Basta un simple llamado telefónico para que el área de aeroevacuación del Sistema Integrado de Emergencias de Neuquén (SIEN) active una logística compleja. Una ambulancia en el hospital de origen y otra en la ciudad de destino. Una cama reservada en un hospital. Equipamiento para estabilizar al paciente y uno de los dos aviones provinciales listo para volar. Un vuelo sanitario efectuado a tiempo puede significar la diferencia entre la vida y la muerte, y los médicos del SIEN logran despegar la aeronave apenas 45 minutos después del llamado de urgencia.
Sergio Aguirre es médico especializado en medicina aeroespacial y lleva 6 años trabajando en vuelos sanitarios. Con la nueva gestión del SIEN, asumió a cargo del programa de aeroevacuación, que realiza un promedio de 25 a 30 vuelos por mes para trasladar pacientes graves. El objetivo principal de estas conexiones es que los habitantes del interior tengan el mismo acceso a la salud que tienen los neuquinos de la capital, quienes viven cerca de los hospitales de mayor complejidad.
El equipo está conformado por 7 médicos y 10 enfermeros, que se turnan en guardias pasivas y abordan los vuelos junto a los pilotos apenas 45 minutos después del llamado de urgencia. “Es algo que nos genera mucho orgullo, porque en el resto de las provincias del país no hay una logística para trabajar tan rápido”, sostuvo el profesional.
Los agentes de salud atienen un amplio abanico de patologías, que incluyen traumatismos, traslados para neurocirugías o paros cardíacos, entre otras dolencias. Su trabajo consiste en mantener estables a los pacientes o proveerles una leve mejoría, para que lleguen al hospital de mayor complejidad en las mejores condiciones posibles. Allí recibirán el tratamiento adecuado para recuperarse.
Al trabajo del SIEN se suma otro equipo del Hospital Regional Castro Rendón, que hace vuelos especializados en neonatología. Allí, se utilizan equipamiento y un personal calificado que cumple todos los protocolos necesarios para trasladar neonatos.
Aunque no todos los pacientes que trasladan en la actualidad tienen coronavirus, Aguirre explicó que el equipo trabaja con la prevención necesaria para evitar el contagio en cualquier viaje. Así, intensificaron los artículos de protección y desinfectan el avión después de cada vuelo, para reducir el riesgo. Cuando está confirmado que el trasladado tiene Covid-19, se utilizan las mismas cápsulas de aislamiento que el SIEN usa regularmente en las ambulancias.
“La aeroevacuación es sinónimo de inclusión”, declaró el médico. Según explicó, un traslado de San Martín de los Andes a la capital demora más de 5 horas por tierra y apenas 45 minutos en un vuelo sanitario. En los casos de urgencias graves, ese tiempo ganado puede significar la salvación. “Cuando los trasladamos, no sólo le damos la chance del acceso a la salud, sino una chance de vida”, afirmó.
Trabajar con pacientes de urgencias, con patologías graves y a miles de pies de altura exige una alta dosis de firmeza y estrictas capacitaciones para los agentes de la salud. Sin embargo, Sergio y su equipo conservan la sensibilidad necesaria para saber que, en cada conexión aérea, están salvando una vida nueva.
Las vivencias en pleno vuelo
A seis años de haber despegado en su primer vuelo sanitario, el médico Sergio Aguirre ya colecciona un gran cúmulo de anécdotas y vivencias compartidas. Sin embargo, asegura que el viento es el protagonista indiscutido de los viajes con mayor adrenalina.
“Al vivir en zona cordillerana, el viento siempre está presente y hay veces en los que el avión se sacude muy fuerte”, explicó el líder del equipo de aeroevacuación del SIEN. Como las urgencias sanitarias no saben de pronósticos climáticos, los médicos parten de todos modos y hacen esfuerzos por estabilizar a los pacientes en un contexto de turbulencias.
“A veces viajamos con los pacientes intubados, que requieren varias drogas y están adosados a varios equipos, sondas y bombas”, describió el profesional y agregó que, en ese contexto, las sacudidas de los aviones pueden quitarles a los pacientes los tubos que les permiten respirar.
Mantener la calma y garantizar la estabilidad de los trasladados se vuelve, entonces, una proeza. “Si ya es difícil estabilizar a los pacientes graves en la cama de un hospital, con los pies sobre la tierra, imaginen en un avión que se está sacudiendo”, afirmó Aguirre.
-> La aeroevacuación en cifras
17 profesionales. De la salud trabajan en el equipo de aeroevacuación del SIEN. A ellos se suman los médicos y enfermeros que trabajan en traslados de neonatos, que dependen de otra dirección.
45 minutos. Pasan desde el primer llamado hasta el despegue del avión. La rápida reacción de los aeroevacuadores distingue a Neuquén de otras provincias del país.
30 vuelos sanitarios. Se practican, en promedio, cada mes en Neuquén. La demanda aumenta durante el invierno y en los meses de verano con mayor tráfico turístico.
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