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La Mañana Don Bosco

60 años del Colegio Don Bosco: del servicio educativo a la vacunación contra el COVID

El mítico centro educativo cumple un nuevo aniversario celebrando su rol pedagógico y social.

Un 18 de marzo de 1962 comenzaba a dictar clases el Colegio Don Bosco de Neuquén con los grados de nivel primario completos y primer año del secundario. El sueño de su construcción había comenzado mucho antes, cuando su fundador San Juan Bosco, recibió por inspiración divina: la misión de extender una obra de servicio por la educación y el futuro de los jóvenes, desde Italia hasta las lejanas tierras patagónicas.

Don Bosco, que no llegó a conocer la Patagonia, soñó con ella y con una labor que llevarían adelante los misioneros de la Congregación Salesiana (inspirada a su vez en el modelo de San Francisco de Sales), fundar casas y colegios en los cuales se hiciera efectivo, uno de sus más nobles preceptos: “La Educación es cosa del corazón” y que los niños y jóvenes fueran sus destinatarios.

El Padre Juan Greghi, nacido en la ciudad de Carmen de Patagones en 1915, fue sin dudas una de personas avizoradas por Don Bosco en sus sueños. Llegó a la ciudad de Neuquén en 1960 para desempeñarse como párroco y abocarse a la educación de los niños pobres. Por entonces también llegaba a la región, quien fuera el Primer Obispo de Neuquén Don Jaime de Nevares.

El Padre Greghi recorría a menudo el Barrio Villa Florencia atendiendo las necesidades de sus feligreses y en sus caminatas no dejaba de llamarle la atención un predio, cuyo dueño desconocía. Unos vecinos a quienes asistía en su actividad pastoral le contaron, que esos terrenos pertenecían a Antonio Pazzut y además que estaban a la venta.

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La compra fue un acto de fe y la recaudación del monto una acción solidaria que involucró a la comunidad toda, desde Rufino Uzábal que dirigió las obras sin cobrar un centavo, a las familias que organizando kermeses, rifas y cenas para reunir los fondos necesarios. Las progresivas ampliaciones que tuvieron lugar en ese inmenso predio de Cháneton al 500, continuaron a lo largo de su historia, con la misma impronta de participación solidaria.

El Padre Greghi llevó adelante su tarea con la ayuda de sus grandes amigos el Padre Rafael Piccardi y el Padre San Sebastián, este último fue también uno de los primeros maestros del Colegio. La Obra Salesiana continuaría creciendo posteriormente en el cumplimiento de una promesa de Greghi al Gobernador del Neuquén Alfredo Asmar, fundar un Colegio de Artes y Oficios, creándose así el “Colegio San José Obrero”.

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El colegio “Don Bosco” de la ciudad de Neuquén pertenece a la Casa Salesiana del mismo nombre, junto con las seis capillas de la Parroquia y el campo del Asociacionismo conformado por el Movimiento Juvenil Salesiano local.

“Las familias de la comunidad educativa, los estudiantes y el personal en general manifiestan un fuerte sentido de pertenencia a una institución que es Casa, Patio, Escuela y Parroquia, tal como lo soñó Don Bosco en el siglo XIX", contó Nora Manso, Representante Legal del colegio.

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"El Colegio ha abierto sus puertas a la Comunidad brindando sus instalaciones para el funcionamiento temporario de la escuela Padre Adolfo Fernández en sus inicios y para la escuela de formación de policías de Neuquén. También cede espacios, desde hace varios años, para la realización de reuniones de Alcohólicos Anónimos, y canchas y gimnasio para uso de escuelas deportivas”, agregó.

Mariana Lores, Profesora de Lengua y Literatura del Colegio, que inició su trayectoria en la institución como alumna del nivel primario y está pronta a jubilarse, recordó que el colegio es una de las instituciones más prestigiosas de Neuquén, por donde pasaron varias generaciones de neuquinos y de los hijos de tantas familias que se radicaron aquí.

