Adolescentes: cómo hacer para que se alimenten bien

El aporte energético debe tener proteínas, vitaminas y minerales.

La adolescencia se caracteriza por ser un período de madurez sexual, funcional y psicológica, que se inicia entre los 12 y los 14 años. Y fruto de esa aceleración del crecimiento, las necesidades nutritivas se ven incrementadas. Por ello, es propio de esta etapa la adquisición de nuevos comportamientos, mayormente contrapuestos a los adultos, como forma de expresión de su identidad. Es un período muy influenciable en el que se pueden incorporar gustos alimentarios que perdurarán en la edad adulta.

El aporte energético cobra especial importancia en esta etapa y debe contener proteínas (su función es sintetizar tejidos y estructuras del organismo), vitaminas (intervienen en los procesos metabólicos muy activos durante la adolescencia) y minerales, especialmente calcio, hierro y zinc (cruciales en el funcionamiento correcto de los sistemas enzimáticos). En el caso de las chicas, el hierro es clave para equilibrar las pérdidas de la menstruación.

A la vez que crecen sus necesidades nutricionales, los adolescentes se enfrentan a retos emocionales que pueden provocar que coman más de lo necesario, se salten comidas o hagan dieta. Por ello, es importante vigilar cualquier patrón de alimentación que no sea saludable. Y no hay que perder de vista los aspectos psicológicos de la edad. Porque si bien la obesidad es consecuencia de una mala conducta alimentaria, la obsesión por la “perfección física” termina siendo patológica.

Es una etapa con desafíos emocionales. La obesidad es mala, pero también la obsesión por la delgadez.

Los trastornos de la conducta alimentaria, como la bulimia o la anorexia nerviosa, son enfermedades psiquiátricas complejas que afectan principalmente a las mujeres adolescentes. Estos trastornos comparten síntomas comunes como la preocupación excesiva por la comida, el peso, la figura y el uso de medidas no saludables para controlar o reducir el peso corporal. En la mayoría de los casos, estos adolescentes tienen un buen rendimiento escolar, ligado a actitudes de autoexigencia y de perfeccionismo.

--> La educación empieza en casa

Es necesario mantener hábitos saludables en el hogar, comprar y tener a su disposición sólo aquellos alimentos que queramos que coman y, en definitiva, predicar con el ejemplo. En tiempos de mucho vértigo, con poco tiempo para la elaboración, es importante tener a mano platos sencillos pero atractivos, desde frutas y verduras ya cortadas hasta barritas de cereales, sopas y sándwiches. Y obligarlos a respetar las cuatro comidas del día.

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