Un paréntesis en medio de la jornada laboral. Una llamada telefónica para entrevistar a una compañera. Si, es raro... La pandemia, en su versión Ómicron, aún nos encuentra a varios haciendo homeoffice, mixto en algunos casos. Raro para quien escribe, que la conoce y no; que sabe de bromas en la redacción o de alguna anécdota familiar -entre nota y nota- pero hasta ahí... Siempre la vertiginosidad del trajín diario y las coincidencias que cada vez son menos en tiempos de COVID.
Del otro lado, nervios, un poco de vergüenza y adrenalina. Es que, como yo, Guada (cuesta llamarla por su nombre y apellido: Guadalupe Maqueda) está acostumbrada a preguntar.
Como sucedió con muchas personas, el confinamiento por el coronavirus la puso en jaque. La obligó a dejar de dar vueltas y redoblar la apuesta en esa búsqueda personal -llena de vacilaciones- que venía transitando desde hacía tiempo, sin poder dar en la tecla. Un camino que la llevó a reinventarse, descubrir una nueva faceta, comprometerse más con el cuidado del medioambiente y una vida saludable; y -sobre todo- a recobrar la alegría en el hacer y encontrar un espacio propio, en medio de la maternidad, el periodismo y las obligaciones diarias.
Todo eso y mucho más significa para ella "Lupe Cosmética Natural", su emprendimiento de eco jabones y otros productos de higiene y cuidado personal, a base de plantas, que la llevó a sentirse una verdadera alquimista y a ser parte de distintas ferias y de Neuquén Emprende.
"Lupe Cosmética Natural es fruto de un combo de cosas que detonaron en mi. La pandemia nos cambió la vida: perdimos el espacio de trabajo que teníamos, dejamos de socializar. Todo el día en casa, llevando el trabajo con la familia sin poder salir, las clases de mis hijas por Zoom, era un caos. Yo venía además hace rato queriendo hacer algo que me haga bien, que me devuelva el entusiasmo. Tenía muchas ganas de aprender algo nuevo y lo más difícil de eso es encontrar una idea que te motive", contó Guada, sin poder soslayar la influencia que tuvo en esa incursión las numerosas entrevistas que hizo a distintos emprendedores, quienes la fueron inspirando y contagiando "buenas vibras" al hablarle con felicidad de cómo llevaban a cabo sus propios proyectos.
"Fue clave una entrevista que le hice a una nena de 12 años que se llama Uma, que vende macetas y suculentas. Ahí dije: 'Si esta nena pudo, ¿cómo no voy a poder yo?'", recordó. Admirando el "arrojo" de la joven cipoleña, Guada comenzó a indagar en el universo de las redes sociales, en especial Instagram que terminó convirtiéndose en una fuente de conocimiento y una herramienta que la ayudó a clarificar y darle forma a su deseo, además de facilitarle contactos y una vidriera para promocionar lo que sería después su marca.
"A mi siempre me gustaron las plantas, estudiarlas, tenerlas, meter mis manos en la tierra. Ahí empecé a ver capacitaciones vinculadas con lo natural, la fitocosmética y la flasheé. Así decidí hacer jabones con el método de la saponificación en frío, una técnica milenaria que es alquimia pura", subrayó antes de comentar que descartó implementar la saponificación en caliente porque con ese proceso "se pierden las propiedades de los aceites, las mantecas y las plantas" utilizadas en la elaboración.
"A mi me encanta elaborar. Imaginar un jabón y que después el jabón te sorprenda de otra manera porque hay una reacción química ahí, no podés tener todo controlado. Las posibilidades para crear son diversas, nunca te sale un jabón igual a otro, incluso en una misma barra. Hay que saber formular, no copiar recetas. A mi me enseñaron a hacer mis propias fórmulas para que me anime a crear. Ahí se me abrió una puerta hacia el infinito porque lo que podés hacer en cosmética natural es inabarcable", sentenció, antes de mencionar los diferentes cursos y talleres que realizó de jabones, shampoo, bálsamos, ungüentos y cremas; mientras en su casa se ponía manos a la obra para poner en práctica lo aprendido y profundizar sus conocimientos sobre las propiedades medicinales de las plantas.
