El clima en Neuquén

icon
15° Temp
44% Hum
La Mañana

Aprobar una materia cuesta $1.500 de clases particulares

Es lo que se cobra en promedio por programa para salvar el año.

Ana Laura Calducci
[email protected]

Neuquén
En los primeros días de diciembre, los teléfonos de los profesores particulares arden. Miles de papás angustiados llaman buscando la salvación para que el hijo apruebe la materia que se llevó al POEC o, al menos, se asegure la ayuda para rendirla con éxito en febrero. La preparación para cada examen cuesta 1.500 pesos en promedio y la mayoría de los estudiantes que piden clases de apoyo suelen tener entre 3 y 7 asignaturas pendientes. Así, para que el chico no pierda el año, se invierten ahorros y aguinaldos casi completos.
Las materias con más demanda de clases particulares son Matemática, Física e Inglés, aunque también es fuerte el número de consultas por Lengua y Contabilidad. Entre los que ofrecen este servicio, hay desde estudiantes universitarios que buscan dinero por el verano hasta docentes en ejercicio y jubilados. Los precios por hora oscilan entre 80 y 150 pesos.
“Por ahí hay chicos muy organizados que piden ayuda antes, pero es poco común; casi todos vienen cuando están con la soga al cuello”, contó Lilia, profesora de Química y Física con 20 años de experiencia en las escuelas y varios más ayudando alumnos en su casa.
Comentó que le suele pasar “que vienen tres días antes para que uno haga milagros”, pero en esos casos se les explica a los papás que ya es tarde. Para preparar bien una materia, se necesitan entre 12 y 20 clases, según cada chico. “Yo cobro 2 mil por mes, con tres encuentros por semana. Sé que hay estudiantes que trabajan en las vacaciones de esto y por ahí piden menos, pero no es lo mismo. Además, los que somos docentes conocemos a los otros profesores y sabemos qué quiere cada uno”, indicó.
Rubén, profesor jubilado de Matemática y Física, coincidió en que los chicos “llegan muchas veces unos días antes de rendir”. Relató que, en su caso, “el 90% son de secundarios y después hay universitarios, más que nada los ingresantes de Medicina, que quieren prepararse para rendir Biofísica, de estos chicos tengo 5 o 6 por semestre”.
En general, las materias que más dolores de cabeza provocan en los estudiantes son las de 1º a 3º año, cuando los chicos se están adaptando al ritmo del secundario. También es frecuente que los alumnos vuelvan al profesor particular al año siguiente por problemas con las mismas asignaturas. “Yo tengo chicos que hace cinco años que vienen y ya directamente me piden clases de apoyo para no llevársela de nuevo”, contó Rubén.
Adriana, profesora de Inglés, dijo que “si bien en estos momentos la demanda es altísima, en enero baja un 50% y después vienen todos en febrero, cuando estamos saturados. Yo aconsejo a los papás que se vayan de vacaciones más adelante y los manden en enero, porque en general esos chicos están más relajados y aprueban”.
Confió que, para evitar malentendidos cuando los alumnos van a la apoyatura a perder el tiempo, “siempre mantengo una relación con el papá muy honesta, le digo cómo va avanzando su hijo y no tengo problema en aclararle si creo que no va a sacar la materia”.
Todos coincidieron en que los padres terminan haciendo un esfuerzo económico importante para sacar adelante a sus hijos. “Es que casi ninguno se lleva una materia sola, los que vienen mínimo se llevan entre 3 y 7”, explicó Alicia, docente de Lengua.
Ante la frustración de que un hijo deba buscar apoyatura para pasar de año, los padres intentan reducir al mínimo el desembolso al profesor particular. Sin embargo, en la mayoría de los casos, asegurar que el chico no repita implica resignar buena parte del aguinaldo o el dinero que se había guardado para las vacaciones.

OPINIÓN
Un equipo de tres

Tamara Stöwhas
Directora del Instituto Omega, especializado en ayuda escolar

En el apoyo académico, es muy importante que se entienda que esto se trata de un trabajo en conjunto, donde el alumno no está solo. Nosotros lo hablamos con los padres cuando nos piden ayuda para sus hijos. En esa charla, se remarca que esto forma parte de un proceso en el que tienen que trabajar en equipo las tres partes: los papás, el estudiante y los profesores. Y ninguna de estas partes debe estar ausente.
Pasa seguido que hay padres que quieren pagar y nada más. Actúan como si el instituto fuera un depósito donde ellos vienen a entregar la plata y al hijo y obtienen a cambio la aprobación de la materia. Pero eso así no resulta porque, por más que pudieran mandar a su hijo en esas condiciones, el chico no viene a la clase o viene y no quiere estudiar. La voluntad de él es fundamental y no se lo puede obligar si no le interesa.
Por eso, justamente la consigna central de trabajo que tenemos en el instituto es “Apuntando a tu excelencia”, y tiene que ver con el compromiso que se necesita para que cada uno, con la ayuda de los demás, logre el objetivo que se trazó. No hay soluciones mágicas.