En 1931 la ciudad de Neuquén era una incipiente capital en medio de un arenal, con tan solo 3000 habitantes, ubicada dentro de un territorio patagónico que se convertiría en provincia recién 27 años después. El 6 de septiembre de ese 1931, en la esquina de Rivadavia y Córdoba nacía Carlos “Cacho” Vidal, pionero e hijo de pioneros.
Su fecha de arribo al mundo coincide con un hecho que, un año antes, había marcado a la Argentina desde el punto de vista político: el golpe de Estado contra Hipólito Yrigoyen y la instauración de la primera dictadura que abriría el período conocido como la “década infame”, que puso fin a los gobiernos radicales iniciados en 1916.
Esas ideas yrigoyenistas iban a forjar su propia formación política en la etapa universitaria y lo siguieron acompañando hasta el presente, pese al paso del tiempo y los avatares de los diferentes procesos históricos. Pero de eso se hablará más adelante.
El territorio federal de Neuquén en 1930 era gobernado por Ernesto Mastropiedra, que había asumido el 13 de septiembre como interventor de facto. Luego fue reemplazado de manera interina por Felix San Martín en 1932, año en el que después también fue designado en ese cargo Carlos H. Rodríguez, impulsor, entre otras cosas, de la construcción del puente carretero sobre la ruta 22.
Cacho Vidal se crió en ese contexto, en un pueblo al que le faltaba casi todo y que recién en 1958, con la asunción de Víctor García, el primer intendente elegido por el voto popular, comenzaría a transitar el camino hacia la gran ciudad.
Realizó la primaria en la Escuela Número 2 que estaba frente al Cine-Teatro Español sobre la Avenida Argentina y al terminar esos estudios no pudo continuar el secundario en Neuquén porque no había un colegio para hacerlo. Por esta razón, lo enviaron pupilo al Don Bosco de Bahía Blanca, donde cursaría dos años, para luego finalizar el nivel medio en otro pupilo de Buenos Aires que pertenecía a la comunidad vasca.
Su vida continuó en la Plata, en la facultad de Ciencias Económicas, rodeado por los libros de su carrera de Contador Público pero también de un grupo importante de estudiantes de la región que se había instalado en la ciudad de las diagonales y con los que comenzó a militar en las filas de la Unión Cívica Radical. De ese grupo formaba parte también un joven oriundo de la localidad de Chascomús, con el que entabló una gran amistad: Raúl Alfonsín.
“El partido coincidía para mi con los principios que siempre atesoré. Por eso me hice radical”, explica hoy Cacho Vidal, como si el tiempo no hubiese transcurrido, convencido que esas cuestiones no tienen fecha de vencimiento.
En 1954, ya con el título de contador público bajo el brazo, volvió a Neuquén y comenzó a trabajar en los equipos técnicos que redactaron la Constitución provincial de 1958. Su afinidad política estaba ligada a la línea interna del radicalismo que encabezaba a nivel nacional Ricardo Balbín (la Unión Cívica Radical del Pueblo), mientras que Ángel Edelman, que se consagraría como primer gobernador constitucional, adhería a la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), liderada por Arturo Frondizi.
En ese 1958, Vidal se encargó de negociar en representación de la sociedad Nueva España (de la que su padre era el administrador) la venta a la ciudad de miles de hectáreas que luego darían lugar a barrios como Sapere y Santa Genoveva, fijando también espacios para iglesias, comercios, parques y paseos.
En 1963 fue candidato a diputado nacional. No resultó electo pero sí participó de manera activa del gobierno del entonces presidente Arturo Illia, que cuando venía de visita a Neuquén se alojaba en la casa de Cacho. Illia le propuso el cargo de secretario de Comercio Exterior. “No lo acepté porque yo no conocía de política ganadera”, recuerda Vidal, que finalmente terminó desempeñándose como asesor de la Secretaría Legal y Técnica de la Nación y en temas vinculados con la fruticultura.
También colaboró de manera activa en la concreción de la gran obra El Chocón-Cerros Colorados como secretario de la comisión promotora, junto al ex gobernador Felipe Sapag.
En la primavera democrática de 1983 fue electo diputado nacional y delegado del Comité Nacional de la UCR por Neuquén. Se desempeñó como miembro informante del primer presupuesto presentado por Alfonsín y presidió la Comisión Bicameral de la Reforma Tributaria de 1985. Desde la Cámara de Diputados instó a la concreción de Pichi Picún Leufú y la terminación de la obra de Alicurá.
Dos años después, se presentó como candidato a vicegobernador en la fórmula con Rodolfo Quezada, elección donde resultó electo Pedro Salvatori, en representación del MPN.
Fue director del Banco de la Nación Argentina y en 1999 ganó una banca como concejal de la ciudad de Neuquén.
Su actividad en la función pública se combinó con la privada, en un rol todo terreno como empresario, emprendedor en un sinfín de rubros, como la industria juguera y la ceramista, y un gran desarrollador inmobiliario. Presidió ACIPAN y hasta creó una empresa cinematográfica llamada Sinfonía Otoñal, encargada de la realización de producciones que contaron con la intervención de reconocidos actores del cine nacional e internacional.
Todo, atravesado por su pasión por la política, en la que abrazó una bandera de un radicalismo del que, curiosamente, se terminó desafiliando. “Hoy el partido no existe, no tiene una posición política que refleje los principios que históricamente tuvo”, se lamenta Vidal, tan crítico de la alianza a nivel nacional con el macrismo, como del devenir de este espacio en la provincia.
“Acá dejé de compartir el camino de Pechi Quiroga, porque se había adueñado del radicalismo cuando él ya tenía a un partido propio, como Nuevo Compromiso Neuquino. No dejó ninguna herencia de carácter político y por eso hoy la UCR es lo que es”, advierte con cierta resignación.
En 2018, rodeado de familiares, amigos, correligionarios y representantes de todo el espectro político de la provincia, fue declarado personalidad ilustre por la Legislatura neuquina.
De su carrera empresarial aún está vigente su aporte al desarrollo de esta parte del territorio de la Patagonia.
De su etapa militante quedan los recuerdos de otros tiempos, fotos, vivencias, mil anécdotas y la convicción de las ideas por sobre lo partidario y las personas.
Hoy, a punto de cumplir 89 años Vidal es, sin duda, un cacho de la historia de Neuquén.
Te puede interesar...
Leé más
El emocionante testimonio de la pareja del tucumano desaparecido en Neuquén tras el hallazgo
Rolando Figueroa recibió al gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, en Neuquén
Vuelta a clases 2026: variedad, cuotas sin interés y valores que alivian el bolsillo
-
TAGS
- Política
- Cacho Vidal
- Vidal
Noticias relacionadas













