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Ceremonias y misterios de la caña con ruda

La tradición indica que hay que beber este brebaje cada primero de agosto. ¿Qué secretos esconde la costumbre?

La costumbre de tomar caña con ruda el primer día de agosto es muy antigua y hay quienes aseguran que es más antigua que la ruda misma, ya que, aunque la planta llegó con la conquista española, los pueblos originarios de América preparaban un brebaje similar con otras hierbas en épocas invernales procurando el mismo efecto.

En la actualidad, se la prepara con un mes de anticipación, los últimos días de junio y de un modo muy sencillo porque consiste simplemente en la maceración de unas ramas de ruda, colocándolas dentro de una botella de caña quemada y resguardándose por lo menos durante un mes en un lugar oscuro que bien puede ser una alacena que no se abra mucho, el fondo recóndito de un ropero o enterrar la botella en un lugar que pueda recordarse luego.

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La caña es una bebida producto del destilado de la caña de azúcar (de ahí su nombre) cuyo sabor caramelizado nos remonta a las melazas con las que se lo elabora y cuya cocción le aporta el característico gusto. De una graduación alcohólica que ronda y, a veces supera los 30° de alcohol, las más tradicionales de sabor seco y astringente imponen respeto y mesura a quienes las suelen apuran de un solo trago.

El día indicado para tomar este brebaje es la madrugada del 1 de agosto, se consume en ayunas y con tres tragos cortos, al que algunos le agregan un “Sapucay” (grito de dolor del pueblo guaraní que acompañaba la caída y muerte de un árbol). Otros afirman que son siete los tragos y el sentido común indicaría que, si es un día laboral, quienes tengan que manejar tendrían que privarse de hacerlo.

“Existen muchas especies diferentes de ruda, siendo la más común y la que solemos ver en los jardines de nuestro país, a pesar de que la ruda es originaria del sur de Europa y su nombre botánico es la “Ruda Graveolens”, explicó el ingeniero agrónomo Norberto Raffo.

Existen, a su vez, dos variedades de esta especie, una de hoja ancha a la que le suelen decir “Ruda Macho” y otra de hoja fina, que florece un poco más, incluso, a la que denominan “Ruda Hembra”. Esto no quiere decir que exista una macho o hembra porque ambas son hermafroditas, es decir, tienen una flor con los dos sexos.

La ruda por lo general tiene propiedades digestivas, ya que estimula la función biliar, mejora la digestión y es efectiva en casos de dolencias del aparato digestivo, tales como gases, dolores intestinales. Lógicamente, siempre tomándola con precaución y en pequeñas proporciones. Si uno se pasa y la consume en forma contraproducente, puede provocar algunos efectos adversos, por lo que no hay que abusar de su consumo.

La tradición indica que la ruda conocida como “Ruda Macho” debe plantarse a la izquierda de la casa y la “Ruda Hembra”, a la derecha. Que la planta debe ser regalada y no comprada, incluso si es robada, mejor.

"Es una planta bastante rústica, que necesita mucha luz solar, salvo el sol del mediodía si su incidencia es muy directa, ya que le puede quemar un poco las hojas, así que una media sombra o un lugar reparado con bastante luz es lo preferible. Es muy resistente a la sequía y la afecta el exceso de agua”, explicó el especialista.

La tradición de la caña con ruda tiene origen en los guaraníes. De acuerdo a las crónicas históricas, todos los años en el mes de agosto se producían grandes lluvias que, junto al frío estacional, provocaban enfermedades epidemiológicas que llegaban incluso a diezmar aldeas enteras.

Los nativos, para combatir los males, recurrían a sus sabios ancianos que elaboraban un remedio. El brebaje consistía en una mezcla hierbas con bebidas fermentadas que bebían al comenzar la estación de las lluvias chaqueñas. En tiempos más modernos, se incorporó el aguardiente de caña al que sumaron la ruda que también habían traído los españoles.

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Lucas Curapil, Director del Departamento de Lenguas Originarias de la Facultad de Lenguas de la Universidad Nacional del Comahue, compartió con LMNeuquén las similitudes y diferencias de esta costumbre en relación a la cosmovisión del pueblo Mapuche:

“En cuanto a esta dicotomía de lo sagrado y lo cotidiano, para la gente Mapuche no hay tal división, porque para nosotros la espiritualidad está presente todo el tiempo y en todo momento, pero, para contextualizar el mes de agosto es un mes complejo, difícil para la naturaleza y también para los seres humanos, una época en la que se extreman los cuidados, ya que está terminando el invierno, pero todavía no empieza la primavera.", dijo.

