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La Mañana Cabernet Sauvignon

20 Cabernet Sauvignon de todos los precios

Es la variante que desvela a las principales bodegas del país que buscan obtener el tinto más exigente de todos. En el mundo del vino es la figurita más difícil.

Es una variedad cosmopolita, plantada en todos los países que hacen vino, aunque los grandes referentes tienen unas pocas coordenadas mundialmente famosas: Burdeos, Francia, de donde es originaria; y Napa Valley, California, la región que desafió a los grandes burdeos en la década de los setenta. En ese escenario global, el Cabernet Sauvignon es la figurita difícil de la competencia para los países que quieren estar en la liga de los grandes. Ese es el caso de la Argentina.

Desde la década de 1980 y apalancados en el éxito californiano, algunas bodegas locales se lanzaron a elaborar el mejor Cabernet Sauvignon posible. Para lograrlo, empezaron una carrara por desentrañar sus secretos: exigente a la hora de cultivarla, tanto en clima como en suelos; estricta desde el punto de vista de los manejos, de riegos a podas; y rigurosa en las técnicas que revelan su carácter, el Cabernet Sauvignon desveló en el últimos 40 años a los productores de vino. Tanto, que el proceso de investigación derivó en otro gran éxito: el Malbec.

La contratación de expertos mundiales en materia de Cabernet Sauvignon, desde los bordeleses Jack y Françoise Lurton y Michel Rolland, al californiano Paul Hobbs, pasando por otros como el italiano Alberto Anonini, llegaron a nuestro país en esos años para realizar la transferencia tecnológica de un saber hacer. En ese proceso el Malbec entró en escena y la historia postergó el proceso de investigación en Cabernet Sauvignon. En los últimos años, sin embargo, el desvelo por conseguir un Cab de categoría mundial ha vuelto a las bodegas.

El escenario es otro. Nuevos terruños permiten pensar en nuevos vinos y las técnicas y conocimiento aplicado a la elaboración acercan a los productores a los resultados. Como dijo recientemente en una degustación François Lurton, propietario de Bodega Piedra Negra, “Argentina tiene todo para hacer un gran Cabernet”.

En esa línea, Pablo Cúneo, enólogo de Luigi Bosca, una bodega con expertise propio en la variedad, sostiene que “el carácter continental del clima mendocino y experiencia acumulada nos permite pensar en un estilo diferente”. Lo mismo sucede en el Valle Calchaquí, donde la apuesta por la altura define un perfil único de Cabernet Sauvignon, donde “se concentran los aromas, colores y sabores de las uvas, que, elaboradas con técnicas modernas, dan vinos delicados”, como define Alejandro Pepa de Bodega El Esteco.

Los distintos rincones de Argentina hoy ofrece perfiles diferentes de Cabernet Sauvignon. De hecho, el Catena Institute of Wine junto con investigadores del CONICET publicaron recientemente un paper que analiza los perfiles de la variedad en correlación con las Indicaciones Geográficas de Mendoza asociadas a clones y terroir. A ese nivel se está trabajando hoy para conseguir un Cabernet de clase mundial.

Como me dijo Paul Hobbs hace un tiempo ya: “estamos haciendo todo bien, sólo falta que la añada nos de el plus que haga la diferencia”. Y a juicio de algunos técnicos la 2021 podría ser esa cosecha. Mientras tanto, cada vez hay mejores Cabernet Sauvignon para descubrir. Puestos a probar algunos, en esta selección hay sabor y profundidad.

En el rango de los más altos precios (hasta $20.000), Trapiche Terroir Series Finca Laborde 2017, Noemía Due 2017, Nicolás Catena Zapata 2017, Zuccardi Finca Los Membrillos 2018 y Rutini Apartado 2015. Ofrecen tintos de matices e intensidad y son francamente deliciosos.

En una alta gama (hasta $6.000), Bramare Luján de Cuyo 2018, DV Catena La Pirámide 2015, Zaha 2017, Luigi Bosca De Sangre 2018, Primus 2016, Terrazas de Los Andes Grand 2018 y Gran Lurton 2017 en Mendoza, Colomé 1831 2018, Finca Notables 2015 y Amar y Vivir 2018, provenientes del Valle Calchaquí. Carácter varietal y paladar firme, lleno de sabor es lo que se encuentra en este nivel.

En un rango de tintos más terrenales e igualmente ricos (hasta $2.000) Cadus Tupungato 2017, La Mascota 2018 y Famiglia Bianchi 2019. Fruta roja y paladar suelto, es lo que manda en este nivel de precio.

Más abajo hay Cabernet Sauvignon, aunque más desdibujados. Y, como suele sucede con variedades exigentes de cultivar, a la hora de comprarlas es mejor invertir unos pesos más que quedarse corto en sabor.

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