En Brasil, iban a dormir el domingo sin resultados consolidados de las elecciones municipales en varias ciudades, entre ellas las dos principales capitales, debido a problemas informáticos del tribunal electoral, tras una jornada sin sobresaltos.
Los brasileños participaron en las elecciones del domingo para elegir alcaldes y concejales en las más de 5.500 ciudades del país, en los primeros comicios desde que el presidente derechista Jair Bolsonaro fue electo en 2018. Cerca de las seis de la tarde, una hora después del cierre de la votación, comenzaron a cargarse los primeros cómputos. El Tribunal Superior Electoral enfrentaba atrasos en la divulgación de los resultados debido a un problema técnico.
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“Uno de los núcleos de procesadores de la supercomputadora que procesa la suma de votos falló y fue necesario repararla”, dijo Luis Barroso, presidente del Tribunal Supremo Electoral, en una conferencia de prensa la noche del domingo.
Más de cinco horas después del cierre de los comicios, Sao Paulo -el mayor colegio electoral de Brasil- sólo tenía 0,49% de los votos cargados. Río de Janeiro, en tanto, tenía apenas el 30% de los votos cargados. Las principales disputas se esperaban en Sao Paulo y Río. A pesar de que se trata de una elección municipal, los resultados pueden tener impacto en la carrera hacia los comicios presidenciales de 2022. Un pobre desempeño de candidatos indicados por Bolsonaro exhibiría flaqueza del presidente, quien probablemente intentará ser reelegido, según analistas consultados por The Associated Press.
Muchos en Brasil acudieron a escuelas y otros centros de votación con máscaras y con sus propias lapiceras en las manos, siguiendo las recomendaciones sanitarias del Tribunal Superior Electoral para evitar la propagación del coronavirus.
Casi 148 millones estuvieron habilitados para sufragar en Brasil, según datos del tribunal electoral. Aunque el voto es obligatorio para los ciudadanos de Brasil entre 18 y 70 años, se esperaban altos niveles de abstención debido a la pandemia del COVID-19. Barroso pidió especialmente a los electores que no faltaran, garantizando que existían medidas sanitarias para evitar infecciones en los centros de votación.
Bolsonaro, quién no está afiliado a ningún partido tras haber abandonado el Partido Social Liberal (PSL) en 2019, había prometido que no se involucraría en la campaña, pero en las últimas semanas hizo un tibio proselitismo en redes sociales por una decena de candidatos a alcaldías y también a concejales que se miden en las elecciones de Brasil. Mostró carteles de diversos candidatos y dijo el lunes, en una de sus últimas transmisiones, que buscaba “dar una pequeña fuerza” a sus elegidos.
Para el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, las elecciones municipales significan una oportunidad perdida, opinó Bruno Carazza, profesor de derecho económico en la escuela de negocios Ibmec.
“Bolsonaro Tenía todo para hacer de estas elecciones una gran difusión de simpatizantes por Brasil. Con su forma errática de lidiar, el abandono del PSL y el anuncio frustrado de la creación de su partido, perdió la oportunidad de ser el gran arrastrador de votos y preparar el terreno para las elecciones de 2022”, dijo Carazza.
En Sao Paulo, el actual alcalde Bruno Covas (Partido de la Social Democracia Brasileña) llegaba a las urnas como favorito mientras el presentador televisivo y diputado federal Celso Russomanno (Partido Republicano), bendecido por Bolsonaro, disputaba un lugar en la segunda vuelta con el izquierdista Guilherme Boulos (Partido Socialismo y Libertad), según varios sondeos publicados en la prensa local en los últimos días.
En Río, el exalcalde Eduardo Paes, del centrista Demócratas, aparecía como favorito para disputar la segunda vuelta, mientras el actual alcalde, el pastor evangélico Marcelo Crivella, candidato de Bolsonaro, peleaba por el otro lugar.
En las ciudades de más de 200.000 habitantes en que ningún candidato a alcalde supere el 50% de los votos válidos en elecciones, habrá una segunda vuelta el 29 de noviembre entre los dos más votados. Los preferidos de Bolsonaro en Sao Paulo y Río se preparaban para enfrentar dificultades para garantizar un lugar en la segunda vuelta, de acuerdo con sondeos publicados por la prensa local las últimas semanas.
“Bolsonaro ganó muy bien la ciudad de Sao Paulo en 2018, y tiene una influencia muy importante sobre el voto del conjunto del estado. Si Russomanno, el candidato a quien más claramente le expresó apoyo en esta elección, no llega a la segunda vuelta, exhibirá debilidad del presidente para la disputa en 2022", consideró Leonardo Avritzer, profesor de ciencia política de la Universidad Federal de Minas Gerais.
Macapá, en el norte brasileño, fue la única ciudad donde no habrá elección. La capital de Amapá vive horas convulsionadas luego de casi dos semanas con un esquema de racionamiento de energía, tras un incendio que dañó una subestación de electricidad. Los problemas energéticos han generado protestas de la población y forzaron a las autoridades a postergar los comicios hasta diciembre.
Por primera vez la mayoría de los candidatos que participan se declaran de color negro o pardo (49,1%) por sobre blancos (48,1%), en un país que, pese a que la mayor parte de su población es negra, los blancos suelen ser protagonistas casi exclusivos en la política.
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