La desconocida historia de Fangio de su etapa como futbolista
Antes de convertirse en una leyenda del automovilismo a nivel mundial, el Chueco fue un destacado futbolista que inclusive formó parte de su selección local.
Hoy, 24 de junio, se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Juan Manuel Fangio. En el día que cumpliría 115 años, se dio a conocer una historia muy poco conocida de su trayectoria deportiva, más reconocida por la historia que marcó en la Fórmula 1. Es que antes de lucirse arriba de los autos de carrera, fue un destacado futbolista en su querida Balcarce e integrante de la selección local. El haber sido un buen jugador lo ayudó para continuar en el deporte motor y llegar al Turismo Carretera.
Fueron trece los años de Fangio en el fútbol de forma federada. Se trató de una práctica que arrancó desde muy chico jugando con sus amigos en los potreros locales. También, el cuarto hijo de Loreto y Herminia (ambos inmigrantes italianos) empezó a mirar de reojo los talleres de autos y otra llama comenzó a encenderse mientras rodaba la pelota.
Pero antes de acelerar en las rutas y autódromos fue el tiempo del balompié. En junio de 1925 el Club Estudiantil presentó la ficha de varios jugadores para su tercera división, entre los que se encontró Fangio. En 1926 pasó a la tercera de Ferroviarios, la entidad de su barrio, según cuenta el periodista de Carburando, Javier Delle Rose.
En 1927 estuvo inactivo porque guardó reposo por enfermarse de pleuresía. En 1928 (año en el que también practicó por poco tiempo boxeo) pasó a Sportivo Mitre. En 1931 tampoco jugó porque cumplió con el Servicio Militar en el VI Regimiento de Caballería de Campo de Mayo.
Su regreso a las canchas y su mejor momento en el fútbol
Luego volvió a los campos de juego y llegó su momento más exitoso. Fue cuando debutó en primera con 22 años. Jugó en Rivadavia y se consagró campeón en 1935, 1936, 1937 y 1938. No hay números exactos, pero se supo que encabezó la tabla de goleadores del certamen en más de una ocasión. Por eso entre 1934 y 1938 fue titular en la Selección Balcarceña que disputó torneos regionales con combinados de otras ciudades.
En esos torneos regionales Juan Manuel llamó la atención. En la zona se habló mucho del “insider derecho” de Balcarce. Incluso en 1936 Independiente de Mar del Plata jugó en la Liga Balcarceña y al ver sus condiciones lo habría tentado a irse a La Ciudad Feliz. Pero él se quedó en su tierra. Tampoco se olvidó del club de su barrio y también disputó algunos partidos amistosos para Ferroviarios, cuya cancha estaba a 300 metros de la casa en la que vivía Fangio con su familia.
El puesto de Fangio era de insider derecho, denominación típica de la época. Se trató de un volante por ese sector. Su pierna más hábil era la derecha, tuvo mucha técnica, era rápido, como en las pistas de Fórmula 1, difícil de marcar y con bastante llegada al arco contrario. Jugaba con el número ocho. Por su especial manera de correr se ganó el apodo de El Chueco. Si bien las tácticas cambiaron, hoy, tal vez, hubiese sido un buen carrilero o extremo por esa banda.
El momento en el que se pasó al automovilismo
Fangio también se vinculó a los autos desde muy chico y fue su fuente de ingresos, ya que el fútbol siempre fue amateur. Empezó barriendo un taller a los 11 años donde ponía en marcha los motores con la excusa de mover los coches para cumplir con su tarea. A los 13 aprendió a manejar en una concesionaria y a los 16 tuvo su primer vehículo, un Overland cuatro cilindros que se lo compró con sus sueldos. A los 18 debutó en las carreras como acompañante de Manuel Ayerza. Fue con un Chevrolet 1928 en una carrera de Coronel Vidal a General Guido, sobre la actual Autovía 2 “Juan Manuel Fangio”. Terminaron en segundo lugar.
En 1932 se puso un taller con José Duffard. El 25 de octubre de 1936 arrancó como piloto y como no quiso que se enteraran sus padres usó el seudónimo de “Rivadavia”, el club con el que logró cuatro campeonatos. La carrera no fue oficial y se hizo en la localidad bonaerense de Benito Juárez. Abandonó por fundir una biela del motor del Ford A 1929, cuando era tercero y a dos vueltas del final. Veinte días antes de esa carrera, el equipo de Rivadavia le ganó la final a Ferroviarios por 2 a 0. A los 12 minutos del match, Fangio hizo el primer gol ante un rechazo del arquero Manuel Escandón. El segundo tanto lo marcó Francisco Cavallotti, que también era amigo suyo y le dio una mano en sus arranques en el automovilismo.
Si bien el fútbol le dio sus primeras alegrías deportivas, con el correr del tiempo El Chueco definió qué quiso para su vida: el automovilismo. Aunque supo que el Talón de Aquiles era el presupuesto para seguir corriendo. Por eso sus colegas futbolistas se unieron para ayudarlo. El 4 de septiembre de 1938, la Liga Balcarceña de Fútbol organizó un partido a beneficio suyo y de Luis Finochietti, para que puedan correr el Gran Premio Argentino de las 14 Provincias. Se disputó un cotejo entre los combinados de Balcarce y Mar del Plata.
En 1939 también hubo otro partido benéfico entre un equipo “A” y otro “B” de la Liga Balcarceña, cuya recaudación se le entregó a la comisión que apoyó a Fangio para correr en el Turismo Carretera. En este caso, era para competir en el Gran Premio Argentino. Los hermanos Duffard y el propio Cavallotti, fueron los organizadores de la movida.
A esa altura Fangio colgó los botines y empezó a dedicarse de lleno a los fierros. Su camino en el automovilismo tuvo un franco ascenso y no tardó en brillar. En 1940 y 1941 fue bicampeón de TC. Aunque siguió de cerca al flamante campeonato profesional de fútbol de Primera División y fue un orgulloso hincha de River, equipo que ganó el segundo certamen de ésa era en la temporada de 1932. Más tarde Fangio fue idolatrado por sus hazañas con los autos de carrera.
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