A los piedrazos evitaron que los multen por vender alcohol fuera de horario

El domingo de madrugada, los vecinos atacaron a los inspectores y a los policías.

Ya es un clásico en los controles municipales por la venta clandestina de alcohol que los inspectores sean agredidos verbalmente, aunque esta vez "se pasó de claroscuro" cuando fueron recibidos a los piedrazos. Desde el Municipio continúan con su plan para controlar esta situación, aunque admiten que es muy difícil erradicarla.

"No digo que vamos a desterrar la venta clandestina, ya que esto es como las cucarachas, muy difícil de exterminarlas", expresó Gustavo Orlando, subsecretario de Fiscalización Externa de Neuquén, aunque aseguró que están haciendo "un buen trabajo en controlar la venta al llegar a los puntos neurálgicos".

Sin embargo, explicó que en la madrugada del domingo vivieron una situación de máxima tensión en el sector de Huertas Comunitarias de Villa Ceferino. "Siempre se pone áspero con algunos vecinos con patoterismo, amenazas que no los podemos notificar. Pero esto se pasó de claroscuro con una apedreada mal que también afectó al móvil policial", contó el funcionario en diálogo con LU5.

Algunos deberían pasar un tiempo encerrados porque no aprenden.

Detalló que los inspectores municipales siempre trabajan en forma coordinada con la Policía provincial, por lo que rápidamente pudieron salir del lugar sin lograr notificar a las personas que estaban vendiendo alcohol en forma irregular.

Aseguró que el problema se da cuando llegan a algunos lugares claves, donde antes los vecinos "hacían lo que querían y se burlaban en la cara". Sin embargo, admitió que siguen encontrando cierta resistencia como el caso del domingo, en el que agradeció a Dios porque trabajan junto a la Policía. "Los inspectores están bien, están acostumbrados a no ser bien recibidos en estos lugares", destacó.

Controles en el barrio Río Grande

Orlando contó que tras varios mensajes y llamados de vecinos del barrio cercano al balneario Río Grande, el domingo de madrugada también se dirigieron a esa zona. "Ahí tenemos una gran cantidad de canchas de fútbol que en época estival alargan su alquiler y los vecinos nos dicen de los ruidos molestos", expresó el funcionario municipal.

Uno de los lugares problemáticos es un local, ubicado en Olascoaga al 2.065, que tiene autorización para vender alcohol pero hasta las 23. Al llegar los inspectores a la 1, se encontraron con que estaba expendiendo bebidas alcohólicas fuera de horario y por ello le labraron una multa. Además, indicó que había varios jóvenes con los baúles de sus autos abiertos y la música muy fuerte.

Esa misma noche se multó a una despensa en el barrio San Lorenzo que fue "atrapada in fraganti en la venta de alcohol fuera de horario".

Reincidencia

"Algunos deberían pasar un tiempo encerrados porque no aprenden", expresó Orlando al ser consultado por un vendedor que el sábado había sido multado y fue encontrado nuevamente vendiendo alcohol. El funcionario admitió que hay veces que las multas y clausuras no son suficientes, por lo que habría que aplicarse sanciones más severas como "un par de días" en la cárcel.

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