El clima en Neuquén

icon
16° Temp
44% Hum
LMNeuquen selección

Anécdotas increíbles a 47 años de "la selección fantasma", una travesía insólita

El gran Don Miguel Ubaldo Ignomiriello, hoy de 93 años, repasa una experiencia desopilante del combinado albiceleste, impropia de un equipo de ese nivel.

A 47 años de una de las travesías más insólitas de la historia del fútbol argentino, cuyo feliz desenlace allanó el camino hacia el Mundial de Alemania que se llevarían los teutones frente a la "Naranja Mecánica" de Países Bajos en 1974, el entrenador Miguel Ubaldo Ignomirielo detalló cómo fue el día a día de la legendaria Selección "Fantasma" y un poco en broma, un poco en serio, hizo notar que "todavía estoy esperando que me paguen el premio".

El domingo 23 de septiembre de 1973 en el estadio Hernando Siles de La Paz, la Selección albiceleste derrotó por 1-0 a su par de Bolivia gracias a un gol del sanjuanino Oscar Rubén Fornari, de "palomita", tras un centro de Rubén Hugo Ayala, uno de los cuatro titulares que no formaron parte de un largo período de aclimatación en el norte argentino y en el Cuzco, entre otras geografías.

Te puede interesar...

Los otros tres fueron el arquero Daniel Carnevali, el central Ángel Hugo Bargas y el mediocampista Roberto Telch, en el contexto de un partido que abrigó el debut internacional de cuatro campeones del mundo: el formoseño Rubén Galván, el santafecino Marcelo Trobbiani, el zarateño Ricardo Bochini y el mismísimo cordobés Mario Alberto Kempes, que por entonces jugaba en Instituto.

Aquella lejana tarde don Ignomirielo salió a la cancha como ayudante de campo de Enrique Omar Sívori, puesto que el célebre "Cabezón" era el director técnico que conducía al equipo en las Eliminatorias, pero se había quedado en Buenos Aires al mando de la base del plantel que venía de golear a Bolivia 4-0 en La Bombonera y de empatar 1-1 con Paraguay en Asunción.

QWC 1974 Bolivia vs. Argentina 0-1 (23.09.1973)

"En realidad, Sívori, que había sido un jugador excepcional, le tenía aprensión a la altura y entonces me llamaron de la AFA para que arme un equipo especialmente preparado para ir a jugar a la altura de La Paz. Ese partido era clave para llegar al Mundial y se venía de una experiencia muy mala, una derrota de 3-1 que al final terminó siendo decisiva en la eliminación del Mundial de México 70. Como yo estaba al frente de las selecciones juveniles que competían en Europa, sobre todo en el Torneo de Cannes, donde salimos campeones, me dieron libertad en la planificación, pero eso sí, con dos condiciones: que no convocara muchos jugadores de los clubes grandes, ni muchos de un mismo equipo, para que no hubiera protestas", memoró Ignomirielo a Telám.

image.png

Al presunto amparo de la plana mayor del fútbol argentino ("nos prometieron de todo y después nos abandonaron de forma total"), la delegación partió hacia una juramentada preparación destinada a exorcizar la amenaza de los 3.625 metros de La Paz y que comprendió sendas residencias en lugares de la Argentina, Perú y Bolivia: San Salvador de Jujuy, Tilcara, La Quiaca, Mina Aguilar, San Carlos de Puno, Cuzco, Arequipa, Potosí y La Paz misma, y en condiciones que hoy se verían, se ven, como impropias del fútbol de élite y mucho menos de un representativo nacional.

"La selección fantasma, el equipo olvidado"

Así lo evocó Ignomirielo: "Vea, podría estar horas contándole cosas de esa experiencia. Cada día resultó de una anécdota encadenada con otra. Nos prometieron una financiación que nunca llegó. Desde Mina Aguilar, una multinacional que tenía buenas comunicaciones y nos dio una mano, me comuniqué con la AFA pidiéndoles que por favor nos mandaran carne roja, y blanca, un jamón, leche, aceite, porque la de allá era de pésima calidad, todo de primera necesidad… y nunca llegaron esos comestibles. Los hoteles los contratábamos nosotros, como podíamos y con lo que teníamos, por lo general eran de tercera o cuarta categoría. El calor, insoportable. Pero fue un grupo extraordinario, una gran cooperación, salvo un par de casos de los que preferiría no hablar".

Así fueron transcurriendo las seis semanas de adaptación de una Selección que pasó por vicisitudes de todo tipo: "Cuando se nos terminaron los viáticos hubo que jugar más amistosos que los pactados, yo mismo negociaba el cachet y con ese dinero íbamos pagando, tirando, mientras se evaluaba una adaptación que seguía de cerca con el profesor Cancela, el doctor Rodríguez y otro doctor, Escudero, un psiquiatra. ¿Sabe por qué lo llevé?", pregunta Ignomirielo, y se explaya: "Porque en esa época se sabía poco de cómo neutralizar los efectos de la altura y a mí me interesaba estudiar hasta dónde era real y hasta dónde era psicológico. Como entenderá, los médicos veían como enemigos a quienes estudiaban la mente, pero en la adversidad la gente se vuelve más flexible, se une, y ellos terminaron llevándose muy bien".

La Seleccion Fantasma viaja a Bolivia - Eliminatorias Sudamericana 1973

Cuando llegó la consabida pregunta de por qué la etiqueta de "Selección Fantasma", Ignomirielo, de 93 años y ya 77 en el universo del fútbol, interpeló la cantada deducción que alude al cuco de la altura de La Paz: "Mucha gente cree eso, pero no es así. En aquellos días, cuando estábamos abandonados y sin comunicación, un periodista iba a la AFA, preguntaba por nosotros y nadie sabía darle noticias. A la tercera o cuarta vez, pensó en voz alta, '...pero entonces es una Selección fantasma'. Fue, lo escribió y ahí quedó. Como el premio prometido si ganábamos. Todavía lo estoy esperando. Por suerte, en cambio cumplieron con los muchachos que entraron a la cancha. Fornari, pobrecito, que murió el año pasado, una vez me encontró en una cancha de San Juan, yo había ido con Douglas Haig de Pergamino, me abrazó y me agradeció. Con el dinero de ese partido había podido comprarse un departamento en su provincia natal".

Lo más leído

Leé más

¿Qué te pareció esta noticia?

36.065573770492% Me interesa
57.377049180328% Me gusta
0% Me da igual
1.6393442622951% Me aburre
4.9180327868852% Me indigna

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario