Cómo atender las heridas mentales de una catástrofe
Ana Laura Calducci
Neuquén.- El derrumbe en la Cooperativa Obrera, la erupción del Puyehue, los incendios forestales, la inundación de 2014; en cada catástrofe hay un amplio grupo de víctimas que pasa desapercibido y recién recibe atención cuando es tarde. Son las que sufren un daño psíquico y lo guardan en la intimidad hasta que irrumpen los primeros síntomas. Para esos casos, Defensa Civil provincial comenzó a preparar a un equipo de “primeros auxilios emocionales”, un concepto nuevo en emergencias orientado a curar las heridas que no se ven.
Existen en nuestro país cerca de 20 equipos de primeros auxilios emocionales (PAE). Conforman una red coordinada por Alicia Galfasó, experta en psicología de la emergencia, y Martín Mariezcurrena, psicólogo social y bombero voluntario de Cipolletti. Ambos son pioneros en el tema en Argentina y los principales impulsores de este cambio en la mirada sobre las víctimas.
Muchos equipos PAE pertenecen a empresas privadas o cuerpos de bomberos. Sólo en Jujuy y Catamarca dependen del gobierno provincial, como ocurrirá en Neuquén. También Tierra del Fuego está en el mismo proceso.
Juan José Jodar, director provincial de Defensa Civil, contó que acá arrancaron en septiembre. Convocaron a todas las áreas de gobierno interesadas en sumarse y organizaron un taller introductorio, al que asistieron 98 agentes de distintos ministerios.
Tras ese encuentro inicial, se anotaron los que querían participar del proyecto. Hubo una selección según cada perfil y, a principios de octubre, se dictó el nivel 1 de formación con 30 personas, que son quienes van a integrar el primer equipo PAE neuquino.
Entre los futuros rescatistas emocionales hay gente de distintas edades, personalidades y profesiones. También se buscó que provengan de varias localidades, con disponibilidad para viajar. Tendrán su bautismo de fuego en octubre del año que viene.
Su función será interactuar con las víctimas, siguiendo técnicas de abordaje emocional, para mitigar y evitar el estrés postraumático. O sea, prevenir la enfermedad hasta donde se pueda.
Jodar explicó que “la capacitación en PAE tiene cinco niveles, pero el equipo podrá empezar a intervenir al cerrar el tercero, dentro de un año”. Aclaró que no hace falta ser psicólogo para esta tarea porque “no reemplaza a una terapia; es lo mismo que con los primeros auxilios físicos, que no se hace una operación a corazón abierto sino las primeras curaciones”.
El equipo trabajará tanto con las víctimas directas del siniestro y sus familiares como con bomberos, policías y médicos. “Ellos también necesitan ayuda, porque venimos del paradigma del superhéroe y necesitamos promover el autocuidado, cuidarnos para cuidar a los demás”, remarcó el funcionario.
Los resultados de esta iniciativa se verán con el tiempo. El equipo neuquino tendrá el desafío de demostrar que las emociones no se pueden guardar en un cajón y, como en otras áreas de la salud, la mejor cura es la prevención.
Lograr dominio de lo que está pasando y comprenderlo
Martín Mariezcurrena, coordinador del equipo PAE en Río Negro
¿Cómo empezó el trabajo con los equipos de primeros auxilios emocionales?
Yo arranqué hace cuatro años con un equipo PAE que formaba parte de la Federación de Bomberos de Río Negro y hoy es independiente. Los grupos de todo el país hoy manejan un mismo lenguaje y, en caso de una emergencia nacional, pueden colaborar entre sí para intervenir.
¿En qué consiste la ayuda que reciben las víctimas?
Hay cinco niveles: las directamente afectadas, sus allegados, los rescatistas, los curiosos o testigos y los que sufren el impacto de imágenes muy fuertes que circulan por los medios o redes sociales. Durante el trauma, el nivel cognitivo se anestesia y somos casi 100 por ciento emoción, lo que se dice estar desbordados. Ahí se trabaja con elementos puntuales que rompen esa disociación emocional para lograr un dominio de lo que está pasando y comprenderlo.
¿Siempre se trabaja de la misma manera?
No, se hace un triage o evaluación de todas las víctimas y un plan de acción para cada caso. Con los equipos de emergencias, lo que se busca es anestesiar las emociones para trabajar sin angustia, pero cuando termina la intervención hay que permitir que se activen de nuevo.
Si seguimos con esa anestesia, uno se acostumbra a la frialdad pero puede generar estrés postraumático.
Receta para armar un “botiquín” psicológico
Los equipos de primeros auxilios emocionales están formados por personas que utilizan técnicas de intervención psicológica. Por eso, lo único que llevan en sus maletines es algún elemento que los ayude a aproximarse a las víctimas.
El “botiquín” emocional puede tener caramelos para los niños, un encendedor o lo que haga falta para acercarse. Todo lo demás es inmaterial. Consiste en saber dar noticias tristes, manejar el lenguaje para bajar la ansiedad y usar técnicas de asistencia inmediata, como el defusing (descarga) y debriefing (intervención grupal).
La tarea del equipo puede durar unas horas o varios días, según la evaluación inicial. En el caso de quienes fueron lastimados o sufrieron la amenaza de un daño potencial, la prioridad es contenerlos frente a la irrupción de las emociones.
Con los que trabajan en urgencias es distinto: hay que ayudarlos a que se manejen con frialdad mientras dura el peligro y a recuperar la descarga emocional cuando todo termina.
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