asuntos de vino- la primera columna fue didáctica: qué es un varietal y qué significa en la etiqueta de un vino. Siguieron otras tantas así: hablamos de terruños y sus implicancias, de las copas y sus formas, de las técnicas que definen ciertos estilos de vino -los oportos, los tardíos, los reservas- y así. Quizás el lector no lo notó pero, en promedio, hubo una columna para aprender de vinos por mes en los casi 120 meses de vida de esta sección. Y sí, el lector de la región patagónica se convirtió en un consumidor cada vez más formado en materia de vinos. Tanto que desde aquel entonces hasta ahora, un poco por responsabilidad nuestra y otro poco porque las bodegas de la región infundieron su espíritu, entre las vinotecas y los restaurantes, el vino ganó un espacio destacado en la región.

2017, columna #498. Ese salto se hizo evidente hace dos domingos. Entonces publicamos que el malbec de San Patricio del Chañar tiene gusto propio. Algo impensado, tanto por la realidad de los vinos como por la de los consumidores, allá por 2007. Sin embargo, hoy es posible afirmar que ese sabor existe, que trazó de higo maduro y pasa es el sabor del malbec de la región. Al mismo tiempo no hablamos de un lector básico, sino de uno que puede darse cuenta de esta sutileza. Y hablamos, también, de las bodegas de la región que, con casi 15 años en el ruedo, son capaces de destacarlo. En la década de la que fuimos testigos, sin embargo, dimos cuenta de muchos movimientos: desde el lanzamiento de vinos novedosos -los Barrel Fermented, por ejemplo- a cambios de estilo -La Poderosa, por ejemplo- y apuestas las burbujas. De eso también hablamos en esta página.

Qué comprar por cuánto. Entre las 500 columnas que pasaron por este espacio hubo muchas -tantas como una por mes, en promedio- acerca de qué vinos comprar y por cuánta plata. Es posible que el lector no lo haya notado, pero fue pensado así. La idea de que un domingo al mes, al menos, el bebedor de vinos se encontrará con un listados de compras (el primero fue un Best buy hasta 20 pesos, el último que publicamos, mejores malbec hasta 200; la diferencia es de inflación) para poder rutear la billetera hacia el gusto. De eso también pasó mucho en esta página: se habló de vinos muy caros y de vinos muy baratos, de rarezas y perlitas más allá del precio y de estricta relación calidad-precio. Porque en el fondo, esto se trata de orientar al bebedor hacía una buena compra que nos recompense a todos.

Tendencias y novedades. También publicamos cosas que pasaban y cosas que pasarían, reportes de vendimia y situaciones curiosas de consumo: desde vinos elaborados con palta a estudios de uso de madera de cerezo en la elaboración de vinos premium. Fuimos dando cuenta de los cambios en el mundo del vino. De cómo la madera era una preocupación para la bodega y el consumidor y cómo ahora la frescura lo es, en detrimento del roble. De cómo el malbec ganó sofisticación, amplitud de gusto y de cómo, también, confundió al consumidor. También de cómo los blancos ganaron terreno. Quizás el lector tampoco lo notó: pero una vez al mes, al menos en promedio, se 120encontró con una nota de tendencia en la que observar el fenómeno del vino.

Así las cosas, ahora que llegamos a la columna 500, como cada domingo, este cronista se propone renovar los votos con sus lectores: pinchar la curiosidad y despertar la indignación, atizar algunas pasiones y atemperar otros pensamientos ligeros, informar y reportar como así también editorializar sobre el vino. En suma, hacer periodismo sobre una bebida que es poco noticiable pero de la que siempre se puede hablar. Que para eso hemos escrito estos 10 años en 500 textos. Y ojalá, en diez años más, le pongamos la firma a la columna número 1000.

Inicio: Las columnas comenzaron con información sobre las bodegas locales.