"Son realmente maravillosas. Ni hablar de los aceites esenciales que son muy poderosos, los hidrolatos... Hay muchos derivados de las plantas que hacen bien a la salud", comentó con entusiasmo sobre sus inicios . "Fui siguiendo a mis maestras, con las que sigo en contacto porque hay toda una red de gente que hace esto en principio para uno. Yo estoy en una comunidad jabonera nacional donde compartimos saberes, experiencias y hacemos compras colectivas ", agregó.
Del hobby al emprendimiento
De la experimentación y la introducción de sus elaboraciones en el seno familiar, pasó a un cambio en el consumo, mientras los elogios y pedidos por parte de amigos y conocidos hicieron de su hobby un emprendimiento. El alto costo de los insumos para hacer jabón, la llevó a buscar la forma de poder mantener el proyecto de manera sustentable. "Esa fue la parte que me costó, pensar en vender", reconoció Guada, antes de explicar por qué encontró en los paseos de compras al aire libre la respuesta a su necesidad.
"La feria un ambiente que me hace sentir bien, me gusta la energía que se genera ahí. El tema es que me exigían tener presencia en las redes, así que me creé un perfil en Instagram y en abril de este año pude participar en Vanguardia. Después me convocaron del grupo de fitocosmética de la Municipalidad porque en la Legislatura hay un proyecto para poder certificar los productos de cosmética natural y crear un laboratorio. Así que con otros emprendedores fui a dar mi testimonio, contar qué hacemos, cómo, dónde. Contestamos preguntas y compartimos nuestras inquietudes. Esto ya se está haciendo en la Comarca Andina y la idea es hacer algo parecido en Neuquén. De esa manera, empecé a participar en ferias más grandes como Neuquén emprende o la Expo Salud. Y en eso estoy", sintetizó.
Pese al poco tiempo que le queda entre sus quehaceres hogareños, el desarrollo de su carrera como periodista y su nueva pasión, Guada hace malabares para sostener todo. "No me queda mucho resto. Siempre estoy apretada para cumplir con los pedidos, elaborar y al mismo tiempo rendir en mi laburo y ocuparme de mi familia. Pero los jabones se han convertido en mi segundo trabajo y no lo quiero dejar de hacer", sostuvo en forma determinada.
Con el acento puesto en las propiedades y el diseño
A la hora de hablar del diferencial de sus creaciones, Guada destacó el diseño y el aporte de las propiedades de los vegetales con los que elabora. "El corazón de mi proyecto son los jabones, lo demás es periférico. En la mayoría están presentes las plantas. Hay un plus de infusiones, plantas molidas o hidrolatos. Me encanta incorporar macerados de plantas en aceite de oliva para que, por ejemplo, tenga las propiedades de las rosas, la albahaca, la manzanilla, la lavanda, el romero o la ruda. Acá no hay presencia de lo animal, mucho menos de sustancias derivadas del petróleo", recalcó.
"Aunque tengo mis jabones de base, me gusta ir probando para ofrecer cosas nuevas. Trato de no incorporar esencias porque no son naturales. Las virtudes de un jabón saponificado no tienen nada que ver con el aroma, pasan por otro lado. Sin embargo, a la gente le gusta sentir el aroma del jabón, entonces voy mechando, hago las dos cosas. Si fuera por mi, no le pondría ninguna esencia", se sinceró.
"También estudio técnicas para hacer diseños en el jabón, que quizás no se ve tanto en Neuquén. A mi me gusta hacer dibujos, trabajar con el color o poner un sello en el jabón, eso llama mucho la atención", precisó la emprendedora, que a su vez se destaca en los coquetos packaging de presentación que incluye jaboneras de madera recuperada, bolsas de papel madera y cajas intervenidas con un estilo rústico, más allá de que para ella el envoltorio no sea lo central. "Yo si pudiera entregarte el jabón en mano, haría eso. Mi packaging es sencillo, trato de reducirlo en la medida de lo posible por una cuestión ecológica. Además pretendo que el producto sea la estrella", remarcó.
