La truculenta historia del asesino serial de Nueva York que mataba prostitutas por placer
El arquitecto Rex Heuermann era un trabajador y padre ejemplar. Pero cuando su esposa viajaba, salía a matar. Está acusado de 11 asesinatos en Estados Unidos.
Los investigadores lo denominan “el asesino de Gilgo Beach”, porque los cuerpos de las víctimas aparecieron esa playa de Long Island, en el estado de Nuevo York, y es uno de los más brutales casos de asesino serial en Estados Unidos.
El acusado es Rex Heuermann, un arquitecto neoyorquino de 60 años con una doble vida, que de día se dedicaba a su trabajo y a su familia, pero en la noche se dedicaba a asesinar prostitutas por placer.
Se cree que mató a 11 mujeres y arrojó sus cuerpos en distintas zonas de la playa, al borde de una de las autopistas de la costa sur de Long Island.
Heuermann nunca confesó los asesinatos. Pero los investigadores fueron probando lentamente su culpabilidad gracias a un profundo trabajo forense.
El caso se reactualizó esta semana porque un tribunal lo encontró culpable del crimen de la primera víctima descubierta en la playa, Maureen Brainard-Barnes, algo que había sido difícil de probar hasta el momento.
Una década y media, oculto
Heuermann fue detenido recién en junio del año pasado por el crimen de tres mujeres, pero la investigación databa de mucho antes. Hasta ese momento, nadie había podido descubrir quién estaba detrás de los crímenes de Long Island.
El homicida cometió los asesinatos a lo largo de una década y media. De acuerdo a los datos de la policía, el primer hecho ocurrió en 1996 y el último conocido en 2011, aunque se cree que siguió actuando hasta 2013.
El arquitecto era muy cauteloso y por eso a los investigadores les resultaba difícil encontrar al culpable de estos horrendos crímenes. No había nada en los cadáveres que sirviera para desenmascarar al autor. Sin embargo, la hipótesis estaba clara: era un asesino serial.
El primer descubrimiento en las dunas de la remota ruta de Long Island fueron restos óseos de una mujer. Días después hallaron partes de otras tres mujeres muy cerca, todas envueltas en bolsas de arpillera. Al continuar escarbando en la playa encontraron siete personas más.
Una camioneta y una caja de pizza
El caso pasó por cinco distritos policiales diferentes. Había más de 1.000 pistas, innumerables teorías y también supuestas conspiraciones.
Recién el año pasado surgieron datos claves. El primero fue una camioneta a la que había subido una de las víctimas, Amber Costello, la noche antes de su muerte
Se trataba de una Chevrolet Avalanche de modelo antiguo y el propietario vivía en Massapequa Park, una zona que había llamado la atención por la actividad de los celulares de algunas víctimas. Así llegaron a Rex A. Heuermann.
Una investigación al estilo CSI
A partir de allí se comenzaron a investigar sus llamadas telefónicas, el desplazamiento del celular, los alias que utilizaba en los mails y las historiales de búsqueda de Heuermann.
También recogieron la hebilla de un cinturón con el que habían atado a una víctima y analizaron la basura que desechó: botellas vacías y, especialmente, la caja de una pizza sobre la cual realizaron pruebas avanzadas de ADN.
Los registros de las tarjetas de crédito de Heuerman mostraban que había pagado a un sitio de citas y que había contratado prostitutas en la zona.
Con estos datos pudieron acusar al arquitecto y en junio del 2023 lo llevaron ante un tribunal que determinó su detención por al menos tres crímenes, sin derecho a fianza.
El arquitecto se puso a llorar tras la sentencia y le dijo a su abogado que él no era culpable. “Yo no hice esto”, afirmó, buscando mostrarse emotivo.
La policía y los fiscales del caso mostraron otra cara. Dijeron que es un depredador astuto que mantenía la vida de un profesional de los suburbios, mientras mataba en secreto a mujeres cuando su esposa estaba fuera de la ciudad.
Esta semana los investigadores pudieron también probar que fue el autor de la muerte de la primera mujer encontrada, Brainard-Barnes, y por eso se lo acusa de cuatro crímenes.
“Desde el descubrimiento de la primera víctima, ha habido muchos cuestionamientos y críticas sobre cómo se ha llevado esta investigación. Pero los investigadores nunca se desanimaron”, sostuvo el comisario de Policía del condado de Suffolk, Rodney Harrison. Y prometió que seguirían trabajando “hasta que hagamos justicia a todas las familias implicadas”.
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