Cargan con una historia triste y de abandono, lejos de lo que debería ser transitar la infancia. Hoy tienen 11 y 13 años, y su madre dejó la casa donde vivían, en San Martín de los Andes, hace diez años; su padre fue recientemente encarcelado acusado de abusar de su hija de 15. Ella, la hermana de los chicos, pudo escaparse de la casa, de ese infierno de ser abusada desde los 6 por su propio padre. Vivía en un hogar de tránsito y el año pasado pudo abrir su más íntima y oscura realidad: animarse a contar sobre los abusos que sufrió.
Hace unos días, un vecino de la localidad cordillerana alertó de que los chicos vivían solos en una casa del barrio Chacra 32. En la denuncia que presentó en la comisaría, el hombre aseguró que se estaba violando la Ley Provincial 2302 de Protección Integral de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes.
Durante todo este tiempo, el Estado llevó adelante “soluciones provisorias” para los menores, como la asistencia por turnos de acompañantes. Faltaba, claro, una solución definitiva, una decisión concreta para resolver el drama de los menores, que además no tenían ningún vínculo familiar que los contuviera y se pudiera hacer cargo de la situación.
Ayer, referentes del ámbito de la salud, de la Justicia, de desarrollo social se reunieron para analizar y dar una respuesta a la compleja situación. Se acordó que un matrimonio, el mismo que los cuidaba transitoriamente por las noches, se mudará a la casa de los chicos para comenzar una convivencia con ellos. La posibilidad que tienen estos chicos -que hasta ayer estaban en vulnerabilidad- de ser contenidos por esta familia puede transformarles la vida. Y están a tiempo.


