Cansados del caos, vecinos piden soluciones en Ruta 22

Mientras avanza la ampliación, nadie sabe dónde irán las colectoras.

Mariel Retegui
reteguim@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Desconcierto. Eso es lo que sienten los vecinos que viven a la vera de la Ruta 22 mientras la multitrocha avanza a paso cansino, y aún desconocen la disposición de las colectoras en el tramo comprendido entre Plottier y el puente elevado de Capex. Se trata de la ampliación de la ruta a cuatro carriles que, según adelantó hace unos días a este medio Víctor Rivero, director de Vialidad Nacional Distrito XII, concluiría recién en 2017.

Desde el organismo nacional, el argumento que esgrimieron por la demora fue justamente el del crecimiento urbanístico a ambas márgenes de ese trayecto en estos últimos años y que se incorporarán colectoras pavimentadas sobre la margen sur hacia la calzada principal. Mientras tanto, los antiguos vecinos y aquellos que viven en los de los nuevos loteos manifiestan preocupación e incertidumbre por desconocer la distribución de los accesos, debido a que no se hizo un relevamiento del que ellos hayan participado.

El último semáforo del ejido de Plottier, en dirección este-oeste, es el fin de la autovía, que consta de cuatro carriles y el comienzo de dos. A pocos metros, sobre la margen sur, se encuentra un proyecto urbanístico reciente con cartel y frutales aún en pie. A este le siguen varios más, como el Ecor I y II y Alas del Sur. La mayoría de sus residentes trabajan en Neuquén, producto del éxodo inmobiliario, y utilizan la 22 a diario para trasladarse de un sector a otro.

Para descender de la ruta, los conductores tienen que armarse de paciencia y maniobrar como en un rally. Es indispensable usar balizas, lanzarse de la ruta hacia la derecha, esquivar enormes pozos y armarse de paciencia hasta que el sector quede libre para poder atravesarla.

"Necesitamos una colectora a futuro porque hoy es prácticamente imposible subir y bajar de la ruta. El tránsito está cada vez peor y es sumamente peligroso", afirmó María del Carmen Salcedo, vecina del barrio Ecor.

Algunos metros más hacia el oeste, unas cabañas y una parrilla no distan de vivir la misma preocupación, mientras que en la orilla opuesta, hacia el norte, el ingreso a varios loteos próximos al populoso barrio Nueva Esperanza es uno de los más transitados.

El volumen de vehículos es constante, al igual que los peatones, quienes se amontonan en las garitas de colectivo para resguardarse del calor. "Esto ya es una locura, la garita está en el medio de la nada porque quedó la tierra apisonada, que deja de serlo cuando corre la más leve brisa. No sé dónde esperaremos el colectivo ni dónde podremos subir a la ruta cuando terminen", se preguntó Luis, estudiante universitario.

Siempre en dirección oeste, los caseríos se dispersan, pero cuando la vieja ruta muestra una curva hacia la derecha -sobre la orilla norte- ocurre algo similar. Esta vez sobre el ingreso a Los García, tal como se conoce a este sector que creció de las originales 14 familias a más de 20 en la actualidad, con vivero y casa de té incluidos. Peor aún es el panorama que se presenta pocos metros adelante, donde no sólo es el acceso a la escuela primaria 301 sino a todos los loteos en inmediaciones del barrio 2 de Abril.

Camiones, transportes escolares, autos particulares y camionetas cargadas de productos de las chacras hacen malabares para descender de la ruta, mientras otros impacientes los adelantan en plena curva. Nadie sabe a ciencia cierta por dónde podrán bajar y lo único que piden es no tener que ir a China Muerta para volver a Neuquén.


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