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Abandonó su carrera de doctora para sanar con plantas

Sara Itkin. Renunció al hospital para desarrollar su vocación naturista. Lleva 20 años investigando las propiedades de flores y raíces patagónicas.

Apenas se recibió de médica vino a Neuquén para hacer prácticas en hospitales del interior de la provincia, especialmente en Las Lajas.

Cuando trabajaba en Villa Traful tomó la decisión que le cambió la vida. Empezó con el naturismo.

Ana Laura Calducci

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Neuquén.- Sara Itkin empezó su carrera de médica con su guardapolvo blanco y su guía farmacológica, aunque siempre prestó atención a sus pacientes que le contaban de “unos yuyitos” que los sanaban. Empezó a investigar las plantas y llegó a un punto en que dejó atrás el hospital para dedicarse de lleno a otra forma de curar. Hoy viaja por la Patagonia para explicar cómo prevenir y aliviar dolores con las hierbas del jardín.

Apenas se recibió de doctora, Sara vino a Neuquén a hacer prácticas en hospitales del interior y se quedó trabajando en la localidad de Las Lajas. Desde sus primeros pasos en la medicina, hace 20 años, le llamaron la atención los remedios caseros que usaban en las zonas rurales. “Muchos decían que se curaban el dedo con palán palán, la quemadura del brasero con aloe o usaban el llantén para las heridas, lo que me parecía maravilloso; entonces, empecé a buscar la parte fisicoquímica de cada planta”, relató.

“Como doctora, aporto mi mirada sobre los principios activos, pero también la planta es un ser vivo y tiene el componente de la cuestión mágico-religiosa, la espiritualidad, que existe más allá de lo puedo conocer”, destacó.

Eso la llevó a convivir un tiempo entre ambas medicinas: la del hospital y la de la naturaleza. Supo entonces que su camino chocaba con el saber institucionalizado y con el poder de las grandes industrias farmacéuticas, pero lo suyo era una vocación y no tenía retorno.

Unos años más tarde, cuando trabajaba en Villa Traful, tomó la decisión que le cambió la vida. “Estaba embarazada de mi primer hijo y tuve un conflicto con el gobierno de turno, que me llevó a abandonar la salud pública porque me decepcionó y sólo seguí con el naturismo”, contó.

Se mudó a Bariloche, donde se dedicó a dictar talleres y armar su consultorio naturista. Incansable, recopiló una extensa lista de hierbas y la plasmó en su primer libro: Plantas de la Patagonia para la salud.

Su trabajo constante hizo que se ganara el respeto de sus ex colegas de los hospitales. “Me fui fortaleciendo y llegando nuevamente a los sistemas de salud pública, donde me invitan a dar charlas a los profesionales, como en Bariloche, General Roca o El Hoyo”, comentó con orgullo.

Remarcó que aun los defensores de los remedios sintéticos “no pueden negar que las plantas sanan”.

Hoy, Sara recorre la Patagonia para difundir lo que aprendió de sus pacientes rurales, en su mayoría mujeres. Espera terminar pronto su segundo libro y sueña con lograr no sólo el reconocimiento de otros médicos sino de las instituciones de salud.

Indicó que “sería bueno que vuelvan los jardines botánicos a los hospitales, en algunos los hay, pero como decisión de gobierno, y que los doctores conozcan la fitomedicina”. Aunque ese sueño esté lejos, Sara está abriendo el camino para revalorizar las propiedades curativas de las plantas y rescatar un saber milenario que duerme bajo la tierra.

Como Sara, cada vez más médicos escuchan las recomendaciones de las abuelas, que vienen de muchas generaciones atrás. Señaló que la Patagonia es una zona privilegiada “porque tiene una flora interminable, aunque ahora estamos en un tiempo donde hay que cuidar lo que tenemos”.

“Es una época donde mucha gente se quiere sanar de forma natural, entonces, las grandes industrias que siempre combatieron estos saberes se quieren quedar con las plantas, las quieren patentar”, advirtió.

Indicó que, aunque no tienen la fiabilidad de una droga sintética, las plantas casi no presentan contraindicaciones, por eso son ideales para la prevención.

La Patagonia es una zona privilegiada porque tiene una flora interminable. Hay que cuidar lo que tenemos”.Sara Itkin

Traerá su “botiquín de otoño” a Plottier

El próximo viernes, Sara Itkin estará en Plottier para dictar su taller “Botiquín de otoño”, en el que explica qué plantas son buenas para esta época del año.

En la charla, la naturista trabaja con las plantas de estación, dando a conocer las propiedades beneficiosas de cada una.

Anticipó que “en otoño, las hojas de los árboles caen y la energía y los nutrientes de las plantas se van replegando hacia el tallo y van a la raíz”, lo que también repercute en las personas.

Observó que, “así como muchos animales se guardan a dormir o pierden pelo, nosotros también sentimos el cambio de estación, aunque a veces vivimos en un frenesí en el que no nos damos cuenta hasta que empezamos con tos o resfrío”.

Itkin añadió que, en primavera, “la llegada del nuevo sol es energía expansiva y, después de un tiempo de quietud, abrimos las ventanas y limpiamos la casa”.

La especialista sostuvo que “precisamente eso mismo tendríamos que hacer con nuestra casa corporal”.

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