De salir a correr en el barrio Z1 a un mundial en los campos de Italia: la historia fuerte de Lucila y Rafa
La carrera más importante ya la ganaron, la de empezar de nuevo. Conocé la historia de Lucila y Rafael, dos neuquinos unidos por el amor y el deporte.
Se conocieron hace 5 años. Ella, Lucila Ayelén Sotelo (36), ya salía a correr por el barrio Z1, donde vive, y en la barda del oeste neuquino. Él, Rafael Ianelli (40), hacía lo mismo pero cerca de Balsa Las Perlas, en un lugar llamado Verde Limay. El deporte unió sus caminos y juntos fue volver a empezar. Él, con una hija de 22 años de una pareja anterior; ella, con un hijo de 13 y una historia difícil: la muerte de otro amor pequeño y el calvario de 15 operaciones por una endiometrosis imparable que destruyó la pared abdominal de su cuerpo.
Pero correr por la barda y, tiempo después, por la montaña, los salvó. Fue su cable a tierra y la forma de liberar tensiones, angustias y el estrés de la rutina diaria. Rafael es empleado en relación de dependencia; Lucila trabaja en la secretaría de Juventud y Diversidades de la Provincia.
"Yo salí como Forrest Gump y no paré más", sostuvo Lucila. Y si repasa su historia, es literal lo que dice. "Cuando empecé con esto, me ayudó mucho. Atravesaba un mal momento con el fallecimiento de mi hijo. Luego entré en un estado depresivo, donde lo que no podía hablar, lo canalicé a través del cuerpo y por una endiometrosis severa, pasé 15 veces por el quirófano. Perdí la pared abdominal. Entonces me dijeron que no iba a poder correr ni hacer deporte de impacto. Pero no me quedé con eso. La muerte de mi hijo -en 2008- me enseñó que hay que salir adelante. Estuve en terapia intensiva y nací de nuevo", contó.
En una entrevista con LMNeuquén, espontánea y casual, sin trabas ni imponderables, abrieron su corazón de par en par. Con la humildad de quien abraza la vida y sigue adelante, se entregaron a la alegría de vivir un sueño y lo impensado tiempo atrás.
Ellos encontraron en el deporte, lo que otros canalizan a través del arte, la música y otras pasiones. Sintieron así que podían liberarse y corrieron, literalmente corrieron como Tom Hanks en la icónica película que marcó la generación de los '90. Lucila coincidió con Rafa eun grupo de corredores por la barda neuquina; y allí nació el amor y la pasión que trasciende y se comparte de a dos. "Hay lugares hermosos para recorrer en Neuquén", sostuvo la pareja.
Les gustó tanto correr en la barda que quisieron pasar de nivel y asumir el desafío de federarse para participar de instancias competitivas nacionales e internacionales. Fue así que hace seis meses atrás surgió de la mano de Lucila la posibilidad de integrarse como federada a la comisión de atletas que apadrinó el Complejo Chacras de Zapala, algo más que un club de fútbol con deportistas de distintas disciplinas.
Ambos practican y se perfeccionan en el trail running o carrera de senderos, una disciplina de atletismo que consiste en correr por terrenos naturales como montañas, bosques o parques, alejándose de las pistas y carreteras pavimentadas.
"Hacemos esto juntos por amor al deporte", manifestaron Lucila y Rafa.
Accedieron a hablar con LMNeuquén, aún cuando todavía no abandonaban las encantadoras campiñas italianas de un pueblo llamado Meduno. En realidad, allí no consiguieron alojamiento, por lo que se hospedaron en otra localidad cercana un poco más grande.
Era la primera vez que Lucila tenía la experiencia de volar en un avión y cruzar el Atlántico. Fue una mezcla de miedo, adrenalina y, sobre todo, emoción por lo que estaba haciendo junto a su pareja y otros argentinos. Es que sí, ellos fueron parte de una comitiva nacional y representaron a Neuquén en el tan esperado Campeonato Mundial de Carreras de Montaña Master que se celebró del 29 al 31de agosto de 2025, para mayores de 35 años, en el pintoresco pueblo de Meduno, Italia.
Fueron 29 atletas de Argentina, 8 del Complejo Chacras de Zapala, entre ellos Lucila y Rafael. "Nosotros fuimos por Neuquén y fue una emoción muy grande", expresaron. Puntualmente, de Neuquén eran seis deportistas oriundos de Junín y San Martín de los Andes, Buta Ranquil, Centenario y Neuquén capital.
"La experiencia fue maravillosa, la primera vez que representamos a la provincia... un trabajo bastante largo. Y costó mucho juntar el dinero para participar. ya de por sí las zapatillas son caras y todo corre por cuenta propia", indicó Lucila.
Llegaron el lunes previo a la competencia para poder aclimatarse. Venían del frío patagónico y se toparon con una Italia calurosa, húmeda, exigente. “Tuvimos que ambientarnos una semana”, explicó la atleta neuquina.
Un desempeño inolvidable
Como no consiguieron alojamiento en Meduno, terminaron hospedándose en Budine; y la carrera en la que participaron fue la clásica de 14 kilómetros por senderos de montaña, con casas de piedra cubiertas de hiedras, producciones artesanales de quesos y viñedos, y paisajes que parecían salidos de una postal. “Pasamos por piedras muy antiguas, vimos casas de campo de más de 160 años, lugares históricos. Son nuestras raíces, los dos somos descendientes de italianos”, contó emocionada Lucila.
Rafael quedó en el puesto 23 en su categoría (40 años) y fue segundo entre los sudamericanos. Lucila tuvo una actuación destacada: fue primera entre las sudamericanas y quinta en su categoría (35 años). En la general, participaron más de 400 corredores.
"Bastante bien para ser la primera vez", reconocieron. En tanto, aseguraron que, más allá de los resultados, el aprendizaje, la experiencia y los vínculos fueron lo más valioso.
"Tenemos la vida normal de cualquier persona", dijo Lucila. Trabajan, cuidan a sus hijos, cumplen con sus obligaciones y aun así se hacen el tiempo para entrenar todos los días. "Ponerse las zapatillas y salir a correr no cuesta nada. Esto es amateur, pero lo vivimos con alma profesional", agregó Rafael. En efecto, salen a entrenar seis días a la semana.
Lo que viene
El objetivo ahora es seguir entrenando para el próximo gran desafío: el campeonato nacional de trail running K42, que se disputará en Villa La Angostura, la primera semana de noviembre. Será otra oportunidad para seguir demostrando que el deporte es mucho más que una competencia: es vida, sanación, y en su caso, también amor.
Lo de Italia fue la frutilla del postre. Pero está claro que para Lucila y Rafael, la carrera más importante ya la ganaron: la de volver a empezar.







