Abuela francesa tenía en la cocina un cuadro de 24 millones de euros

La jubilada nunca supo que la obra valía tanto dinero.

Una anciana que vive en Francia poseía un cuadro de gran valor, aunque sin saberlo: estuvo colgado en su cocina durante décadas. La pintura se titula ‘La burla de Cristo‘ y pertenece al artista florentino de finales del siglo XIII Cimabue. Luego de analizarla, se determinó que su valor podía llegar a los 5 millones de euros. Pero finalmente se vendió en una subasta por 24 millones de euros.

Con la venta millonaria de la obra, el artista logró tener la pintura primitiva (anterior a 1500) más cara del mundo y también, según la casa de subastas Aceón, es la octava pintura más cara del mundo detrás del ‘Salvator Mundi’ de Leonardo da Vinci, ‘La masacre de los inocentes’ de Rubens, ‘Loth y sus hijas’ de Rubens (2016), el retrato de Cosimo de Medici de Pontormo, el ‘Retrato de mujer’ de Rembrandt, el retrato de Laurent de Medicis de Raphael y el ‘Gran Canal’ de Canaletto.

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‘El Cristo burlado‘ es una obra pintada sobre madera de álamo. Su tamaño no supera los 25 centímetros de alto por 20,3 centímetros de ancho, y formaba parte de una serie de paneles en los que el artista prerrenacentista plasmó escenas de la pasión de Cristo. Hasta su hallazgo sólo se conocían dos de esas escenas, una ‘Flagelación de Cristo‘, conservada en la prestigiosa colección Frick de Nueva York, y una imagen de la Virgen que está en la National Gallery de Londres.

La sorprendida dueña del cuadro, de quien no se ha revelado el nombre por cuestiones de seguridad, no podía creer lo que le decía el tasador que se acercó a su casa. Todo comenzó cuando la mujer decidió hacer una “limpieza” de su casa y convocó a una especialista para que le diga qué objetos podían tener algún tipo de valor.

Philomène Wolf, la tasadora, le aconsejó que antes de tirar el cuadro lo lleve a un especialista en historia del arte para valuarlo, porque le parecía que podía tener algún tipo de valor. Por suerte, la mujer le hizo caso. Lo que tampoco trascendió fue cómo la pintura llegó a manos de la jubilada. Evidentemente ella no es una entendida al respecto, por lo que está claro que la obra, seguramente, llegó a sus manos de casualidad. Con la misma suerte con la que, de un día para el otro y sin siquiera imaginárselo, se convirtió en millonaria.

Rumbo a la última quimioterapia, se ganó u$s 200 mil

Ronnie Foster iba de camino a su último día de tratamiento por un cáncer de colon. Debía realizar la sesión final de quimioterapia y sólo por eso ya era un gran día para este hombre de Carolina del Norte. Pero lo que pasó en el viaje hacia el centro médico potenció aún más su alegría.

Ronnie, un trabajador jubilado del Departamento de Transporte, se detuvo a comprar un billete de lotería en una tienda a 15 minutos de su casa en Pink Hill. Allí se encontró con algo inesperado. El hombre pidió un billete de un dólar, lo raspó y se ganó uno de 5 dólares. Con ese dinero compró otros dos boletos y al raspar el segundo, se ganó unos 200.000 dólares. El día había sido completo.

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