"El tema de la caña con ruda es algo que viene del norte, aunque se ha extendido por todo el continente. El Pueblo Mapuche tiene diferentes bebidas ceremoniales partiendo desde el agua, que es una medicina que la naturaleza nos proporciona y con ella oxígeno con todo aquello tan necesario que nos aporta desde el pensamiento al resto de las acciones. Existen también bebidas rituales realizadas con trigo, maíz, piñón y que se producen básicamente a partir de hervir los granos, molerlos y continuar hirviéndolos. En algunos casos se les agrega un poco de azúcar", agregó.

"En el caso de la caña con ruda, tengo entendido que es una tradición guaraní, la ruda es la protagonista, no así la caña, porque he escuchado de personas que toman la ruda con agua. La ruda siendo una planta foránea se ha incluido tempranamente en la espiritualidad mapuche, en los “Machitun”, en las ceremonias de curación. Es una planta considerada como “De contra”, contra los malos pensamientos, la depresión, la desesperación, contra los parásitos internos y también contra los parásitos mentales y energéticos que existen en la realidad en que vivimos", dijo.

"En agosto es una purga natural para poder avanzar hacia la primavera más sanos y más limpios. Hay casas en las que la ruda se seca sin motivo aparente y ahí podemos observar como esa planta protege a los seres cercanos y muere protegiendo a quienes le han brindado cuidados. El mundo de la medicina natural es muy interesante pero también complejo por eso requiere cambiar la mente y abrir el pensamiento, entender que hay otras realidades y hay otra forma de ver el mundo. La salud no solamente es física, sino que tiene una base y es sobre todo emocional y espiritual y la Caña con Ruda viene a enseñarnos todas esas cosas", añadió.

"La ruda no se recomienda para mujeres embarazadas, ni para niños y menos el caso de la caña con ruda. Aunque, este preparado es muy bueno para fricciones y masajes y ya oler el aroma de la ruda tiene efectos benéficos. Otra de las bebidas tradicionales es la “Chicha” que se produce de muchas formas y una de ellas es la de manzana”, continuó.

En el noroeste de nuestro país se preparaban ancestralmente estas bebidas utilizando plantas y frutos característicos de esas regiones tales como las vainas de algarroba, los frutos de la tuna.

Leandro Varón dueño de una herboristería del centro neuquino amplía la información acerca de las bondades y cuidados del consumo de la ruda:

“La Ruda en su uso interno, calma los cólicos abdominales ya que tiene propiedades antiespasmódicas, es decir, previenen e interrumpen las contracciones involuntarias de los músculos intestinales y además es emenagoga, ya que estimula la circulación de la sangre en el área de la pelvis y en las mujeres en especial en la zona de los ovarios", señaló.

"Utilizada en su uso externo resulta un buen anti-reumático para su aplicación en cataplasmas y así mismo de gran valor dermatológico para afecciones tales como la psoriasis y los eczemas. Está contraindicada en lactancia, embarazo y el suministro a niños. En dosis altas puede ser tóxica y abortiva. Por lo que siempre se sugiere antes de su consumo siempre consultar a los profesionales de la medicina", continuó.

"Aunque dicen que tiene propiedades de protección, por lo cual la gente la pone delante de la casa para ahuyentar las energías negativas que pudieran afectarla, yo creo que si son consideradas buenas o propicias es por la fe que cada persona deposita en ellas, uno crea lo que cree y en definitiva somos lo que creemos”, cerró.

En cada barrio hay quienes afirman que cuando mejor efecto hace la caña con ruda es cuando se convida a los vecinos, haciéndose eco de la canción de Horacio Guaraní que en uno de sus estrofas sentencia: “La vida es un vino amargo, dulce en jarra compartida”. Se sabe también que la ruda ahuyenta la mala suerte, las alimañas indeseadas y la envidia insidiosa. La ruda se convierte entonces en un recurso de resguardo de aquel dicho español: “Julio los prepara y agosto se los lleva”.

Durante el resto del año, según dicen los sabios consejos, la ruda cortada en pequeñas ramas y colocada en cualquiera de los bolsillos, atrae la buena suerte, debajo de la almohada aleja las pesadillas y en nuestros jardines repele a los enemigos de las flores y el resto de los cultivos. La costumbre de la caña con ruda retorna como todos los años, a nuestros brindis y a la salud.

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