Más compromiso y cambio de mirada
"A mi la cosmética natural me abrió un universo. Una vez que empezás a conocer todo esto, ya no hay vuelta atrás. Esto no se trata solo de hacer arte y vender, es un estilo de vida", sostuvo al señalar que, además de crear los productos de cosmética e higiene personal que se utilizan en su casa, modificó sus hábitos como consumidora.
"Yo no compro más shampoo, ni acondicionador, ni jabón en el supermercado. Me pone mal tener que tirar un plástico o tener que usar un papel. Intentó reducir los desperdicios al máximo. Ahora estoy en el proceso de reciclar aceite de la fritura para hacer detergente sólido natural", contó.
"En la pandemia muchos hemos nos hemos volcado hacia lo natural. Hay una mayor conciencia ecológica y una necesidad de sentirnos más saludables. Ojalá que más gente haga el click y se embarque en esta movida que no es una moda, es algo más profundo, es un estilo de vida", enfatizó antes soñar con un espacio físico para su almacén de cosmética natural.
"Yo voy paso a paso. Me encantaría llegar a tener un local que diga 'Lupe Jabones', donde pueda vender también productos naturales de otros emprendedores", dijo llena de ilusión y entusiasmo. "Este proyecto me permitió conectar con esa parte creativa y emprendedora que creo que todos tenemos y que solo es cuestión de buscar. No podría haberlo hecho sin el apoyo de mi familia", concluyó con gratitud.
Una pluma inquieta
Lupe es consecuencia también del espíritu inquieto y nómade de Guada, quien tras "quince mudanzas" encontró en Neuquén el amor, su lugar de pertenencia para echar raíces, desarrollarse y construir una familia.
"Nací en San Juan, me fui muy chiquita y no volví más. Así que no conozco. Luego viví en Buenos Aires, Neuquén, Bariloche, Bahía Blanca y Córdoba", enumeró al recordar los movimientos que hizo acompañando a sus padres y después sola, abriendo su propio camino.
Luego de terminar la secundaria en Neuquén, eligió la Universidad Nacional de Córdoba para estudiar y, con el título de Licenciada en Ciencias de la Comunicación, llegó a Buenos Aires apostando a ganar experiencia en el mundo de los medios en la selva porteña. Tiempo después, los paradisíacos paisajes y la tranquilidad del sur, donde además estaban sus padres, pudo más y le brindó un buen escenario para hacer carrera.
"Mis primeras armas en el periodismo fueron en Bariloche, en Radio y Canal 6, que después compró Canal 13 de Buenos Aires. También trabajé en el diario digital Bariloche 2000, ahí conocí a mis maestros en el periodismo Héctor "Naio" Gastambide, que lamentablemente falleció -una persona muy querida- y Francisco "Pancho" García, que ahora es el director de Radio Nacional. También hice algo de docencia en escuelas y en una universidad privada", puntualizó sin dejar de recordar sus colaboraciones en el diario Río Negro y La Nación, en un suplemento solidario.
En 2007, decidió volver a Neuquén donde comenzó a nutrir las páginas de LMNeuquén, llamado en aquel entonces La Mañana de Neuquén. "Vine, me probaron tres días y quedé y hace 14 años que estoy acá. Estuve en varias secciones porque me aburro rápidamente. Ingresé primero a regionales, en ese entonces se viajaba bastante al interior. Esa parte estuvo re linda porque pude conocer la realidad de cada lugar. Luego me pasaron a policiales, donde estuve varios años. Llegué a ser editora dos días a la semana, hasta mi primer embarazo. Con la llegada de Martina, pedí un cambio para priorizar la familia que estaba empezando a construir con Martín, mi pareja, porque en ese entonces se trabajaba hasta muy tarde. Además, las noticias en esa sección son complicadas, feas y es difícil tomar distancia", explicó.
Así comenzó a cubrir la actualidad cipoleña para LMCipolletti. Ya pasaron siete años y, en el medio muchas cosas, entre ellas el nacimiento de la pequeña Lourdes y -hace unos meses- de Lupe, una nueva faceta de Guada que trajo felicidad.
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