La comunidad judía de San Martín de los Andes está de fiesta, luego de copar la atención de distintos medios de comunicación de alcance nacional al abrir luego de 37 años una nueva sinagoga en la Patagonia, territorio en la que no abundan personas que profesen ese credo y que se congreguen en un tempo.
La última vez que los habitantes de la cordillera asistieron a un hecho similar fue en 1985, cuando se inauguró un templo en San Carlos de Bariloche. La repercusión de esta nueva apertura llenó de consultas, elogios y comentarios las redes sociales de la sinagoga por parte de personas del Alto Valle, Las Lajas y Junín de los Andes.
En diálogo con LMNeuquén, Eduardo Labatón, uno de los impulsores del proyecto, contó cómo surgió la iniciativa al tiempo que valoró el poco tiempo que les llevó concretarla, dado que por lo general no es sencillo.
Con la idea de instalarse en un lugar que le permita una vida más saludable y tranquila, alejada del esmog porteño, hace unas dos décadas el empresario eligió San Martín de los Andes para erigir su hogar. "Cuando llegué me fui conociendo con varias familias de la comunidad. En las fiestas nos juntábamos en casas de familia, quedaba gente afuera que no se podía invitar por falta de lugar, así que empezamos a alquilar salones. Era un lío porque unos querían un salón, otros, otros. Éramos como 23 familias para ponernos de acuerdo", recordó.
"Con el tiempo arreglé con el Centro de Jubilados Añoranzas para poder reunirnos ahí. Le empezamos a alquilar a ellos pero bueno, yo prefería tener un propio salón así que puse a disposición de la comunidad un terreno grande que había comprado hacía unos años en el centro -Rhode 775- para construir uno. Claudio Ploit, que tiene un hotel acá muy importante, me sugirió que en vez del salón, hagamos una sinagoga", dijo al explicar cómo comenzó a tomar forma la idea.
Con el objetivo planteado, Eduardo y otros integrantes de la comunidad se pusieron en marcha para concretar el proyecto, cuya premisa fundamental y desafío más importante, no era la construcción del espacio, sino el de hacerse de su propia Torá: el texto que contiene la ley y el patrimonio identitario del pueblo judío, requisito indispensable para crear una sinagoga.
"Es un libro manuscrito en un papel especial que tiene que hacer un rabino, un escriba. Lleva tiempo hacerlo y salen caros. Uno nuevo hoy en día está arriba de los 30 mil o 40 mil dólares. No son fáciles de conseguir", explicó Labatón, al tiempo que valoró la gestión de Ploit para adquirir un ejemplar traído de Europa hace unos 70 años, que estaba en perfecto estado.
"Nosotros tenemos la suerte además de tener la posibilidad de conseguir otra del templo que había en Zapala y que cerró hace muchos años. Cerró porque los jóvenes se fueron, los grandes que iban al templo fallecieron, quedó poca gente. Como todo lugar, si la gente no participa y no va, termina cerrando", planteó.
Actualmente, la comunidad está buscando un rabino con dedicación exclusiva para la sinagoga. De momento, todos los eventos y celebraciones se realizan con rabinos de la comunidad Lamroth Hakol, ubicada en la zona norte de la provincia de Buenos Aires. "Buscamos una línea que no sea ortodoxa, sino conservadora porque acá no son muy practicantes", precisó Labatón para luego agregar que están armando una asociación civil sin fines de lucro para que él pueda prestar en comodato el salón para el templo.
Con la Sinagoga abierta, la comunidad hebrea de San Martín de los Andes ya se puso en marcha para trabajar en materia educativa poniendo el foco en su historia. "Dentro del salón vamos a poner un museo del holocausto con pantallas que traerá Marcelo Katz, otro muchacho de la comisión directiva. También vamos a hacer diferentes actividades, como conferencias en las que se va a hablar de la historia del pueblo judío", anticipó Labatón.
"Queremos que la gente pueda participar y conocer lo que es el judaísmo porque hay mucho desconocimiento. Más allá de los credos que tengan cualquiera es bienvenido. Así como cualquier persona puede entrar a una iglesia, acá es exactamente igual", indicó y añadió que- de momento- por una cuestión de organización, las puertas se abren los viernes por la noche y los sábados por la mañana.
En la provincia no hay ninguna sinagoga funcionando ahora, la única es esta. En Bariloche hay un templo que no es muy grande. Hace 37 años que no se abría uno acá en la Patagonia. Lo que buscamos nosotros es reunir a la comunidad, que la gente participe y no se pierda nuestra esencia e identidad.
a idea es que la Sinagoga sea la segunda casa de todas las personas que quieran participar donde podamos encontrarnos, rezar, cantar, leer, enseñar, aprender, compartir creencias, comidas", recalcó luego de calcular que en San Martín de los Andes debe haber más de 100 personas u 80 familias judías.
Al ser consultado por las emociones que afloraron los días posteriores a la inauguración y la recepción social que tuvo la iniciativa en general, Labatón expresó: "Fue todo muy lindo. Habrá a quienes no les guste, algo que lamento, pero también podemos invitarlos para que aprendan de nuestra cultura". Acto seguido se refirió a la diputada Blanca López que votó en contra de que la apertura de la sinagoga sea declarada "de interés" en la legislatura de Neuquén.
"Esta inauguración está apoyada por grupos que pertenecen al sionismo, que son los mismos que condenan y atacan al pueblo palestino", había dicho la legisladora hace unas semanas, en plena sesión. "A mi me parece perfecto su voto, pero de ahí a comparar la sinagoga con la toma de tierras palestinas, es muy ignorante", postuló Labatón.
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