Debate aún sin respuesta: ¿el pedófilo nace o se hace?

Una aproximación a las distintas posturas sobre este flagelo social.

Toronto.- La preocupación sobre la magnitud del abuso sexual a niños es general. Pero tras años de estudio e investigación, todavía hay desacuerdo sobre las causas de la pederastia.

James Cantor, del centro de Adicción y Salud Mental de Toronto, en Canadá, pasa la mayor parte de su tiempo explorando los cerebros de pederastas con escáneres por resonancia magnética. Y ha llegado a una conclusión llamativa y controvertida: la pedofilia es una orientación sexual. "Es algo con lo que nacemos, esencialmente; no cambia a lo largo del tiempo y es tan central para nuestro ser como cualquier otra orientación sexual", aseguró.

Cantor encontró que los cerebros de los pedófilos que estudió tenían un "cableado" diferente a los de los que no lo son, algo que él describe como "cables cruzados" en el cerebro. "Es como si, cuando ven un niño, se les despertara su instinto sexual en lugar de su instinto de crianza", explicó.

Según sus estudios, los pederastas convictos tienen tres veces más posibilidades de ser zurdos o ambidiestros que el resto de la población y son significativamente más bajos que otros criminales. Hay que dejar claro que esto no significa que la gente de poca altura o los zurdos tienen significativamente más probabilidades de ser pederastas, pero estas características son determinadas generalmente durante el primer trimestre de embarazo, lo que indica que la pedofilia podría determinarse en el mismo momento, dice Cantor.

Los pederastas sienten atracción por los niños; los efebófilos, por adolescentes de 11 a 14 años y abusan de niñas.

Una posible causa puede ser el estrés materno o la malnutrición. Sin embargo, esta teoría diverge en gran medida de otras explicaciones de la pederastia. El debate entre si es algo que se desarrolla o con lo que se nace es intenso entre los expertos en abuso sexual infantil.

Durante mucho tiempo, la tesis dominante fue lo que Duncan Craig, de Survivors Manchester -una organización para sobrevivientes masculinos de abuso- llama "el síndrome Vampiro". Lo define como "la idea de que si te mordió un vampiro, te convertirás en vampiro; si sufriste abusos, te convertirás en abusador".

Muchas personas que trabajan con sobrevivientes de abusos son muy hostiles con esta idea, porque creen que estigmatiza a los que han sufrido el horror del abuso sexual cuando eran niños.

Muchos expertos ponen en duda que se "cure". Pero Paul Fedoroff, director de la Clínica de Comportamientos Sexuales en el Centro de Salud Mental Royal Ottawa, en Canadá, sostiene que es capaz de curar a pedófilos utilizando tratamientos antiandrógenos para eliminar temporalmente el deseo sexual.

"Sacamos el sexo de la ecuación", dice Fedoroff, y agrega: "Les damos la oportunidad de desarrollar estilos de vida saludables". Quienes reciben tratamiento son capaces de conseguir un trabajo e, idealmente, tener una relación consensuada con otro adulto que no esté basada en primer lugar en el sexo.

"Una vez que están en esa situación, suspendemos el tratamiento y su deseo sexual vuelve. Y resulta que si desarrollan una relación normal, saludable, empiezan a tener actividades sexuales con su pareja que ambos disfrutan. Sus preferencias cambian", explica.

El debate se complica porque no todos los abusadores infantiles son calificados de pedófilos en el tradicional uso psiquiátrico del término. Mientras los pederastas se definen por una persistente atracción hacia niños prepuberales, los efebófilos sienten atracción por chicas adolescentes de entre 11 y 14 años.

El "palacio" para los condenados por abuso sexual

"Aquí tenemos todo tipo de gente imaginable", dice a la BBC Lynn Saunders, directora de HMP Whatton, la mayor prisión para hombres condenados por crímenes sexuales en toda Europa. "Pastores, maestros, pilotos de avión, policías, doctores, personas con problemas de aprendizaje, con bajos coeficientes de inteligencia y problemas mentales complejos".

La cárcel fue construida en los años 60, en Nottinghamshire, en el centro de Inglaterra, con una capacidad para 841 reclusos de toda edad. Un 70% abusaron de menores, el resto, de adultos.
Los vecinos apodan la cárcel "el palacio de los pedófilos". Alrededor de la mitad de los presos cumplen sentencias de tiempo determinado.

Whatton es un centro de tratamiento especializado en rehabilitación, que ofrece programas para abusadores sexuales.

La mayoría de esos reclusos han reconocido sus crímenes y están trabajando para abordar sus problemas. La gama de ofensas por las cuales están presos varía considerablemente: manoseo, penetración, incesto, violencia relacionada al sexo y hasta asesinato. Y hay abusos que se consideran de no contacto, como descargar ilegalmente imágenes sexuales de menores.

Dave Potter, uno de los coordinadores de programas terapéuticos, dice que tanto abusadores de menores como de adultos están mezclados para evitar que haya complicidad entre ellos sobre sus crímenes. Los presos asisten a sesiones de terapia individual o en grupos. "Tratamos de hacerles entender el daño que les han hecho a otros, el daño a ellos mismos, y de ver o identificar las señales de alerta, cuando queden libres, de que podrían estar tomando el camino hacia ofender de nuevo".


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