Ahora les prohíben a los curas quedarse solos con los chicos
Entre Ríos. El Arzobispado de Paraná, Entre Ríos, aprobó un protocolo para prevenir y concientizar sobre abusos de menores por parte de sacerdotes. El protocolo no tiene antecedentes en la Iglesia y, entre la serie de medidas, se especifica que los religiosos no podrán tener en ningún momento contacto físico con “menores o adultos vulnerables”, así como tampoco recorrer largas distancias en auto a solas ni compartir habitaciones en hoteles, casas u otros lugares.
La normativa señala que la confesión debe hacerse en lugares y horarios especificados y la puerta de la sacristía debe permanecer siempre abierta y prohíbe “realizar cualquier insinuación, comentario o chiste sexual delante de menores o adultos vulnerables; poseer o exhibir cualquier material sexual o pornográfico; involucrarse en conductas sexuales secretas o manifiestas, y dar o recibir regalos personales o desproporcionados”. Al mismo tiempo, difundieron los pasos a seguir ante una denuncia o sospecha verosímil de un caso de abuso que, de ser confirmado, puede terminar en la expulsión del ministerio sacerdotal del acusado.
La inédita resolución es el resultado de la serie de denuncias en las que se vio envuelta la Iglesia Católica durante los últimos años, que tuvo como uno de sus casos más emblemáticos el del cura Justo José Ilarraz, acusado de haber abusado a comienzos de los 90 de varios seminaristas en Tucumán.
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