Casullo: "El macrismo mantiene como antagonista al kirchnerismo"

¿Por qué funciona el populismo? Es lo que se pregunta la politóloga en su libro al abordar un tema que provoca tensión y polarización en la actualidad argentina.

Por Pablo Montanaro - montanarop@lmneuquen.com.ar

El populismo es un fenómeno tan antiguo como la propia democracia, un subproducto inevitable del juego del poder y una posibilidad especialmente atractiva en tiempos de crisis y fragmentación social, sostuvo la politóloga y docente de la Universidad Nacional de Río Negro María Esperanza Casullo, autora de ¿Por qué funciona el populismo? (Siglo XXI). Casullo observa en el presidente Mauricio Macri rasgos populistas y cuestiona al oficialismo porque sigue manteniendo como antagonista al kirchnerismo.

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¿Qué características tiene el populismo?

No sé si el populismo triunfa, pero cuando aparece es arrasador. Es difícil ganarle porque aparece como emergente de un tipo de crisis de representación de los partidos. Los populismos sudamericanos fueron resistentes y lograron gobernar períodos de tiempo bastante largos. Cuando llegan a la presidencia, generan cambios sustantivos. Por ejemplo, los populismos sudamericanos, Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, una vez que ganaron, reformaron las constituciones de sus países.

¿Qué ocurre con los populismos de derecha?

Parten de un discurso donde reconocen una situación de enojo, de dolor y de injusticia que es sentida por grupos sociales. Entonces los convocan a movilizarse para vencer a ese otro poderoso. Hay un líder y un pueblo versus un villano. Los populismos de derecha pegan para abajo, definen a ese villano en términos étnicos culturales, son los inmigrantes, migrantes mexicanos, minorías islámicas, feministas.

En el libro sostiene que el éxito político de Mauricio Macri no habría sido posible sin una ruptura con la tradición populista.

Entre 2012 y 2015, el macrismo desarrolló un discurso en el que todos los problemas de los sectores en Argentina estaban causados por un único adversario poderoso que era el kirchnerismo. Les prometió a esos sectores que si acompañaban su proyecto político, una vez que vencieran al kirchnerismo iban a avenir a un futuro venturoso. Esto creó una cadena de solidaridad, como dice Ernesto Laclau, entre sectores divergentes, clases medias que no podían acceder a comprar dólares para distintos consumos, trabajadores formales que no querían pagar ganancias.

¿Hoy, con la situación del país, sería imposible convencer a esos sectores?

En el populismo, el adversario puede cambiar. El problema del macrismo es que el adversario sigue estando focalizado en el kirchnerismo. El adversario pasó a ser, de algún modo, toda la sociedad. ¿Es el populismo o los setenta años del peronismo? Esto hace que este relato pierda eficacia. No queda claro contra quién hay que movilizarse. Esta semana subía el dólar y la culpa, según Macri, era el kirchnerismo, pero no quedó claro por qué.

¿Por qué sigue recurriendo a ese mensaje?

Cuando quiere explicar lo económico, el macrismo no tiene un discurso de riqueza explicativa. Hablan de los mercados, ¿quiénes son los mercados? Uno de los problemas de Cambiemos es la promesa de derrotar al adversario porque así seremos felices. Hoy Cambiemos dice ‘hay que sufrir, hacer un sacrificio y después seremos felices’. Esa idea de felicidad queda remota en el tiempo.

¿Qué rasgo de populismo observó en el presidente?

De 2012 a 2015 hubo un proceso de construir una figura de Mauricio Macri como líder con capacidad empática y afectiva. Cambiemos hizo un buen trabajo en ese sentido. Macri era visto como una persona emergente de una elite empresaria no querida en la Argentina. Desde temprano, Cambiemos decidió que tenían que encarnar el antikirchnerismo. Un momento de inflexión fueron los cacerolazos de 2012, donde decidieron que tenían que representar a esos sectores definidos por el antikirchnerismo. La construcción de la centralidad afectiva de la figura de Macri y la construcción de la identidad antikirchnerista fueron los rasgos más populistas de Cambiemos.

De discursos y elecciones

María Casullo sostiene en su libro que desde diciembre de 2017 “el discurso de Cambiemos se ha vuelto más cercano a las matrices discursivas de la historia conservadora-liberal argentina”.

En cuanto al discurso electoral para 2019, la politóloga afirma que “parece necesario entonces que Cambiemos construya una visión clara de cuál es el futuro venturoso al que apunta el gobierno”.

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