Se descubrió que la tinta roja de un tatuaje puede traer enfermedades y daños en la piel: reacción extrema
Un impactante caso que le ocurrió a un hombre oriundo de Palermo abrió una investigación. El caso alerta sobre riesgos inmunológicos asociados a pigmentos de tatuaje
El resultado final de tatuaje es una forma permanente de expresión del arte en tu piel, pero elegir el color es una decisión importante. Muchas personas optan por un color que no sea el negro, y uno de los colores más populares es el rojo.
Esta distinción surge tras el impactante caso que que tiene como víctima a un polaco de poco más de 30 años de edad. El joven se tatuó y le provocó la caída total de su cabello, la destrucción de sus glándulas sudoríparas y la aparición de vitíligo.
El caso despertó una gran preocupación en la comunidad médica sobre los efectos inmunológicos de algunas tintas modernas empleadas en tatuajes, especialmente las de colores. Esto fue analizado por investigadores de la Universidad Médica de Wroclaw, en Polonia. El objetivo del estudio fue evaluar los posibles impactos de ciertas tintas de tatuaje sobre el sistema inmunológico humano.
La tinta roja del tatuaje podría desencadenar enfermedades autoinmunes
Los resultados de esta investigación se publicaron en noviembre en la revista científica Clinics and Practice. Según Signe Clemmensen, de la Universidad del Sur de Dinamarca, este proceso perpetúa la inflamación y puede desencadenar enfermedades autoinmunes, especialmente en personas predispuestas, como el paciente polaco, quien padecía enfermedad de Hashimoto.
La única opción terapéutica fue intervenir quirúrgicamente: el paciente se sometió a ocho operaciones para extirpar las zonas tatuadas con tinta roja y sustituirlas por injertos de piel. Tras las cirugías, el cabello volvió a crecer y el vitíligo dejó de expandirse, pero la capacidad de sudar no se recuperó.
Esta situación agrava el riesgo de sufrir golpes de calor, lo que obligó al hombre a abandonar su empleo militar y a rociarse el cuerpo con agua frecuentemente.
Con el paso del tiempo, los síntomas se agravaron. Dos años después, aparecieron manchas claras en la piel, compatibles con vitiligo. Las consultas médicas iniciales no lograron identificar la causa exacta del cuadro.
La investigación médica empezó a enfocarse en la tinta roja utilizada en su tatuaje. Las del diseño con flores y llamas rojas mostraron inflamación persistente. Los especialistas detectaron que fragmentos del pigmento migraron desde la piel hacia otras partes del cuerpo.
Las reacciones de la tinta roja
Dermatólogos de la Universidad Médica de Breslavia (Polonia), que supervisaron el tratamiento del hombre, no pudieron obtener una muestra de tinta roja de su tatuador para analizarla. Sin embargo, en otros casos de reacciones alérgicas a tatuajes rojos, las pruebas de tinta han identificado la presencia de colorantes orgánicos sintéticos llamados colorantes azoicos, conocidos por su potencial alergénico y tóxico.
La mayor parte del pigmento queda alojada en la piel, pero una fracción viaja a los ganglios linfáticos, donde las células inmunitarias denominadas macrófagos intentan eliminar las partículas de tinta, sin éxito debido a su tamaño. Cuando estos macrófagos mueren, transmiten el pigmento a otros, lo que genera una respuesta inmunitaria crónica y persistente.
Según una encuesta citada en el informe médico, el 6% de quienes se tatúan experimentan una reacción que se prolonga más de cuatro meses, siendo la tinta roja la más asociada a estos episodios. Estas reacciones se agravan en personas con antecedentes de enfermedades inmunitarias como eccema, asma o celiaquía.
Aún así, la preocupación por los tatuajes no se limita a las reacciones inmediatas. Investigaciones recientes han demostrado que tener un tatuaje de cualquier color puede triplicar el riesgo de desarrollar linfoma, un cáncer que afecta los ganglios linfáticos.
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