De chetos

El auge de la "cumbia pop" rioplatense sorprende al mundo y a la BBC. La música tropical traspasó las clases y ahora la producen sectores medios y altos.

Buenos Aires.- Aunque el fenómeno no es reciente, los festejos del flamante presidente Mauricio Macri en las pasadas elecciones al ritmo de "No me arrepiento de este amor" de Gilda -tema incluso "reversionado" por la vicepresidenta Gabriela Michetti-, sorprendió a la prensa extranjera, acostumbraba concebir la música tropical como un gusto marginal propio de los sectores populares y desdeñada por otra parte de la población. El diario BBC le dedicó una de sus páginas para analizar la popularidad de grupos como Agapornis, Rombai o Márama (los dos últimos, uruguayos) pertenecientes al subgénero "cumbia cheta". Además, estas bandas junto con Los Totora, Los Bonnitos y Vi-Em se quedan con la mayoría de los clics en Spotify, el servicio de streaming musical.

Estética: la cumbia pop habla de amores de verano. En los videos celebran fiestas en casas con piscina.

¿Gusto clasista?

"En los últimos años explotó la cumbia pop o canchera en inesperadas pistas de baile nacionales gracias a nuevas bandas juveniles, de clase media y alta, que la adaptaron a su propio estilo", sostiene el artículo y añade: "Estos grupos agotan las entradas de sus recitales, se bailan en fiestas privadas y clubes, y logran que los sectores más acomodados le pierdan el miedo a moverse, sobre todo gracias a versiones de temas ya conocidos".

"A mediados de los 90 ya existía una cumbia romántica, generada por sectores populares. Sus canciones -como "La ventanita" del grupo Sombras- se empezaron a bailar en boliches de clase media y alta. La diferencia 25 años después es que ahora hay gente de esos estratos sociales que además empieza a tocar", explicó al medio Mauro Apicella, redactor del diario La Nación.

Muchos de los músicos salieron de los colegios prestigiosos de Buenos Aires y Montevideo. Otros, de clubes de rugby, como es el caso de la pionera Agapornis, un grupo de ocho jóvenes de La Plata que comenzó actuando en el "tercer tiempo" de los partidos de su club para entretener al equipo y a los aficionados. Luego, dieron el batacazo en el mercado discográfico adaptando canciones de Adele, Soda Stereo y composiciones propias, llegando a ganar dos veces el Premio Gardel.

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