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Amor libre: ¿cornudos conscientes o vínculos sinceros?

¿De qué se tratan las relaciones no monogámicas? Una joven abogada y una psicóloga cuentan sus experiencias sobre este tipo de relaciones amorosas.

En septiembre del 2018 bastó que Florencia Peña contara que mantiene una relación abierta con Ramiro Ponce de León para provocar un incipiente debate sobre el amor libre. Tuvo que hacerlo forzadamente, luego de que se difundiera un audio con connotaciones sexuales que su pareja había enviado a una mujer, hecho que los medios interpretaron como “infidelidad” y a partir del que, incluso, presumieron una inminente separación.

“Son cornudos conscientes”, acusaron muchos ante el planteo de la actriz. Pero existen otros modos de vincularse que no responden a las formas habituales de monogamia que conocemos y que la mayor parte de nuestra sociedad practica y legitima. Lejos de las estructuras y los manuales de las relaciones tradicionales. Lejos del egocentrismo, la baja autoestima y la competencia. Lejos de las inseguridades. Más cerca de vínculos amorosos en los que priman la comunicación, la confianza, la sinceridad y la lealtad.

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Así es, al menos, como lo vive Mariana, una abogada de 32 años que mantiene relaciones “no monogámicas” desde hace siete años. “Lo primero que me cambió fue la vinculación conmigo misma, me ayudó a identificar las cosas que yo quería y qué cosas me hacían feliz, cuáles eran mis expectativas y metas de vida”, cuenta a LM Neuquén, y agrega que luego de esa reconstrucción personal, empezó a vincularse con las personas “desde un lugar más feliz”.

Dejar atrás la monogamia también la llevó a alejarse “de cosas tóxicas como los celos y el control”, componentes necesarios del famoso “amor romántico”, aquel que históricamente atravesó a las parejas y que hoy es cuestionado por entender que, en realidad, no es amor.

Básicamente, el planteo es que las personas no son dueñas de nadie y que se pueden construir relaciones sexoafectivas con más de una persona sin que haya incomodidades, molestias, celos y, mucho menos, “infidelidades”.

“El amor romántico no tiene que ver únicamente con el romanticismo. Es una creencia que sostiene que el amor todo lo puede, que el mundo está lleno de gente buscando su media naranja y que entonces todas las personas son competidores y te van a quitar tu novie en algún momento. Es la asociación que se da a finales del 1700 entre el amor, el matrimonio y la propiedad privada”, explica a LMN Barby Mariscotti, psicóloga, sexóloga y fundadora de la organización Amor Libre Rosario.

“En lugar de competencia, en el amor libre tenés la colaboración. Si mi compañero tiene otros vínculos va a ser más feliz, por ende esa felicidad que tiene me la va a transmitir a mí. En cambio, en una relación monogámica, cuando hay una tercera persona ya aparece la comparación y la competencia”, ejemplifica la joven abogada. Nadie dijo que fuera fácil.

Infidelidad: tan presente como incuestionada

La llamada “infidelidad” es, justamente, necesaria para la existencia de la monogamia, que Mariana reconoce como “una institución que tiene un protocolo sobre cómo hay que comportarse y que aprendemos desde chicos”.

Por este motivo es que, según explica Barby Mariscotti, el cuestionamiento no es en sí mismo hacia la infidelidad sino “a la idea de que el amor todo lo puede y que existe una persona que te completa”. Así, lo que se pone en tensión con el amor libre es el origen y la base de esa estructura amorosa. “El problema es blanquearlo y salir del clóset, no solo con la persona que amás sino con tu entorno, decirle a tu familia que querés a dos o a tres personas”, señala.

Por otra parte, mucho se cuestiona esta nueva forma de amor, pero poco se dice sobre los “engaños” (y las mentiras que presupone) a las parejas “comunes y corrientes”. “La infidelidad tiene algún tipo de aceptación en la sociedad, se dice ‘fue un desliz, fue un tirito al aire’, pero si somos no monogámicos nos dicen ‘cornudos conscientes’”, reflexiona Mariana. Y justamente, lejos está la “infidelidad” de abonar a un vínculo sincero y respetuoso -en el marco de una relación monogámica- si se “juega por atrás”.

Mariscotti suma dos frases populares que también develan su naturalización: “De los cuernos no se salva nadie” y “Relación a la distancia, felices los cuatro”. Según explica, este aval social se genera “porque no mueve nada del status quo, seguimos sosteniendo que la única vinculación válida es la pareja y que la pareja va a ser lo que nos dé felicidad. Entonces desde ahí, como mucho, a modo de travesura, somos infieles”.

Más allá de la cantidad de personas con las que se elija entablar vínculos de este tipo, Mariana aclara: “La decisión de estar o no estar con otras personas es legítima. Podés vincularte con una sola persona si eso es lo que a vos te gusta”. Mientras sea con honestidad, cualquier vínculo amoroso vale.

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