Crecen las diseñadoras con marca propia en Neuquén

Ofrecen prendas originales, únicas y artesanales, por fuera del circuito comercial de las grandes cadenas de indumentaria.

Ailin Trepiana
ailintrepiana@yahoo.com.ar

Neuquén.- Libertad, autonomía e independencia caracterizan al trabajo del diseño de indumentaria en Neuquén. Así lo dicen algunas de las propias emprendedoras, quienes se ocupan de pensar, diseñar, confeccionar y vender las prendas. Todas únicas, originales y artesanales. Con diseños singulares, estampas o apliques irregulares, colores vivos, mezclados y rara vez combinados, pero siempre agradables a la vista de quienes optan cada vez más por esta ropa.

Esta particular indumentaria no discrimina edades ya que las compradoras van desde los 17 hasta los 60 años (aunque la mayor clientela se concentra entre los 25 y 45 años), pero al parecer sí distingue géneros: no sólo quienes diseñan son generalmente mujeres sino que, en su mayoría, este tipo de vestimenta está pensado y hecho exclusivamente para mujeres (ver aparte). Belén Cigoyeneche, Daniela Braga y Marianela "Mara" Mansilla representan sólo una mínima parte de las que se dedican a esta rama en la zona, ya que en los últimos años el mercado se expandió mucho, empezó a ampliar su clientela y el producto dejó de ser exclusivo, como quizás se lo consideraba en sus inicios.

Moda: Las diseñadoras imponen su propio estilo. Son todas piezas únicas y originales.

"Cada prenda la hago con mucho cariño, me cuesta dejarlas ir", asume Belén, una de las primeras diseñadoras de la ciudad, quien hace ocho años creó la marca Crispa, aunque no siempre tuvo ese nombre. "Cuando íbamos a las ferias éramos tres, todo el mundo nos miraba con cara rara", rememora la joven de 29 años quien, además de ser una enamorada de su producción, es psicóloga social. Su pasión por el diseño le ganó al título ya que nunca ejerció, aunque no lo considera como un ámbito tan alejado. "La psicología social de alguna manera se conecta, pero yo creo que todo tiene su tiempo y se puede complementar", afirma. El trabajo lo hace prácticamente sola, con una chica que la ayuda y su novio que la acompaña con el diseño gráfico y los contactos para las ventas. "En esta forma de trabajo todo es positivo, no le veo nada negativo", concluye.

La mayor clientela de estas prendas son mujeres entre los 25 y los 45 años.

En el caso de Daniela, de la marca Artemi, en sus inicios aprovechó que su hermano estudiaba fotografía y la ayudó con la producción artística para vender a través de Facebook. "La expansión del mercado independiente sirvió para que la gente lo conozca, lo aprecie y lo consuma", afirma y resalta que cada vez hay más diseñadoras en Neuquén. Aunque siempre le gustó el diseño y la confección, nunca había tenido la posibilidad de estudiarlo hasta que se enteró de unos cursos gratuitos en el Cepaho (Centro de Formación Profesional). Ese fue el puntapié que en el 2011 la inició en este camino, lejos ya de la carrera de Turismo que había empezado a estudiar unos años atrás. "Como en cualquier emprendimiento, el primer año siempre es invertir, recién al tercero empecé a ver los frutos. Pero puedo administrarme los horarios, no dependo de nadie y trabajo cómoda en mi casa", opina sobre su experiencia, que suele coincidir con la de muchas.

Si se quiere empezar a lucir cosas distintas, que resalten y que rompan con lo clásico, seguramente se podrá apelar a distintos locales de la ciudad. Pero, por sobre todo, si sumado a eso se quiere valorar toda la fuerza y el trabajo puesto detrás de cada prenda única, no hay dudas de que la primera opción a la que se debe recurrir es la propuesta por las diseñadoras independientes de Neuquén.

Los hombres todavía no se animan

Las prendas que propone el diseño independiente parecen no ser un atractivo para los hombres, aunque no está claro si se debe a una cuestión de gustos, de prejuicios o porque directamente la oferta es casi nula. Las diseñadoras coinciden en que para las mujeres siempre hay más variedad de ropa en general y se ofrecen más posibilidades en las formas, los colores y las combinaciones.
"Creo que los hombres están como muy trabados con esto de que si le prestás atención a la estética sos 'menos hombre'. Pero de a poco se van animando", opina Mara, quien también cuenta que tiene algunos clientes hombres que le encargan por pedido, pero le piden que los colores y diseños sean más tranquilos. Incluso afirma que los hombres son mucho más detallistas que las mujeres y se fijan en todo.

Por su parte, según la experiencia de Daniela, si hubiera variedad para ellos cree que muchos lo consumirían. "Creo que en los hombres hay un poco de prejuicio, sobre todo en cuanto a los colores y combinaciones por las que se caracteriza el diseño independiente, que es totalmente opuesto a lo clásico", opina, y suma que cuando ellos acompañan a comprar a las mujeres son muchos los que le preguntan "¿Y para cuándo la ropa de hombre?".

En el caso de Crispa, Belén intuye que la diferencia del consumo entre los géneros se debe a que los hombres son más clásicos, no usan tanta variedad y no compran tanta ropa. "El hombre puede sentirse abastecido con menos cosas que nosotras", opina.

Para mujeres y algo más


Las mujeres que fueron madres también quisieron ropa para sus niñas, se sumaron las "seños", y allí estuvo Mara para responder con sus singulares creaciones ante los requerimientos de ellas. Ropa para chicos y pecheras para docentes fueron las últimas incorporaciones que la joven sumó a su marca Maragata, que hace seis años le permite vivir pero que hace nueve existe. En su caso, empezó arreglando ropa con la máquina de su abuela y se convirtió en una emprendedora que aprendió con la práctica y el error. "La ropa para niños siempre les gusta más a las mamás o abuelas, pero los nenes igual se van contentos porque les gustan los colores", cuenta la mujer de 32 años, quien empezó con este nuevo rubro cuando fue mamá de una nena. Mara, además, destaca el nulo espíritu de rivalidad entre las diseñadoras de Neuquén. "Cada una tiene su impronta, no competimos entre nosotras", afirma. Al mismo tiempo, al ser de las primeras diseñadoras de la zona, la joven cuenta cómo vio el boom de este mercado que repentinamente empezó a florecer hace un tiempo, contando que hace cuatro años con suerte hacían una feria por mes, mientras que ahora hay tres o cuatro por fin de semana.

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