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Amenaza ecológica por culpa de Escobar

Los hipopótamos del narco se reprodujeron y significan un problema.

Las decisiones del narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria continúan teniendo secuelas en Colombia. No solo a nivel social y delictivo, como la herencia de organizaciones criminales que dejó y continúan sembrando terror en el país cafetero, sino, peculiarmente, por el daño ambiental: los hipopótamos que mandó a traer desde África para su zoológico personal se reprodujeron considerablemente y son una amenaza para la biodiversidad de la nación.

El problema comenzó en 1981, cuando el jefe del cártel de Medellín trajo desde Estados Unidos a tres hipopótamos hembras y a un macho para su colección de animales exóticos en la extravagante Hacienda Nápoles, una finca de 3000 hectáreas situada en Magdalena. Tras la muerte del Patrón Escobar, en 1993, por la dificultad de trasladarlos y el alto costo de mantenimiento, los ejemplares se quedaron allí. Con el correr de los años, estos fueron teniendo crías y su población se multiplicó notablemente: hoy, son cerca de 60. Dentro de 30 años, se contarían por miles. Esto representa un grave problema para la fauna autóctona.

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La científica Elizabeth Anderson, de la Florida International University, lideró una investigación sobre los potenciales efectos ecológicos y socio-económico de la introducción de este mega herbívoro africano en Colombia. Según analizó, para el año 2050 podría haber entre 400 y 800 hipopótamos en Colombia si se toma un índice anual de crecimiento de su población del 7%. Si se considera un 11 % de aumento, algo que "no es irreal", podrían llegar a 5000.

Actualmente, hay entre 40 y 60 localizados en la zona media de la cuenca del Magdalena, el principal río de Colombia, que discurre entre la cordillera de los Andes y el mar Caribe a lo largo de más de 1500 kilómetros y es el hábitat de más de 2700 especies de animales. Además, este sitio es la cuenca fluvial más poblada del país y de regar algunas de las principales zonas agrarias colombianas.

El impacto ecológico de los hipopótamos colombianos puede ser significativo ya que son capaces de modificar el ambiente físico de una manera que altera el hábitat y la disponibilidad de recursos de una serie de especies animales. Un ejemplar puede trasladar 750 kilos de masa seca al año de carbono y nutrientes de los ecosistemas terrestres a los acuáticos vía defecación y excreción. También, puede cambiar la geomorfología y la hidrología del Magdalena.

Entre las formas de paliar su crecimiento, se planteó dar contraconceptivos a las hembras y esterilizar a los machos hasta la erradicación. Paradójicamente, el hipopótamo africano está en la "lista roja" de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como una especie "vulnerable", con una población calculada en 115.000 a 130.000, que está estable aunque ha desaparecido de algunos lugares.

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