Ni fritos ni revueltos: la forma correcta de cocinar los huevos y aprovechar todos sus nutrientes
El método de cocción puede impactar de forma directa en el perfil nutricional de este alimento. Cómo hacerlo correctamente.
El huevo es uno de los alimentos más completos y versátiles de la alimentación cotidiana. Presente en desayunos, almuerzos y cenas, sus nutrientes lo convierten en un aliado clave en la cocina para una dieta equilibrada. Sin embargo, no todas las formas de cocción permiten aprovechar sus beneficios al máximo. Cada método impacta de forma distinta en su perfil nutricional.
En ese sentido, cada vez más especialistas en nutrición coinciden en que hervirlo es la opción más adecuada para conservar sus nutrientes y potenciar sus efectos positivos en la salud. Este proceso implica una cocción simple, sin agregados y con un control más preciso de la temperatura.
A diferencia de otras preparaciones, como freírlo o hacerlo revuelto, este método no requiere grasas adicionales ni procesos agresivos que alteren la estructura de las proteínas o aumenten innecesariamente el aporte calórico. Por eso, el huevo hervido se consolida como una elección inteligente tanto para quienes buscan cuidar su alimentación como para quienes priorizan practicidad y sabor.
Cuáles son las ventajas de hervir los huevos
Una de las principales ventajas del huevo hervido es que no necesita aceite, manteca ni otros tipos de grasa para su cocción. Al freír o revolver un huevo, suele añadirse algún tipo de materia grasa que incrementa el contenido calórico del plato y afecta la calidad nutricional final, especialmente si se utilizan aceites reutilizados o grasas saturadas. Además, las altas temperaturas que se alcanzan al freír oxidan parte de sus grasas y degradan ciertos nutrientes sensibles al calor. En cambio, al hervirlo en agua, la temperatura se mantiene estable y controlada, lo que ayuda a preservar mejor vitaminas y minerales.
Otro punto a favor del hervido es la claridad de su composición. Al consumirlo de esta forma, es más fácil saber exactamente qué se está ingiriendo: huevo y nada más. En preparaciones revueltas, es común sumar sal en exceso, quesos o embutidos, lo que transforma un alimento saludable en uno menos equilibrado.
Desde el punto de vista digestivo, el huevo hervido también suele ser mejor tolerado. Su textura firme pero suave facilita la digestión, especialmente cuando la yema está cocida pero no demasiado seca. Esto lo convierte en una opción ideal para personas con estómagos sensibles o para etapas de recuperación física.
Cuáles son los beneficios del huevo para la salud
El huevo es una fuente de proteínas de alta calidad, ya que contiene todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita para el mantenimiento y la reparación de los tejidos. Esta característica lo vuelve especialmente importante para niños, adultos mayores y personas físicamente activas. También aporta vitaminas fundamentales como la A, D, E y varias del complejo B, entre ellas la B12, clave para el sistema nervioso y la formación de glóbulos rojos. En la yema se encuentran minerales como hierro, fósforo y zinc, esenciales para múltiples funciones del organismo.
Otro de los nutrientes destacados es la colina, un compuesto esencial para la salud cerebral y la memoria. Además, contiene antioxidantes como la luteína y la zeaxantina, asociados al cuidado de la salud visual.
Contrario a la creencia popular, su consumo moderado no representa un problema para la mayoría de las personas en relación con el colesterol. De hecho, diversos estudios demostraron que, dentro de una dieta equilibrada, el huevo puede formar parte de una alimentación saludable sin riesgos significativos.
Cómo incorporar el huevo en las comidas a lo largo del día
Una de las grandes ventajas del huevo hervido es su versatilidad. Puede consumirse en prácticamente cualquier comida del día, adaptándose a distintos estilos y rutinas. En el desayuno, es una excelente opción para comenzar la jornada con una dosis adecuada de proteínas. Acompañado de frutas, pan integral o palta, brinda saciedad y energía sostenida.
En el almuerzo, se integra fácilmente en ensaladas o platos fríos, aportando valor nutricional sin necesidad de recalentarse. También puede sumarse a preparaciones más elaboradas como tartas o rellenos.
Durante la merienda o como colación, el huevo hervido funciona como un snack práctico y nutritivo, ideal para evitar opciones ultraprocesadas. Y en la cena, puede ser la base de platos livianos, acompañado de vegetales, legumbres o sopas.
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