Alfonsín y Felipe, los ganadores en el retorno de la democracia

El viernes se cumplieron 32 años de las históricas elecciones de 1983, cuando Sapag ganó con el 55,5%.

Neuquén.- "No queremos seguir siendo ciudadanos de segunda o tercera. No queremos seguir con el espectáculo de la permanente negación de nuestros derechos regionales". Con marcada impronta federal, Felipe Sapag volvía a ser gobernador, celebradas las elecciones del 30 de octubre de 1983.

Sapag, que había llevado en su fórmula al ingeniero Horacio Forni, se había impuesto en los comicios provinciales con el 55,5 por ciento de los votos frente al binomio Oscar Massei-Luis Novoa (PJ) y al de Armando Vidal y Eduardo Del Río (UCR). La imparable marea de Raúl Alfonsín a nivel nacional no logró el efecto arrastre y la UCR tuvo que conformarse con el tercer lugar.

Aquel 30 de octubre de 1983, los resultados se conocieron avanzada la tarde. En Neuquén, como en buena parte del país, había una enorme expectativa por saber quiénes serías las autoridades, después de los años oscuros de la dictadura.

Se sabía que el MPN tenía grandes chances de volver a gobernar bajo el liderazgo de Sapag, aunque la mayoría estaba convencida de que el justicialismo, encabezado por Ítalo Luder, era el favorito de acuerdo con las encuestas previas a los comicios.

Cerca de las 21 comenzaron a llegar los primeros números sorprendentes y la gente empezó a salir a festejar a la calle. Tal como se esperaba, el MPN se impuso con comodidad en Neuquén y Felipe se consagró otra vez como gobernador. En la ciudad de Neuquén, un joven Jorge Sobisch iniciaba una ascendente carrera política como intendente.

"Realizamos nuestra encendida prédica por la vigencia del federalismo, al que consideramos la única respuesta política válida a ese complejo mecanismo de desigualdades económicas, jurídicas, sociales y culturales que es el centralismo, originado en un siglo de dominación, de expoliación y saqueo de nuestros recursos", destacó con euforia Felipe en su primer discurso (MC).

23.457 fueron los votos obtenidos por el PJ y la UCR en las elecciones.

El justicialismo se quedó finalmente con el segundo lugar luego de una maniobra y el apoyo del Movimiento Popular Neuquino.


Aquel pacto para relegar a la UCR al tercer lugar

La composición de la Legislatura provincial luego de los comicios de 1983 fue polémica y dio mucho que hablar. Es que en los resultados para la categoría de diputados provinciales, si bien el MPN se había impuesto por mayoría y había garantizado los 15 legisladores, la UCR y el PJ habían empatado de manera increíble.

La impugnación de una mesa de la Escuela 118 le permitió al justicialismo realizar un acuerdo secreto para relegar al tercer lugar a la UCR. A sabiendas de que el resultado ya no modificaba la composición de la primera minoría, Felipe Sapag mandó a sus afiliados a votar por el PJ en una elección complementaria que se hizo el 20 de noviembre del mismo año.

Los resultados de aquella mesa terminaron finalmente con un triunfo del PJ sobre la UCR por 6 votos, lo que les garantizó a los peronistas quedarse con las 10 bancas que faltaba cubrir en la Legislatura provincial.

"Fue un acuerdo que se logró luego de varias reuniones con el justicialismo. Se les pidió a todos los afiliados del MPN que votaran a los diputados peronistas para que los radicales no quedaran segundos", recordó el dirigente Héctor Castillo, quien luego de esos comicios sería el director de prensa del electo gobernador Felipe Sapag.

Los representantes electos para ir al Congreso nacional

Los diputados nacionales que fueron elegidos en los comicios de 1983 fueron Reinaldo Pastor Gutiérrez y Amado Altamirano (MPN), Carlos Vidal y Teodoro Liptak (UCR), y Raúl González (PJ). Las bancas para senadores quedaron para Elías Sapag y Jorge Doroteo Solanas (MPN).

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