El presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo que "por supuesto" que su país no quiere una guerra en Europa, pero que sus preocupaciones en materia de seguridad deben ser atendidas y tomadas en serio.
Los comentarios del presidente ruso se produjeron cuando el ejército dijo que algunas tropas se estaban retirando de la frontera cerca de Ucrania, la primera señal de Moscú de una posible desescalada de las tensiones. Sin embargo, los líderes occidentales dicen que aún no hay pruebas de la retirada. El repentino aumento de las tropas rusas hizo temer que invadiera Ucrania.
Putin siempre negó que esté planeando una incursión, pero las tensiones fueron creciendo desde noviembre, cuando las tropas rusas empezaron a concentrarse cerca de la frontera con Ucrania.
Rusia tiene profundos lazos culturales e históricos con Ucrania, que es una antigua república soviética. Putin quiere que se le garantice que no se unirá a la alianza militar occidental de la OTAN, porque considera que cualquier expansión de la misma es una amenaza para Rusia. La OTAN rechazó esta exigencia.
Enfrentamiento por el genocidio
Putin habló en Moscú tras una reunión de cuatro horas con el canciller alemán, Olaf Scholz, que es el último dirigente occidental que visitó la región para intentar dilatar las tensiones.
En una conferencia de prensa, Putin dijo a los periodistas: "¿Lo queremos o no? Por supuesto que no. Precisamente por eso presentamos propuestas para un proceso de negociaciones".
Pero los dos líderes chocaron cuando Putin dijo que había un precedente de guerra en Europa -el conflicto en la antigua Yugoslavia en la década de 1990- que, según él, fue librado por la OTAN contra Serbia sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.
Scholz dijo que la situación era diferente porque existía el peligro de un genocidio por parte de los serbios contra los no serbios, a lo que Putin dijo que lo que estaba ocurriendo en la región de Donbás, en el este de Ucrania, donde Rusia está apoyando a los separatistas, también era un genocidio, contra los rusos étnicos.
El canciller alemán declaró posteriormente a los periodistas que Putin se equivocaba al utilizar la palabra genocidio en este caso.
Putin también dijo que la OTAN no había abordado hasta ahora las preocupaciones de seguridad "básicas" de Rusia. Exige que se aborde ya la cuestión de la adhesión de Ucrania a la OTAN, a pesar de que este país está muy lejos de presentar una solicitud de adhesión a la alianza.
Scholz afirmó que el aumento de las tropas es "incomprensible", pero que aún existe la posibilidad de que las soluciones diplomáticas alivien las tensiones.
"Expresé que el aumento de las tropas se ve como una amenaza", dijo Scholz en la rueda de prensa. "Por supuesto que estamos muy preocupados, hay más de 100.000 tropas rusas en la frontera con Ucrania, y nos parece incomprensible".
Los líderes hablaron horas después de que el ejército ruso anunciara que algunas de sus tropas se habían retirado de la frontera con Ucrania. La OTAN dijo que el anuncio ruso daba pie a un "optimismo cauteloso", pero hasta ahora no ha habido pruebas de la desescalada sobre el terreno.
Por otro lado, el primer ministro británico, Boris Johnson, tuiteó que había "señales contradictorias" procedentes de Rusia, porque los servicios de inteligencia del Reino Unido muestran que se están construyendo hospitales de campaña rusos cerca de la frontera, lo que "sólo puede interpretarse como una preparación para una invasión".
Desde su cuenta de Twitter, Johnson expresó: “Hay señales de una apertura diplomática con Rusia, pero la información que vemos hoy no es alentadora. Tenemos preparado un duro paquete de sanciones si Rusia opta por la guerra. Mantenemos que la diplomacia y la desescalada son el único camino a seguir.
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