Como la locura de seguir creyendo: Argentina en semifinales
La selección lleva tres partidos seguidos ganados de forma agónica y dos de ellos en tiempo suplementario.
La Mona lo explicó antes que todos: “Ser argentino también es esa locura de seguir creyendo”. No importa cuántas veces el partido parezca resuelto. No importa que el cuerpo pida calma, que el reloj avance o que el corazón empiece a pedir auxilio. Argentina volvió a sufrir, porque parece que esta Selección no sabe clasificar de otra manera. Y nosotros, tampoco.
Si alguien entendía de corazones era René Favaloro. Pero ni él habría podido explicar del todo lo que este equipo provoca. Porque Argentina no juega solamente al fútbol: altera pulsaciones, desordena cuerpos y convierte cada eliminación directa en una prueba de resistencia emocional.
La noche había empezado bien. A los nueve minutos, Lionel Messi ejecutó un córner y Alexis Mac Allister apareció para marcar el 1-0.
La ventaja, sin embargo, no trajo tranquilidad. Suiza tomó la pelota, empujó y obligó al Dibu Martínez a intervenir dos veces antes del descanso. Argentina ganaba, pero el partido seguía abierto.
El empate llegó a los 67 minutos, con Dan Ndoye definiendo entre las piernas del arquero argentino. Cuatro minutos después, el VAR corrigió una decisión arbitral y Embolo fue expulsado por simulación. Con un futbolista más, parecía que la Selección encontraría el camino. Pero no. Suiza cerró los espacios, Kobel sostuvo el empate y el partido volvió a exigir tiempo suplementario.
Otra vez había que sufrir. Hasta que Julián Álvarez decidió que ya era suficiente. A los 111 minutos recibió fuera del área y sacó un remate al ángulo. Fue su primer gol en este Mundial y también un desahogo. El grito tuvo algo de justicia: por todo lo que había corrido, esperado y soportado.
Después llegó Lautaro Martínez para cerrar el 3-1 y guardar el boleto a semifinales. Messi no convirtió por primera vez en esta Copa, pero asistió a Mac Allister y alcanzó las diez asistencias en Mundiales, récord absoluto. A veces el diez no necesita marcar para seguir escribiendo la historia.
Lionel Scaloni fue honesto: “Hoy sufrimos”. También dijo que lo conseguido es histórico. Y ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. Argentina está entre las cuatro mejores del mundo. El miércoles jugará contra Inglaterra por un lugar en la final.
“Como la nostalgia de estar lejos de casa. Como la confianza de que todo pasa. Como esa aventura, a veces insoportable, de seguir queriendo. Soy argentino”. Y, evidentemente, sin sufrir no vale.
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