La canciller Angela Merkel llamó por teléfono a la alcaldesa de Colonia, Henriette Reker, y le señaló "su indignación ante estos actos de violencia insoportables y agresiones sexuales", en tanto que otros responsables políticos intentaban establecer un vínculo entre los ataques y la presencia de numerosos migrantes en el país.
Estas agresiones fueron atribuidas a grupos de entre 20 y 30 jóvenes ebrios que se reunieron cerca de la catedral y de la estación central de Colonia. La Policía también dijo haber recibido una decena de denuncias en Hamburgo (norte).
"Nos aprestábamos a partir y entonces un grupo de una decena, veintena, inclusive treintena de jóvenes extranjeros nos abordó", dijo una de las víctimas en los estudios de la cadena de televisión de información continua N-TV.
"Comenzaron a agredirnos, tocándonos en la entrepierna, en el escote (de los vestidos), y sobre los abrigos". Agregó que atacaban "solamente a mujeres" y también mencionó robos.
Según Albers, los informes de los policías que actuaron esa noche señalan "en su gran mayoría a jóvenes, de entre 18 y 35 años, aparentemente de origen árabe o norteafricano".
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