Cannabis medicinal: las estafas, a la orden del día

La ley no está reglamentada y las ventas truchas son un peligro.

POR ANA LAURA CALDUCCI /calduccia@lmneuquen.com.ar

Hecha la ley, hecha la trampa. A casi dos años de que se legalice el cannabis para uso medicinal en Neuquén, son tantas las trabas burocráticas que muy pocos pacientes accedieron al tratamiento. Pero lo que sí floreció es el negocio de los estafadores, que aprovecharon la aceptación social de la planta para vender aceites y cremas sin receta, con la promesa de curar desde un dolor de cabeza hasta un cáncer.

En Neuquén, la ley provincial de cannabis medicinal no se aplica porque aún no se reglamentó. Está vigente la nacional, aunque sólo en algunos artículos. Por eso, un paciente que quiera tratarse con cannabidiol debe seguir un largo camino lleno de obstáculos: sólo se autoriza para epilepsia refractaria, el médico debe certificar que realmente lo necesita y debe anotarse a distancia en un registro, donde le piden documentación de todo tipo. Además, como no hay producción nacional, sólo se accede a aceites importados.

En casi dos años de legalización a medias, casi no hubo pedidos de cannabis medicinal en la provincia. “No tuvimos ningún paciente en tratamiento en el sistema público y sabemos que el ISSN tuvo algunos y también otras obras sociales, pero muy pocos”, informó Santiago Hasdeu, coordinador del Ministerio de Salud neuquino.

Aunque las leyes no colaboraron en allanar el camino a quien sufre una enfermedad crónica, el debate por la legalización sí produjo cambios importantes por fuera de la medicina tradicional.

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En el último año aparecieron en Neuquén decenas de vendedores informales, que ofrecen aceites y cremas “caseros” a base de cannabis. Se comercializan como relajantes musculares, analgésicos o estimulantes en ferias y redes sociales de toda la provincia.

La aceptación social de la planta también favoreció a los estafadores. En los grupos de Facebook neuquinos se promociona el aceite de cannabis con la promesa de que previene el párkinson y el alzhéimer y hasta inhibe el crecimiento de tumores y células cancerígenas.

Hasdeu adjudicó la venta informal “al impacto mediático y social que tuvo el tema, donde se dijo que el cannabis era fantástico para todo”. Advirtió que se trata de un fenómeno “muy preocupante, porque los frascos pueden tener cualquier cosa y se juega con la desesperación del que tiene un familiar delicado, o también se banaliza cuando alguien se siente un poco mal y lo toma”.

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Riesgos

Roxana Aguirre, del grupo Cannabicultores del Alto Valle, coincidió en que el comercio informal es peligroso. “La gente viene a nuestras reuniones y nos piden aceite porque ven que se vende en todos lados, así que les aclaramos que no hacemos eso y les recomendamos que no compren”, contó.

Para ella, las estafas con el cannabis medicinal se amparan “en que se sigue penando el cultivo y ni siquiera se cumple la parte de la ley que está vigente, porque el registro nacional dejó de funcionar al desaparecer el Ministerio de Salud”.

Señaló que quienes batallaron por la legalización desde un inicio siguen sosteniendo que hay que terminar con el negocio y despenalizar la planta, “porque la única opción para el que tiene una necesidad de salud hoy sigue siendo el autocultivo”.

Cada vez más adultos mayores de la región autocultivan cannabis para uso medicinal, mientras los cannabicultores reclaman la reglamentación de la ley para uso terapéutico y recreativo.

--> “Legal”, se puede conseguir a 300 dólares el frasco

Como no hay producción nacional de cannabis medicinal, la única opción para acceder por la vía legal es comprar productos de marcas extranjeras, que se venden a 300 dólares el frasco de 100 mililitros, es decir, unos 12 mil pesos.

El precio contrasta con lo que se cobra por los preparados “caseros”, que rondan los 600 pesos.

El valor comercial de los aceites importados es el que deben pagar las obras sociales y el Estado cuando le cubren el tratamiento con cannabis a un paciente.

Además de que el producto se encarece al ritmo del dólar, está el inconveniente adicional de que las farmacéuticas pueden quedarse sin stock cuando tienen trabas aduaneras.

En cambio, en la venta informal de aceite de cannabis, el precio cae estrepitosamente.

Los preparados “caseros”, sin recetas ni farmacias de por medio, se comercializan en general a un 5 por ciento del valor de las marcas importadas.

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En Neuquén, un frasco “casero” de 100 mililitros oscila los 600 pesos y las cremas rondan los 300, aunque no hay forma de comprobar qué contienen.

También se venden por internet “tinturas” de cannabis para “profundizar” el efecto del aceite, por 500 pesos cada unidad.

En la mayoría de las ocasiones, los vendedores informales de estos productos de dudosa procedencia se aprovechan de la premura y necesidad de la gente que las requiere para hacerse su agosto.

Una pronta reglamentación de la norma permitiría reducir este tipo de operaciones clandestinas que parecen crecer cada vez más como consecuencia de la demanda que también se ha incrementado en forma exponencial, no solamente en Neuquén.

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