A pesar de la prohibición, los galgos siguen corriendo
Georgina Gonzales
Neuquén.- Hecha la ley, hecha la trampa. Y si no es trampa, será la clandestinidad. Cada vez que hay una prohibición, seguramente hay alguien que busca cómo seguir a pesar de la normativa vigente.
Desde noviembre del año pasado, cuando el Congreso de la Nación aprobó la ley que prohíbe la carrera de perros de todas las razas en el territorio nacional, los comentarios en las redes sociales sobre competencias ilegales, lejos de los grandes centros urbanos, se han multiplicado en distintos rincones del país. En esta provincia, ya se habían prohibido en junio del 2016.
La imposibilidad de un control adecuado por parte de las fuerzas de seguridad contribuyen, por ejemplo, a que una chacra en China Muerta sea el espacio ideal para el funcionamiento de un canódromo.
La denuncia constante de un grupo de defensores de los animales permitió que en las últimas horas se realizara un procedimiento y se desmantelara el lugar. Sin embargo, los investigadores presumen que habría otras instalaciones similares en otros puntos del interior neuquino.
132 votos respaldaron la ley nacional en Diputados.
La iniciativa, aprobada en noviembre pasado, fue respaldada por el interbloque de Cambiemos, el massismo y el PJ y la izquierda. Un total de 17 legisladores la rechazaron.
Una práctica ilegal
El allanamiento se concretó el miércoles en un inmueble rural del paraje China Muerta. Allí personal de la Dirección de Delitos de la Policía secuestraron jaulas, banderas, bicicletas y otros elementos que se utilizan para la realización de la carrera de galgos en forma clandestina. Además, se procedió a demorar a dos personas, que quedaron imputadas.
Cabe recordar que la norma vigente establece, entre otras cuestiones, que quienes organicen, promuevan, faciliten o realicen carreras de perros serán reprimidos con prisión de tres a cuatro años y multas que van de 4 mil a 80 mil pesos.
Los uniformados, alrededor de 15 que participaron del despliegue, llegaron tras la denuncia de la presidente de la Asociación Protectora de Animales (APA) Neuquén.
Rosa Álvarez recibió una llamada telefónica el domingo, momento en el que se concretaba la competencia. Cuando el personal de la Comisaría 7ª arribó al lugar, se encontró con un centenar de personas y unos 30 animales que estaban preparados para correr.
Sin embargo, ante la falta de una orden judicial, no pudieron más que advertir que estaban infringiendo la ley. Días después recién concretaron el allanamiento.
Una investigación por el interior
La Dirección Delitos de la Policía investiga en qué otras ciudades de la provincia de Neuquén se continúa con las carreras de galgos. Entre esas posibilidades, las pesquisas avanzan sobre la existencia de otro canódromo que funcionaría en la localidad de Cutral Co.
Aunque aún no dieron con el lugar, el comisario Jorge Riffo adelantó que seguirán con las averiguaciones en esta y otras localidades del interior neuquino. El funcionario policial indicó, además, que “sabemos que este tipo de carreras se da mucho en la provincia de Río Negro”.
Piden denunciar las carreras
“Nosotras desde el 2013 que estamos denunciado esta situación. Hemos publicado videos en donde hasta se vieron niños tomando las apuestas”, relató Rosa Álvarez.
El maltrato que sufren los perros y el movimiento de grandes sumas de dinero han motivado la prohibición de este tipo de prácticas.
“Estas carreras hoy por hoy son un delito federal. Todo el que sepa o que vea este tipo de prácticas debe denunciarlas”, recalcó la concejal Alejandra Guala (Libres del Sur).
El coordinador operativo de la Dirección Delitos zona sur de la Policía, Jorge Riffo, dijo a LM Neuquén que se continuará con la investigación para descifrar cómo funcionan estas organizaciones. El miércoles pasado durante el operativo, si bien no pudieron constatar cuántos fueron al evento, confirmaron que eran provenientes de Neuquén, Centenario, Roca, Plottier, Cutral Co y Añelo.
Galgueros: unos pocos que mueven todo un comercio
Un informe de LM Neuquén publicado en junio de 2015 puso al descubierto la denominada “mafia de los galgueros”.
En aquel momento se calculó que en toda la provincia había una decena de personas que manejaban las carreras de galgos. Cada uno de ellos, por lo general, tenían entre 10 y 12 perros para competir en un circuito clandestino de carreras, eventos que reúnen a cientos de personas y mueven todo un comercio alrededor. El eje principal de estas competencias se concreta en la zona rural de distintas localidades del interior neuquino.
Según el informe periodístico, en apenas un minuto de carrera, un galgo le podía ayudar a su dueño a ganar, por entonces, hasta 20 mil pesos en una sola carrera.
Un perro de estas características puede llegar a correr a 70 kilómetros por hora. El peso del animal, las características y muchas veces la inyección de anabólicos por parte de los dueños son variables para el ser más veloces.
El informe de 2015 pudo establecer que los galgueros locales le inyectaban hasta cocaína diluida con vitamina B12.
Cuando el animal se fractura o deja de rendir en las carreras, los dueños los abandonan o, lo que es peor, los matan con mucha saña.
A pesar de la ley prohibitiva, siguen las carreras, y no sólo en Neuquén sino en varios puntos del país.
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