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Araucarias sabias: un estudio demuestra que se reproducen más durante las sequías

Investigadores del CONICET y el Parque Nacional Lanín comprobaron que estos árboles producen más semillas con condiciones climáticas adversas.

Milenarios, monumentales y emblemáticos, los pehuenes o araucarias son el símbolo de la provincia de Neuquén; tanto que uno de ellos se alza triunfal en medio del escudo provincial, y sus añosos ejemplares salpican las laderas precordilleranas para transformarse en bosques majestuosos en las zonas más montañosas de esta geografía. Un reciente estudio científico también ofreció evidencia de su sabiduría, ya que estos árboles se adaptan a las sequías más extremas con producciones extraordinarias de semillas.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y el Parque Nacional Lanín (PNL) se unieron en una investigación para interpretar las características de adaptabilidad de las araucarias, así como sus procesos reproductivos. Así, los científicos descubrieron que estos árboles logran adaptarse a las condiciones climáticas adversas a través de una producción de semillas superior a los promedios anuales durante los contextos de sequías prolongadas.

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Esta cualidad del pehuén se vuelven especialmente valiosa en estos tiempos, con más de 14 años de sequía en la provincia y un riesgo de incendio forestal que las acecha de un modo cada vez más evidente. Frente a los violentos embates de la sequía y el fuego, las araucarias se reproducen todavía más para seguir vigentes.

"No todas las plantas se reproducen de forma continua, algunas utilizan estrategias evolutivas que les permiten maximizar el éxito de su descendencia cuando en el ambiente existen fuertes presiones de depredación de semillas", explica este estudio difundido por CONICET.

El informe explica que aproximadamente en dos de cada diez años, las plantas generan una "semillazón"; es decir, una producción de semillas superior al promedio que se intercalan con períodos de menos producción. " Al producirse, los depredadores presentes no alcanzan a consumir tal cantidad de semillas disponibles, por lo cual muchas de éstas logran sobrevivir a la depredación, germinar, y convertirse en plantas adultas", señala el estudio.

"La pregunta que surge a partir de ellos es cómo logran las plantas “ponerse de acuerdo” y sincronizar su reproducción sobre tan amplias extensiones. La respuesta más consolidada hasta el momento es que esa sincronicidad tiene lugar ante eventos extraordinarios, por ejemplo, sequías", explica el documento, y aclara que las araucarias leen las claves del ambiente para generar mecanismos fisiológicos que les permitan sobrevivir.

Las araucarias sobre la cordillera, un emblema de Neuquén.
Las araucarias sobre la cordillera, un emblema de Neuquén.
Las araucarias sobre la cordillera, un emblema de Neuquén.

“Nuestras reconstrucciones de eventos de semillazón muestran que los ciclos o fases climáticas y las etapas del ciclo reproductivo están íntimamente acoplados. En el caso del pewen o araucaria, los árboles detectan las sequías generadas durante la fase La Niña en el norte Patagonia e invierten recursos para garantizar una gran semillazón, que ocurre justo en el cambio de fase a El Niño, generalmente asociado a mayores precipitaciones. De esta forma las semillas encuentran las condiciones favorables de humedad para poder germinar y desarrollar las plántulas”, dijo Thomas Kitzberger, investigador de la UNCo.

El estudio de los ciclos reproductivos del pewen o araucaria fue llevado a cabo por los científicos Ignacio Mundo, investigador del CONICET en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA, CONICET-UNCuyo); Thomas Kitzberger, investigador del Consejo en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA, CONICET-UNCo); y Javier Sanguinetti de la Administración de Parques Nacionales (APN) en el Parque Nacional Lanín.

El proceso de investigación

Durante años, los investigadores vienen intentado reconstruir estos eventos de semillazón a partir de anillos anuales de crecimiento de especies leñosas, ya que este fenómeno involucra un gasto energético extraordinario que se puede traducir en una reducción en el crecimiento radial de la planta.

Sin embargo, la dificultad que presenta este método de medición es que no puede aislar otros factores que reducen el crecimiento, por lo que un anillo angosto puede representar tanto un agotamiento de recursos por la reproducción, como un menor acceso de la planta a recursos, por ejemplo, por una sequía o ambos.

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Los autores se preguntaron: ¿cómo lograr separar los demás factores que influyen en el crecimiento de anillos y retener de manera más pura posible la señal de la reproducción? Con el objetivo de acercarse a una respuesta a este interrogante, estudiaron el proceso la araucaria, un árbol dioico, es decir, con sexos separados. A partir de tomar a los árboles machos como controles y analizar el crecimiento anual de las hembras que realizan un mayor esfuerzo reproductivo, se obtuvo un índice de semillazón.

Con esta técnica, los investigadores obtuvieron información de los procesos reproductivos de las araucarias durante siete siglos, lo que forma el registro más extenso en la temática. Así, pudieron relacionarlo con los eventos climáticos de cada contexto y vincular ambas variables. Su estudio tiene tal importancia que ilustró la portada de la prestigiosa revista Nature Plants.

"Esto refleja la importancia de nuestro estudio, el cual está en sintonía con el creciente interés de la comunidad científica por estudiar cómo el clima es un agente de suma importancia que afecta el ciclo reproductivo de las plantas”, sostuvo Kitzberger.

Según el CONICET, "esta investigación posibilita la apertura de nuevos interrogantes acerca del comportamiento reproductivo que tendrán estas especies en el contexto de las ya perceptibles y crecientes alteraciones directas o indirectas de los seres humanos sobre el clima global, información clave para planificar la conservación de largo plazo de los ecosistemas boscosos en escenarios cambiantes".

La información aportada por este nuevo estudio cobra especial relevancia en estos tiempos, cuando se desató una serie de incendios forestales que afectó de manera crítica a grandes superficies de bosques nativos e implantados en la provincia de Neuquén y cuando se atraviesa una prolongada sequía que incrementa el riesgo de incendio y así, de la supervivencia de estas plantas emblemáticas.

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