Neuquén.- Ya pasaron diez años de la creación del Registro Único de Adoptantes (RUA) en la provincia y algunas viejas costumbres ya están desterradas. Nadie finge un embarazo con un almohadón o les oculta a los niños de dónde provienen porque sumar un nuevo integrante a la familia dejó de ser un tabú para convertirse en un reconocido acto de amor. Sin embargo, aún no se destierra la lentitud de los trámites que hace que 250 aspirantes en Neuquén esperen por años para adoptar a un niño.
“No se puede comenzar el vínculo con un gesto negativo como ocultar la verdad”, explicó Susana Pintos, integrante de la Asociación de Padres Adoptantes de Neuquén, una organización que surgió en 2007 para asesorar y acompañar a los inscriptos en su proceso de adopción. Según ella, el derecho a la identidad de los niños se ha impuesto sobre los tapujos de los adultos y ya no quedan los futuros padres que se dicen biológicos cuando no lo son.
Lo que sí queda es un proceso lento que hace que unas 250 familias neuquinas aguarden por un niño que nunca llega, aún cuando hay chicos que pasan largos años en los hogares de menores a la espera de integrarse a una familia nueva. Según detalló Pintos, en los 10 años de vigencia de la ley sólo se realizaron 70 adopciones en la provincia y, por eso, las parejas y padres solos que buscan adoptar saben que pasará un largo período antes de que llegue su llamado.
Pintos aclaró que, en muchos casos, se trabaja en un proceso de revinculación con la familia biológica que demora valiosos años. Otro obstáculo suele ser la obstinación de los aspirantes por vincularse con bebés menores de dos años, cuando la mayoría de los chiquitos en condiciones de ser adoptados tienen más de cinco.
Aclaró que integrar a un niño de meses no garantiza una crianza más sencilla. Por eso, alentó a los padres a optar por niños mayores e incluso grupos de hermanos, que suelen pasar años en los hogares y hasta cumplen la mayoría de edad sin ser adoptados. Pintos aclaró que esos niños traen una historia personal previa –al igual que la traen los padres– que también debe ser adoptada el día que comienza el proceso de vinculación previo a la adopción.
Desde la asociación solicitaron que se cumpla el plazo establecido por el Código Civil, que impone un lapso de 180 días para que se resuelva la situación de los niños que son separados de sus familias biológicas. “Tardar es hacerles más daño a los niños”, remarcó Pintos.
Actualmente, las familias esperan al menos cinco años para que su legajo sea considerado por un juez, pero Pintos aseguró que la espera se borra de un plumazo cuando llega una noticia que les cambiará la vida para siempre, cuando los aspirantes dejan de ser meros inscriptos para convertirse en padres por adopción.
250 familias neuquinas están inscriptas actualmente en el Registro Único de Adopción.
Un grupo de contención para aspirantes
La Asociación Neuquina de Padres Adoptantes surgió en 2007 junto con la Ley Provincial 2561 que creó el RUA y, desde hace tres años, celebra el día provincial de la adopción cada 18 de octubre para generar conciencia sobre la importancia del proceso, que permite garantizar el derecho de los niños a crecer en una familia.
Entre otras actividades, la entidad organiza charlas entre aspirantes y padres por adopción que sirven para evacuar dudas sobre el proceso y la llegada de los niños a un nuevo hogar.
“Es importante que los padres hagan una espera activa, que lean, compartan y se preparen para la llegada del niño; no es sólo esperar a que los llamen”, señaló Susana Pintos, de la asociación.
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