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La Mañana Chacarita

Chacarita ganó el clásico, mandó a Chicago al descenso y se tomó revancha de una vieja herida

El Funebrero derrotó al Torito de Mataderos en la última fecha, mantuvo la categoría y provocó lo inverso en su rival.

Hay partidos que valen mucho más que tres puntos. Y hay clásicos que quedan grabados para siempre por lo que representan, por la historia que cargan y por las consecuencias que dejan. Chacarita Juniors y Nueva Chicago protagonizaron uno de esos encuentros que trascienden lo futbolístico: el Funebrero ganó 2-0 en San Martín, consiguió la permanencia en la Primera Nacional y empujó a su rival hacia el descenso.

La tarde tuvo todos los condimentos de una jornada inolvidable. Desde mucho antes del pitazo inicial, la cancha de Chacarita presentó un marco impresionante, con una multitud que colmó las tribunas y acompañó a un equipo que se jugaba muchísimo.

La pasión de dos instituciones enormes del ascenso argentino estaba en juego, aunque esta vez la alegría quedó de un solo lado.

El Funebrero sabía que le alcanzaba con ganar para no depender de nadie y asegurar su continuidad en la categoría. Después de un primer tiempo cargado de tensión, encontró los goles apenas comenzada la segunda mitad y desató una fiesta en San Martín.

La historia les dio una nueva oportunidad de enfrentarse en una definición por la permanencia y esta vez la moneda cayó del otro lado. Chacarita se tomó revancha, celebró ante su gente y dejó a Chicago en el camino hacia la Primera B. El resultado tuvo un impacto doble: el Funebrero seguirá en la Primera Nacional y el Torito perdió la categoría. Además, el empate sin goles entre Atlético de Rafaela y Patronato le permitió al conjunto entrerriano conservar su lugar en la segunda división.

Dos goles para desatar la fiesta en San Martín

Después de un primer tiempo atravesado por los nervios y la responsabilidad de lo que había en juego, Chacarita encontró rápidamente la diferencia en el complemento. Apenas comenzada la segunda parte, Meléndez apareció por el medio del área y definió de primera para establecer el 1-0. El festejo fue un desahogo para un estadio que había acompañado de manera multitudinaria.

El golpe para Chicago llegó poco después. A través de una pelota parada, el local volvió a encontrar espacios y Nicolás Pantaleone, de cabeza, conectó un córner ejecutado desde la izquierda para estirar la ventaja. El 2-0 terminó de inclinar la definición y convirtió la tarde en una celebración inolvidable para los hinchas del Funebrero.

La previa ya había anticipado la dimensión del encuentro. La cancha de Chacarita estuvo colmada, con una multitud que acompañó desde temprano y transformó el estadio en una verdadera caldera. No era para menos: dos instituciones con una enorme tradición en el fútbol argentino se jugaban mucho más que un resultado.

Chacarita y Nueva Chicago son dos de esos clubes que explican buena parte de la identidad del ascenso. Tienen barrios detrás, historias familiares, tribunas que transmiten pasión de generación en generación y una rivalidad que excede cualquier tabla de posiciones. Por eso, el desenlace tuvo un impacto especial: mientras San Martín celebraba la permanencia, Mataderos recibió uno de los golpes más duros de su historia reciente.

La revancha que Chaca esperó durante 14 años

El triunfo también tuvo un componente emocional imposible de ignorar. En junio de 2012, los mismos protagonistas habían disputado una Promoción que terminó con un desenlace dramático para Chacarita y una celebración histórica para Chicago.

En aquella oportunidad, el Torito se impuso 1-0 en Mataderos y llegó con ventaja a la revancha. En San Martín, el partido terminó 1-1 y la serie quedó en manos del conjunto verdinegro, que consiguió el ascenso a la B Nacional y condenó al Funebrero a la B Metropolitana.

La imagen de Daniel Monllor atajándole un penal a Damián Toledo en el último minuto quedó grabada para siempre. Fue una de las definiciones más recordadas del fútbol de ascenso, con el arquero como héroe de Chicago y el entrenador Salvador Pasini desplomado en el césped después de haber salido a festejar lo que creyó que era el gol de la salvación.

Catorce años después, el fútbol volvió a ponerlos frente a frente con la permanencia en juego. Esta vez no hubo milagro para Chicago. Chacarita ganó, se salvó y pudo cerrar una herida que llevaba más de una década abierta.

En el interior de Santa Fe también hubo motivos para festejar. El 0-0 de Patronato ante Atlético de Rafaela le permitió al equipo entrerriano conservar la categoría y completar una jornada en la que el destino de tres históricos del ascenso quedó definido.

Para Chaca, fue una victoria que valió mucho más que tres puntos. Fue la permanencia, la alegría de su gente y, sobre todo, una revancha que tardó 14 años en llegar.

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