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Más tiempo de lo que pensabas: cuánto duran los huevos duros en la heladera

Frutas, carnes y productos como los huevos, son los primeros en sufrir los efectos de un verano extremo. Cómo conservarlos sin poner en riesgo la salud.

El huevo es sin duda uno de los alimentos de mayor consumo para todas las edades, con la llegada del verano muchas personas optan por cocinarlos y mantenerlos en la heladera para sumarlo en cualquiera de las comidas del día. Expertos en salud alimentaria ofrecen algunas recomendaciones para conservar este alimento tan popular.

Frutas, carnes y especialmente, productos como los huevos, son los primeros en sufrir los efectos de un verano extremo.

En esta época es habitual cocinar más huevos de los necesarios en el momento y terminar guardándolos en la heladera. Y la gran pregunta que aparece de manera recurrente es cuánto tiempo pueden conservarse sin que se echen a perder.

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Cuánto tiempo dura el huevo duro en la heladera

Especialistas en seguridad alimentaria recomiendan guardarlos en un recipiente hermético, para evitar que absorban olores de otros alimentos y mantener su frescura por más tiempo.

Y precisan -según publica Infobae -que un huevo cocido con su cáscara puede durar hasta 7 días en la heladera. Pero aclaran que es importante meterlo frío luego de las dos horas de cocción para que no retenga humedad.

Pero si el huevo ya está pelado, el tiempo es menor. Lo ideal es consumirlo dentro de los 3 a 4 días, ya que al estar más expuesto al aire, puede contaminarse más fácil.

Los consejos para conservar huevos cocidos

Asimismo, los especialistas brindan una serie de recomendaciones para conservar correctamente los huevos en la heladera y poder consumirlos en óptimo estado:

-Guardalos siempre en la parte más fría de la heladera, nunca en la puerta.

-No dejes los huevos cocidos a temperatura ambiente por más de 2 horas.

-Etiquetá el recipiente con la fecha de cocción, así no te olvidás cuánto llevan guardados.

-No congeles huevos duros: la clara se vuelve gomosa y pierde su textura al descongelarse.

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Además, hay señales claras que indican que el huevo cocido ya no se puede comer:

-Mal olor: si al abrirlo sentís un olor desagradable o fuerte, descartalo rápidamente.

-Cambio de color: si ves una tonalidad verdosa o gris alrededor de la yema, puede ser por cocción excesiva o porque ya se echó a perder. Si aparecen puntos negros o verdosos en la clara, tampoco lo consumas.

-Textura extraña: si la clara está babosa o pegajosa, es señal de que el huevo está en mal estado.

Ni fritos ni revueltos: la forma correcta de cocinar los huevos y aprovechar todos sus nutrientes

El huevo es uno de los alimentos más completos y versátiles de la alimentación cotidiana. En ese sentido, cada vez más especialistas en nutrición coinciden en que hervirlo es la opción más adecuada para conservar sus nutrientes y potenciar sus efectos positivos en la salud. Este proceso implica una cocción simple, sin agregados y con un control más preciso de la temperatura.

A diferencia de otras preparaciones, como freírlo o hacerlo revuelto, este método no requiere grasas adicionales ni procesos agresivos que alteren la estructura de las proteínas o aumenten innecesariamente el aporte calórico. Por eso, el huevo hervido se consolida como una elección inteligente tanto para quienes buscan cuidar su alimentación como para quienes priorizan practicidad y sabor.

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Expertos recomiendan revisar siempre la fecha y el aspecto del huevo para evitar intoxicaciones alimentarias.

Expertos recomiendan revisar siempre la fecha y el aspecto del huevo para evitar intoxicaciones alimentarias.

Una de las principales ventajas del huevo hervido es que no necesita aceite, manteca ni otros tipos de grasa para su cocción. Al freír o revolver un huevo, suele añadirse algún tipo de materia grasa que incrementa el contenido calórico del plato y afecta la calidad nutricional final, especialmente si se utilizan aceites reutilizados o grasas saturadas. Además, las altas temperaturas que se alcanzan al freír oxidan parte de sus grasas y degradan ciertos nutrientes sensibles al calor. En cambio, al hervirlo en agua, la temperatura se mantiene estable y controlada, lo que ayuda a preservar mejor vitaminas y minerales.

Otro punto a favor del hervido es la claridad de su composición. Al consumirlo de esta forma, es más fácil saber exactamente qué se está ingiriendo: huevo y nada más. En preparaciones revueltas, es común sumar sal en exceso, quesos o embutidos, lo que transforma un alimento saludable en uno menos equilibrado.

Desde el punto de vista digestivo, el huevo hervido también suele ser mejor tolerado. Su textura firme pero suave facilita la digestión, especialmente cuando la yema está cocida pero no demasiado seca. Esto lo convierte en una opción ideal para personas con estómagos sensibles o para etapas de recuperación física.

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