Usar el celular multiplica por 4 riesgo de accidente
La utilización de teléfonos móviles para hablar (aun con manos libres) o enviar un mensaje de texto mientras se conduce un vehículo es uno de los mayores riesgos que se pueden tomar, aunque, paradójicamente, muchas personas creen que utilizar el celular no reduce su capacidad de atención al volante, advirtieron especialistas de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV).
“Mantener una conversación a través de un móvil hace que enfoquemos buena parte de nuestro interés en la otra persona y dejemos de recibir información de la ruta, la calle o la autopista. Es lo que los psicólogos llaman ceguera por desatención”, indicó un trabajo elaborado por el organismo.
En ese sentido, alertó que “la conversación nos distrae y hace que no seamos capaces de ver elementos tan importantes como una señal, un peatón que cruza o un semáforo. Por supuesto, ello reduce nuestra capacidad de reacción, haciendo que el riesgo de accidente se multiplique exponencialmente”.
El trabajo explicó que “ahora ya no solo se llama, sino que también se escribe a través de aplicaciones como WhatsApp, lo cual obliga a apartar todavía más la vista del camino”.
“Se trata de un riesgo cada vez más generalizado y que trae como consecuencia el incremento de siniestros viales”, agregó.
También el comer, beber o fumar mientras se conduce “son acciones aparentemente sencillas que creemos tener dominadas, pero lo cierto es que requieren más atención de la que parece. El hecho de comer obliga a quitar una mano del volante durante largos periodos de tiempo y también a quitar varias veces la vista de la ruta”.
Por otra parte, estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelaron que “chatear o usar el celular mientras se conduce un vehículo, multiplica por 4 el riesgo de sufrir un siniestro vial y que disminuye hasta en 50% la atención de un conductor”.
Las cuatro distracciones más comunes
El especialista dijo que “la OMS difundió, con un fin preventivo, las cuatro distracciones que se pueden dar mientras se conduce y estas son visuales, como apartar la vista de la calle; cognitivas, por ejemplo, al reflexionar sobre un tema de conversación con algún ocupante del vehículo; físicas, como cuando un conductor se acomoda el pelo o se arregla la ropa, en lugar de conducir con ambas manos al volante y auditivas, como por ejemplo, responder a un teléfono celular o subir el volumen de la radio”.
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