Cómo afecta la guerra entre Rusia y Ucrania a la fruticultura del Valle
La invasión de Rusia a Ucrania parece un conflicto lejano pero afecta a la producción del Alto Valle por la devaluación del rublo, la complicación que generen las sanciones para el comercio internacional y el encarecimiento del costo de la energía y los fletes.
El especialista en negocios frutícolas, Miguel Giacinti, explicó a LM Neuquén que "el conflicto agrava el problema estructural que tenemos, en medio de una situación en la que debemos tomar decisiones sobre cómo vamos a transitar los próximos 10 o 20 años como sector”.
- Rusia es uno de los principales destinos de la producción local, ¿cómo afecta la invasión y las sanciones?
En principio hay dos problemas potenciales: el primero es la paridad del rublo frente al dólar. En un escenario de conflicto, lo primero que se refleja en los mercados internacionales es una devaluación de las monedas de los países involucrados. Lo que ya estamos viendo es la devaluación del rublo que nos afecta porque la fruta que vamos a exportar o se vende a muchos más rublos o se van a pagar menos dólares. Entonces, ya tenemos una relación directa que es la paridad cambiaria.
El segundo aspecto tiene que ver con las sanciones. Está el Código SWIFT, que permite el flujo de dinero a través de los bancos a nivel mundial. Ese flujo de dinero se vería afectado. El segundo problema potencial es que se sancione a Rusia sacándola del Código SWIFT y entonces se queda sin transacciones financieras, se queda sin posibilidad de comprar divisas de ningún tipo. Es decir, no tiene posibilidad de comprar dólares para pagar a los exportadores.
Lo que estamos viendo hoy es el tema cambiario. El rublo pasó de 74 por dólar a 84, 10 rublos de devaluación y eso implica un problema de precio; y el segundo es el tema de las sanciones porque haría que Rusia no pueda pagar a sus importadores.
- ¿Y la demanda se ve afectada?
No se ve en principio un problema de compra de fruta. Lo que sí se ve es una devaluación -que ya la tenemos- y la imposibilidad de poder pagar esa exportación.
- La invasión se venía anunciando, ¿se notó en el negocio un antes y un después?
No. La escalada del conflicto generaba una cierta volatilidad en los precios de las monedas, a futuro del gas y del petróleo, y del trigo (Rusia es el principal exportador mundial y Ucrania está en el cuarto lugar), con el hecho consumado, se consolidó esta volatilidad.
El aumento del precio del gas y del petróleo sí tiene una consecuencia en el comercio internacional por el aumento de los fletes.
- Y a la larga, ?la inflación sigue siendo el problema?
Exactamente porque eso repercute en los precios al consumidor no solo de la energía. Europa apostó a la generación de energía eólica hace diez años y hace un año atrás casi no hubo viento. Entonces no hubo energía eólica y comenzaron a usar las reservas de gas para abastecer a casas y empresas; hoy Europa se encuentra prácticamente sin stock de gas. Al declararse el conflicto ya tenes un aumento del 40% y eso va a repercutir en el consumidor -que va a quitar poder adquisitivo- sino también en los costos de quien produce y utiliza el gas como insumo.
Lo que se pensaba antes de la invasión es que se usaba la presión del conflicto para negociar, hoy se piensa que quizá sea un conflicto breve. Es difícil saber lo que va a ocurrir.
- Muchos analistas hablan de un nuevo mundo a partir de esta invasión, ¿cambia algo más para el valle en este escenario global?
El escenario nos genera para esta temporada un problema de disparidad de monedas en los mercados y nos va afectar el costo del flete por el precio del petróleo. En el mediano plazo todo depende de cuánta plata gasta Rusia para la guerra con Ucrania; no tiene tanta disponibilidad de fondos.
Si el conflicto termina rápido es un escenario, si debe trasladar soldados por más tiempo para mantener la posición es otra. Si Rusia gasta más dinero para mantener la posición estratégica en Ucrania, eso nos afecta a mediano plazo en el mercado por la demanda de fruta por dos fenómenos: el tipo de cambio, el rublo se va a devaluar más todavia, va a necesitar fondos para la guerra y eso va a bajar el poder adquisitivo de la gente para consumir fruta importada. Estratégicamente, si el conflicto se alarga nos complica el mercado en cuanto dimensión de volumen y a los precios.
- Más allá de este contexto global, ¿cómo está la fruticultura?
En general, la manzana y la pera se han mantenido relativamente estables en los últimos 5 años en materia de producción con un poco más de mercado interno. Los productores en lugar de mandar la fruta a la industria, que tiene bajo valor, la manda al mercado interno.
Es un sector que está bastante quieto entre comillas, lo que se está viendo es que el mercado está saliendo de Europa y se está yendo a Asia. Se ve un giro a los mercados asiáticos, dominado por Nueva Zelanda en manzanas y por Sudáfrica en peras.
A mediano plazo se está viendo que ese corrimiento a Asia tiene dos facetas. La primera es una mayor inversión en nuevas variedades y eso nos descoloca como región. Toda esta corriente subterránea a mediano plazo nos dejaría en una situación de debilidad estratégica frente a los competidores.
Tanto Nueva Zelanda como Sudáfrica están invirtiendo en desarrollo de varietales. Este es un punto clave pero tenemos el conflicto de Rusia que no nos deja ver este concepto clave que es preguntarse: “¿cómo definimos la fruticultura por los próximos 10 o 20 años?”
- Este es el momento justo para la definición y tenemos que hacer algo diferente.
Lo clave de la fruticultura y de todas las economías regionales en Argentina es la desinversión. El empresario no invierte y eso lleva a la no generación de nuevos empleos, estos indicadores también se pueden ver a través del consumo de energía eléctrica. En Argentina aumenta la demanda de energía pero en los domicilios particulares no en las empresas. Todo eso hace ver que hay una debilidad estructural y ahora tenés este conflicto que te distrae para llegar a las definiciones claves. Este es un punto fundamental para estar pensando en cómo la fruticultura logra la sustentabilidad a mediano y largo plazo. Estos conflictos hacen que no prestes atención a estos temas y hay que sumar la problemática del país en general. La actividad necesita inversiones y se hace muy difícil en escenarios bélicos que no te permiten ver y uno se dice “es una decisión que puedo tomar más adelante” y en realidad, es el momento.
- ¿Hay que sumar la realidad macroeconómica local?
El conflicto agrava el problema estructural que tenemos. Por un lado, como no tenemos la calidad suficiente estamos yendo a Rusia porque es mercado de calidad intermedia. Si se pone poco capital a la chacra, uno tiene una fruta de menor calidad y ese mercado está en Rusia. El conflicto agrava el tipo de cambio en el principal mercado en el que estoy, si ese conflicto se extiende, más nos va a afectar en términos de monedas. Para competir en Asia necesitamos conceptos estratégicos diferentes y encima hoy estamos en una menor paridad del euro con el dólar. Estamos en medio de una situación en la que debemos tomar decisiones sobre cómo vamos a transitar los próximos 10 o 20 años como sector.
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