La colocación de una dosis puede provocar la inflamación de los ganglios linfáticos en la axila o cerca de la clavícula, lo cual puede confundirse con un síntoma de cáncer, se advirtió, pero se observó que se trata de una “incómoda” reacción. Es por esto que recomiendan no suspender la vacunación y tampoco los chequeos médicos.
Fiorella Lancioni, jefa de Servicio de Imágenes para la Mujer en Leben Salud, explicó que se han observado en un número reducido de casos de pacientes atendidos en la región una anomalía en los estudios de diagnóstico por imágenes.
“Hemos visto en nuestras prácticas diarias, en algunos casos de pacientes que se han vacunado, ganglios axilares aumentados de tamaño y con engrosamiento de la cortical”, explicó Lancioni.
“Se han realizado estudios donde advertimos características que han llamado la atención. En un primer momento uno tiende a relacionarlas con alguna patología mamaria, pero analizando y teniendo conocimiento del estudio internacional de expertos, difundido en las últimas semanas, se interpretan estos resultados en relación a la pos vacunación”, agregó la médica especialista en diagnóstico por imágenes.
Lancioni destacó que, en este contexto, es necesario llevar tranquilidad a las pacientes y no alertar ante “falsos positivos” en mamografías. La recomendación es esperar tres meses después de la inmunización contra el coronavirus y realizar un nuevo control de seguimiento.
“Cuando realizamos estos hallazgos, la sugerencia médica es realizar un nuevo control clínico posterior”, se aconsejó.
“Esto no es lo habitual, pero a veces pasa porque los ganglios linfáticos forman parte del sistema inmunitario y éste reacciona ante la colocación de la vacuna”, precisó.
La especialista de Leben Salud destacó que, por ningún motivo, se debe suspender la vacunación ni los controles mamarios.
“Los médicos estamos familiarizados con estos hallazgos y los sabemos interpretar”, destacó además. Conforme las vacunas se van aplicando, los médicos comenzaron a ver más de estos ganglios linfáticos inflamados en personas recién vacunadas.
La inflamación es una reacción normal del sistema inmunitario a la vacuna y se presenta del mismo lado en el que se aplicó la inyección. También puede darse con otras vacunas, como la de la influenza y la del virus del papiloma humano (VPH).
Los pacientes quizá no lo noten, pero cuando se realizan los exámenes mamarios se ponen en evidencia, explicó la especialista consultada.
Efecto secundario
Una manera de evitar el problema sería posponer las mamografías rutinarias y otras pruebas de escaneo durante al menos seis semanas después de la última dosis de la vacuna, según un artículo de un grupo de expertos en la revista Radiology, publicado días atrás.
Las vacunas para prevenir la COVID-19 provocan hinchazón en los ganglios linfáticos de la axila y del sitio donde se la administró. Estos son aquella parte del sistema inmunitario del cuerpo que combate a los microbios. La hinchazón en los ganglios linfáticos es una señal de que el cuerpo responde a la vacuna y crea defensas contra el virus, se explicó.
Por eso desde la Sociedad de Imágenes del Seno, en Estados Unidos, sugieren como una pauta en pandemia, que las mamografías de detección (mamografías anuales regulares para pacientes sin síntomas) deben programarse antes de la primera dosis de una vacuna COVID-19 o de cuatro a seis semanas después de la segunda.
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