Con un crimen, recrudece la guerra narco en el oeste

Los Santana se mejicanearon y en un ajuste de cuentas mataron a un pibe.

Guillermo ElÍa
policiales@lmneuquen.com.ar

Neuquén
Una guerra territorial entre narcos terminó con un segunda línea de la banda de los Santana muerto y el hijo del líder internado en grave estado en el Hospital Regional. Ahora juran venganza y las autoridades temen más crímenes.

Siete integrantes y el líder de la banda de los Santana fueron detenidos por la Policía.

Los Santana forman una de las bandas narcos más pesadas del oeste neuquino. La lidera Juan Carlos Santana, empleado de planta permanente del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, quien tenía entre sus filas a Rodrigo "Pollito" Rojas, de acuerdo con las investigaciones oficiales.

Rojas rompió su vínculo con Santana y comenzó a comercializar droga por su cuenta en la zona de Hibepa. El arreglo, implícito, era no invadir territorio ni "soplar" clientes.

El Pollito no cumplió con su parte y rompió todos los códigos, lo que en el ambiente narco se paga hasta con la vida.

Así fue que Lucas Santana, de 25 años e hijo del capo narco, fue junto a Martín González, también de 25 años, que para los pesquisas es un segunda línea de la organización, a hacerle una "visita" al Pollito.

En ninguna de las ocasiones que fueron pudieron encontrarlo. La respuesta de la familia Rojas siempre fue la misma: "Está en lo de la novia". Para los investigadores, el Pollito estaba esquivando a Lucas porque la visita no revestía cortesía alguna.

La noche del jueves, Santana y González volvieron a lo de los Rojas, que viven en calle Gervasoni en el barrio Gran Neuquén Norte, y no dudaron en ingresar por el portón que da al patio de la casa donde estaba la familia reunida.

Lucas Santana con una 9 milímetros apuntó a la cabeza del hermano del Pollito, Franco "Garrafa" Rojas, ejecutó un par de disparos sin lograr herirlo hasta que se le trabó el arma. En ese instante, otro hermano del Pollito, un adolescente de 16 años, sacó de la cintura un arma y abrió fuego contra Santana y González, que huyeron a la carrera de la casa.

González recibió un tiro en el abdomen y terminó muriendo horas después en el hospital. Lucas Santana llegó hasta su casa y lo llevaron al hospital Heller. Tenía tres impactos en la zona del tórax, por lo que permanece en estado reservado.

Rápida de reflejos, la Dirección de Investigaciones realizó una serie de allanamientos en busca de armas en la toma Belén y detuvo al capo narco Juan Carlos Santana y a otros seis integrantes de la organización narcocriminal. Anoche seguían detenidos.

Excepcional
El presunto autor está detenido

El fiscal Germán Martín, de Delitos Juveniles, tomó intervención en la causa porque quien está sindicado como autor material del crimen de Martín González es un adolescente de 16 años.

El delito que se le atribuye es homicidio agravado por el uso de arma de fuego y se dispuso la detención excepcional del adolescente. El lunes, en una audiencia, se le formalizará la acusación.

Fuentes del caso afirman que la detención tiene dos finalidades: evitar de que el presunto autor se fugue y protegerlo porque los Santana han jurado venganza.


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Los Menducos: las traiciones por un negocio redituable

NEUQUÉN
La guerra narco que se visibiliza en el oeste neuquino es un enfrentamiento entre células de la banda de los Menducos, que tuvo varias escisiones y que hoy se disputa el territorio a puro plomo.

Juan Carlos Santana, de acuerdo con las investigaciones policiales y judiciales, "es un sanjuanino que manejó décadas atrás el negocio de la prostitución, hasta que descubrió que la droga era una actividad de riesgo pero que dejaba mucha más plata que la vida de cafisho".

Supo tener entre sus soldados a tipos como Juan Pablo "Bolita" Alveal y hasta hace poco a Rodrigo "Pollito" Rojas, que crecieron a su lado y con el tiempo pasaron a ser sus hombres de confianza.

Alveal se separó de Santana a mediados de la década pasada y con su gente conformó la banda de los Champú. Hoy, sin descuidar el negocio narco, trabaja en una empresa tercerizada vinculada al petróleo; eso cuenta él. Sobre la espalda carga con una veintena de causas entre mejicaneadas, robos y amenazas con armas. En el ambiente narco todos advierten que se mueve por el oeste en una camioneta petrolera, con un chaleco antibalas y anda "enfierrado".

El Pollito Rojas, por su parte, es otro de los protegidos que supo tener Santana y que le dio la espalda para iniciar su propio negocio narco. Rompió los códigos, se metió en territorio prohibido y quiso "soplar" clientes, y es por eso lo buscaba Lucas Santana, hijo del capo narco.

En tanto que Martín González estaba haciendo carrera dentro de la organización narcocriminal de los Santana, hasta que lo alcanzó la muerte en un apriete a Rojas que le salió muy mal.

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