Afirman que los vikingos inventaron el rap
La cultura del rap actual, rica en técnicas y estilos, encuentra sus raíces en tradiciones ancestrales como el flyting escocés.
La cultura del rap hoy en día se caracteriza por su diversidad de técnicas, estilos y formas de freestyle. En el centro de esta expresión artística, se encuentran las famosas batallas, donde dos raperos se enfrentan en un duelo de ingenio y creatividad a través de rimas improvisadas.
La improvisación no solo representa un desafío técnico, sino que también encarna la esencia misma del rap. Acompañados por ritmos pegajosos, estos combates se convierten en una exhibición de habilidades líricas, donde los punchlines y las rimas son el camino hacia la victoria.
Los orígenes del freestyle son difíciles de ubicar con precisión, pero es posible trazar un camino que comienza a finales de los años 70. En esa época, los MC’s (maestros de ceremonias) emergieron en el panorama musical, improvisando rimas ingeniosas desde el fondo del escenario. Su función inicial era apoyar a los breakers, lockers y poppers, quienes deslumbraban con sus coreografías.
Con el tiempo, estos MC’s se hicieron cada vez más visibles, convirtiéndose en figuras centrales de la cultura hip hop y sentando las bases para lo que hoy se conoce como freestyle. Esta evolución no solo marcó un cambio en el enfoque musical, sino que también creó un espacio para la competencia y el intercambio artístico en el ámbito del rap.
El flyting: Una tradición antigua
La improvisación lírica, entendida como un arte para ridiculizar al adversario, no es algo nuevo del hip hop. Este concepto se remonta a prácticas como el "flyting", una forma de poesía que floreció en Escocia durante el siglo XVI. El flyting consistía en intercambios poéticos de insultos entre contrincantes, con una estructura bien cuidada y un enfoque ritual. Las raíces de este arte se encuentran en tradiciones antiguas, que datan desde el siglo V hasta el siglo XVI. En sus diferentes formas, el flyting se ha registrado en lenguas nórdicas, celtas y en el antiguo inglés, reflejando la capacidad del ser humano para el ingenio y la provocación.
Entre los ejemplos más destacados de flyting se encuentra el poema nórdico "Lokasenna", donde Loki, el dios mitológico, se enfrenta a otros dioses en un intercambio de insultos en el banquete de Ægir. Del mismo modo, "Canto de Hárbardr" presenta una confrontación poética entre Odín y Thor. La literatura anglosajona también ofrece ejemplos relevantes, como en "Beowulf", donde Beowulf y Unferð mantienen un duelo verbal cargado de rimas e ingenio.
Además de su presencia en la literatura, el flyting gozaba de popularidad entre la gente común. En la antigua Escocia, se celebraban concursos verbales en los que las acusaciones provocativas y las rimas se convertían en un espectáculo para el público. Aunque en el siglo XV la blasfemia estaba penada, el flyting, como parte del patrimonio cultural escocés, permanecía permitido y florecía.
Conexiones modernas: De los vikingos a los MC’s
El impacto del flyting en la cultura poética de los vikingos fue relevante, fomentando el intercambio creativo entre poetas. Reyes como Jacobo IV y Jacobo V alentaron a los poetas a participar en estas batallas de ingenio, resultando en enfrentamientos entre figuras notables como William Dunbar y Walter Kennedie. Este tipo de interacción verbal permitió la inclusión de un lenguaje provocador, siendo "mierda" uno de los primeros insultos registrados.
En la actualidad, el flyting ha encontrado un lugar inesperado en el mundo de los videojuegos, como se puede ver en "Assassin’s Creed: Valhalla", donde se presentan mecánicas de batallas de flyting. Este guiño a la tradición cultural vikinga resalta la conexión entre el pasado y el presente en la expresión artística.
Aunque el flyting y el rap comparten similitudes, cada uno tiene raíces culturales e históricas distintas. Ambos representan estilos de poesía, pero la naturaleza de sus intercambios varía. Mientras que el flyting se nutre de una estructura poética tradicional, el rap se caracteriza por su enfoque en la improvisación y la innovación lírica. La evolución de estas formas de expresión muestra cómo la humanidad ha explorado el arte del insulto con elegancia y destreza a lo largo de la historia.
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