"¿A qué venía yo?" y otras distracciones del cerebro

Ante lo inesperado, un mecanismo detiene el pensamiento.

California
¿A cuántos nos ha pasado de estar yendo a buscar una cosa y al llegar a la habitación olvidar completamente para qué fuimos hasta ahí? Lo peor es que, aunque intentamos volver sobre nuestros pasos, la mayoría de las veces no encontraremos la respuesta, incluso hasta después de unas horas.

Ese fenómeno es el que comúnmente los psicólogos llaman "el descarrilamiento del tren de pensamiento": las ideas, a lo largo de un discurso, están unidas unas a otras, como los vagones de un tren, y una pequeña distracción puede hacer que perdamos el hilo de nuestros pensamientos.

Los científicos les asignan una importante función evolutiva a estas distracciones.

Pero ¿por qué sucede esto? Según un estudio publicado en Nature Communications, el responsable es el sistema de frenado del cerebro, el mismo que nos hace que nos paralicemos cuando se produce algo inesperado que nos sobresalta, como, por ejemplo, el sonido de la bocina.

Lo que sucede, en realidad, es que de producirse un acontecimiento repentino, como puede ser incluso un llamado telefónico, el cerebro detiene o desacelera la acción que estábamos llevando a cabo para evaluar si es conveniente continuar con lo que estábamos haciendo.

Aunque aún forma parte de las hipótesis, neurocientíficos de la Universidad de California creen que se trata de un mecanismo evolutivo destinado a preservar nuestra supervivencia, ya que en situaciones de peligro permite frenar todo pensamiento que nos distraiga de lo que acaba de acontecer.

Otro olvido común, aunque muy diferente, es cuando nos preparamos para un examen, una alocución o incluso una entrevista de trabajo y, ante la primera pregunta, de pronto nos quedamos en blanco.

En una situación como esta, el causante no es el sistema de frenado del cerebro, sino la tensión emocional.

La responsabilidad reside en una hormona llamada corticosterona que se libera en los momentos de tensión, miedo o ansiedad.

"Se sintetiza en las glándulas suprarrenales y entre otras muchas acciones, bloquea los sistemas de recuperación de información", explica el doctor Manuel Díaz-Rubio, presidente de honor de la Real Academia de Medicina.

Varias zonas del cerebro se ven afectadas por esta hormona, como el hipocampo –fundamental para recordar–, la amígdala –relacionada con las emociones– o la corteza cerebral, que interviene en la recuperación de los recuerdos.

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Otros olvidos inquietantes

Realizar siempre el mismo camino para llegar al trabajo puede provocar que un día no sepas cómo llegaste hasta allí, que no recuerdes el recorrido. Eso en realidad es un efecto del "sobreaprendizaje", y se produce cuando llevamos a cabo actividades que tenemos tan interiorizadas que podemos hacerlas casi de forma automática, sin prestar atención.

Otro olvido, aunque más polémico, es la criptomnesia, que se produce cuando nos invade una idea que creemos original, pero en realidad pertenece a alguien más y ni siquiera nos es familiar.

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