barcelona
El presidente catalán, Carles Puigdemont, declaró ayer la independencia de Cataluña aunque a continuación la suspendió para “abrir una etapa de diálogo” con el gobierno central español. Así lo expresó durante su discurso ante el Parlamento catalán.
“La laminación continuada en los últimos siete años de competencias de Cataluña y un desprecio hacia nuestra lengua y cultura ha llevado a millones de ciudadanos a pedir que Cataluña se constituya en un Estado”, dijo el responsable del Ejecutivo regional. Sin embargo, a pesar de la dureza de su discurso, de inmediato llamó a la población a evitar alimentar tensiones.
Al inicio de su discurso, que se demoró una hora, Puigdemont dijo que “el momento es muy serio para que todos asumamos la responsabilidad de reducir la tensión y no contribuir con la palabra ni con el gesto a incrementarla”. “Apelo a la responsabilidad de todos. Al gobierno español le pido que acepte la mediación”, afirmó y propuso suspender durante unas semanas el efecto de la declaración de independencia para que se abra el diálogo que hasta el momento fue prácticamente inexistente.
“Asumo el mandato del pueblo de Cataluña para que sea un Estado independiente”, enfatizó el jefe regional e insistió en que “las urnas dicen sí a la independencia” y que ese es el camino que está dispuesto a transitar. “No tenemos nada en contra de los españoles. Pero la relación no funciona y no se ha hecho nada para revertir la situación. Hay democracia más allá de la Constitución española”, dijo.
Según Puigdemont, luego de los resultados del referéndum del 1° de octubre (día del acto eleccionario, teñido de lamentables incidentes entre la policía nacional y los votantes catalanes indepentistas) “Cataluña se ha ganado el respeto de ser un estado independiente”. Dicho referéndum, que contó con el apoyo de casi la mitad de la población de la región, obtuvo un triunfo rotundo del sí a la independencia y la separación del Estado español de un 90% de los votos. “No somos unos delincuentes, ni unos locos, ni golpistas, ni abducidos. Somos gente normal que pide elegir. El mundo tiene que saber que los líderes de las movilizaciones más pacificas y masivas de Europa están investigados por delitos de sedición”, exclamó.
Casi todo el Parlamento aplaudió al presidente a excepción del frente de izquierda, CUP, que está a favor de la independencia unilateral y a través de su vocero, Benet Salellas, dijo que “el gobierno de Puigdemont no puede echarse atrás: de hacerlo, no se estaría respetando la hoja de ruta aprobada por los grupos independentistas”.
“No voy a dar amenazas ni chantajes ni insultos. Existe la necesidad imperiosa de frenar la tensión. No tenemos nada contra los españoles, nos queremos reentender mejor”.“Las urnas avalaron la independencia de Cataluña. Pero proponemos suspender durante unas semanas la declaración para entrar en una etapa de diálogo”.Carles Puigdemont. Presidente del gobierno de Cataluña
Le echó la culpa al gobierno español
Según Puigdemont, el clima de tensión en Cataluña que tiene “a muchos ciudadanos preocupados y asustados” se debe a “la intervención del Estado español: por su violencia gratuita y por la decisión de muchas empresas de mover su sede social fuera de Cataluña”, movimientos que desestabilizan aunque no afectan a la economía real catalana.
90% de los votos a favor tuvo la independencia.
El 1 de octubre se hizo el referéndum en el que los catalanes debían decidir si querían o no la independencia, y en medio de incidentes con la policía nacional el triunfo del sí fue rotundo.
Madrid no acepta los argumentos de Puigdemont
El gobierno de España, que nunca reconoció el referéndum en el que se ampara el gobierno catalán para defender su independencia, anoche rechazó la propuesta de diálogo abierta por Carles Puigdemont. “El diálogo entre demócratas se realiza dentro de la ley y no inventándose las reglas que a uno más le favorezcan”, opinó la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, en la primera reacción oficial del Ejecutivo. En una breve conferencia de prensa, Sáenz de Santamaría afirmó que, con su discurso, el jefe del gobierno catalán sumió a la región “en el mayor nivel de incertidumbre” y aseguró que una mediación no es posible, ya que el gobierno central no puede dar “validez” a una ley catalana suspendida por el Tribunal Constitucional. “Ni el señor Puigdemont ni nadie puede sacar conclusiones de una ley que no existe, de un referéndum que no se ha producido y de una voluntad del pueblo de Cataluña de la que, una vez más, quieren apropiarse”, sentenció. Si bien no anunció medidas concretas, adelantó que el presidente Mariano Rajoy convocó a una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros para hoy a la mañana madrileña en la que se decidirán los pasos a seguir.
Para Vargas Llosa, Cataluña país sería “tercermundista”
El escritor peruano y premio nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, dio su opinión sobre los deseos de independencia de los catalanes y advirtió que si se termina declarando de forma unilateral la independencia, pasará a tener la “condición de país tercermundista”. “Los reclamos, los deseos, todo es absolutamente posible, pero dentro de la legalidad”, enfatizó el novelista, de gira en Rusia. “Lo que no es posible -agregó- en ningún caso es un golpe de Estado contra la legalidad que retrocedería a Cataluña a una condición de país tercermundista, fuera de la Unión Europea, fuera del euro, sin empresas y con los ahorradores huyendo”.
Vargas Llosa, quien también tiene la nacionalidad española y vivió muchos años en Barcelona, afirmó que “el nacionalismo ha llenado la historia de guerras, estamos aquí para pararlo. De todas las pasiones humanas ninguna causó tantos estragos como el nacionalismo”.
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