"Ingresé a primer grado en 1975. El colegio, que había sido fundado en 1962, ya funcionaba en el edificio actual. Mi padre, médico y gran amigo del Padre Fito, daba clases de Higiene y Anatomía en el secundario. Un año después mi madre también fue convocada para dar clases en el nivel primario. En ese momento la escuela era más chica que ahora, el edificio a lo largo de los años fue ampliado varias veces. El nivel primario era mixto desde 1974, sin embargo, el secundario seguía siendo solo de varones", contó.

"En las galerías, en la capilla y en los patios era frecuente la presencia de los sacerdotes que llevaban adelante la obra fundada por el Padre Greghi. Hablo de entrañables salesianos como el Padre Lorenzo García, el Padre Piccardi, el Padre Adolfo Fernández (Padre Fito), los Padres Sabino, Tono, Zatti, Isidoro y el Padre Pascual con los bolsillos de su sotana repletos de caramelos que repartía en los recreos. Posteriormente también fueron directores del colegio el Padre Benjamín Stochetti y el inolvidable Padre Rafael Ruiz que, en 1992, nos casó a mi esposo y a mí en la capilla del colegio”, agregó.

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"De mi etapa como alumna recuerdo los espectaculares actos de fin de año con producciones artísticas admirables, el coro de la señorita Ofelia, las fiestas del deporte, el quiosco de la señora Ermes, la paciencia de Delia Paglialunga de Ortega (una de las docentes fundadoras), las maestras y directoras con sus impecables guardapolvos blancos, los festivales de la canción salesiana, el grupo de líderes del que fui parte y los campamentos organizados por el maestro Gatica… y muchísimas cosas más que llenaron mi infancia de felicidad. A mis maestras, las recuerdo a todas y cada una con nombre y apellido, eternamente agradecida por la vocación que manifestaban, por la impecable formación académica que nos brindaban y por ser fervorosas seguidoras de Don Bosco y de su Sistema Preventivo. Para mí el colegio es mi casa, ni más ni menos. Apenas obtuve el título de maestra comencé a dar clases en el nivel primario, allí permanecí durante siete años hasta que, ya con mi segundo título concretado, fui convocada a trabajar como profesora de Lengua y Literatura en el nivel secundario. Mis hijos también son ex alumnos ya que cursaron sus estudios en el colegio, desde preescolar hasta quinto año”, recordó.

Andrea Guzmán, Secretaria Administrativa del Nivel Medio, se integró al colegio en su adolescencia en los Movimientos Juveniles y era Cooperadora Salesiana. "El Padre García me convocó posteriormente para ayudar en la administración y desde entonces trabajo en el área de secretaría. En esa época en el Chalet vivían los hermanos salesianos. Ese Chalet estaba desde antes de que el padre Greghi comprara los terrenos en los que hoy funciona el Colegio. Era una casa de puertas abiertas, nuestro lugar de reunión. Eran personas dedicadas a toda hora y a todo momento para atender a la comunidad. El Grupo de los Cooperadores nos reuníamos ahí", dijo a LMNeuquén.

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"Quienes trabajamos en el Don Bosco muchas veces no nos damos cuenta de que se trata de nuestro trabajo porque sentimos que estamos viviendo en familia, que somos una gran familia de la que todos formamos parte, incluso los chicos y sus familias ni bien ingresan al Colegio se dan cuenta de eso. A muchos estudiantes de secundaria, sobre todo de los últimos años, los escuché quejarse de algunas cosas, pero cuando les tocó ser padres quisieron traer a sus hijos al Don Bosco porque han vivenciado el carisma y el amor Salesiano”, añadió.

Nora Manso, Representante Legal del Don Bosco, se refirió al rol que le tocó desempeñar al Colegio en el contexto de la pandemia y expresó que por solicitud del Ministerio de Salud de Neuquén, se entregó en calidad de préstamo, el Gimnasio del centro familiar para ser utilizado como Centro de Vacunación contra el COVID 19 durante un año y dos meses. "Un alto porcentaje de la población vacunada en la provincia de Neuquén recibió sus dosis en este lugar”, Concluyó.

El sueño de Don Bosco continúa siendo realidad y cumple por estos días en nuestra región 60 años de historia.

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