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Desafían el frío y nadan todos los días en el Limay

Verónica Cassano Tolava y Juan Rodríguez son guardavidas y se preparan para competir en aguas gélidas.

“Corajuda para 1 de julio en Neuquén, ella nadaba en el Limay y yo no podía salir de mi asombro”, escribió en su cuenta de Twitter Lorena Troncoso al observar a una mujer nadando en las aguas del río aquella mañana de comienzo de mes que arrancó con temperaturas heladas y bajo cero. Lorena no podía salir de la sorpresa y se animó a sacarle una foto a Verónica Cassano Tolava cuando, con su traje de neoprene, salía sonriendo del Limay.

Así como le ocurrió a Lorena durante su habitual caminata por el paseo costero, seguramente fueron y serán muchos los vecinos de la ciudad que verán a esta mujer guardavidas, de 49 años, junto a su colega Juan Rodríguez, de 27, nadar todos los días de la semana las aguas frías del Limay como parte del entrenamiento que realizan para participar de próximas competencias en aguas gélidas.

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Se conocieron en un natatorio de esta ciudad donde ambos trabajan y de inmediato se pusieron de acuerdo para hacer una bajada en el río en abril. “Empezamos a hacer bajadas, a conocer nuestro cuerpo si estaba preparado para tolerar estas temperaturas que tiene el agua y hasta el momento el balance es satisfactorio”, explica Juan, quien representó a la provincia junto a Franco Balboa en campeonatos sudamericanos de canotaje.

Veronica Nadadora de aguas frias (8).JPG

“Por supuesto que a uno en este tiempo le gusta estar calentito al lado del fuego pero hay algo que nos impulsa a venir diariamente al río y cuando no lo hacemos después pagamos un precio alto que lo notamos en el cuerpo, en los huesos”, explica Verónica mientras se prepara para sumergirse en el agua. Cuentan que desde hace cuatro meses, todos los días, se convocan para realizar un circuito de entrenamiento. Luego de un tiempo de entrenar en una zona del balneario Albino Cotro, ahora lo hacen en la zona de Isla Verde. “En esta parte el río es caudaloso y podemos sumar horas tratando de meter más nada sincronizado”, describe Juan,

“Por supuesto que a uno le gusta estar calentito al lado del fuego pero hay algo fuerte que nos impulsa a venir al río y cuando no lo hacemos lo notamos en el cuerpo”, explica Verónica Cassona Tolava

A diferencia de Verónica, Juan se sumerge sin traje. “No lo necesito. Es lo ideal para bajar la frecuencia y el ritmo cardíaco, estás en un estado relajado, el agua te penetra y la podés sentir”, explica el joven nacido en esta ciudad y que a los 9 años empezó a remar.

Veronica Nadadora de aguas frias (7).JPG

Verónica describe que cuando entran al agua es lo más parecido a “entrar en una terma como la del Copahue”. “Cuando entramos, los primeros 3, 5 minutos nos aclimatamos, y cuando salimos es la misma sensación de relajación, es tan fuerte la sensación que no me la ha dado otra cosa que el nado en aguas frías”, comenta la mujer que entre 2005 y 2011 se desempeñó como guardavidas en esta ciudad.

Pero los nadadores no están solos ni cuando arriban al lugar de entrenamiento ni cuando finalizan su rutina diaria. Allí los espera Miguel Bazán, técnico superior en Deporte Social, quien lleva adelante el apoyo logístico necesario que consiste desde acercarles las toallas, proveerles de los elementos de seguridad hasta ofrecerles alguna infusión caliente. “Si no hay nadie esperándonos con algo caliente todo esto va en detrimento de lo que sería la transformación de nadadores de aguas frías”, aclaran resaltando la importancia del rol de Bazán.

“Empezamos a hacer bajadas, a conocer nuestro cuerpo para saber si estaba preparado para tolerar estas temperaturas y hasta el momento el balance es satisfactorio”, comenta Juan Rodríguez

Recuerdan que el día que se registró la temperatura más baja del año (7 grados bajo cero) y que el río registró la máxima crecida “estuvimos 25 minutos entrenando con una temperatura de 5 grados; fue muy duro ese día y nos pasó factura al día siguiente”. “Cuando hablamos de transformación es sentir el río a flor de piel, la aventura de recorrer este río que todos los días te somete a pruebas, te desafía porque es un río de deshielo y de corriente”, señala Verónica.

“Esto que hacemos también es crear conciencia de los espacios naturales que tenemos, de las aguas limpias, de proteger el agua porque el río Limay es un paraíso", afirma Verónica.

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Dos vidas ligadas para siempre al río

Más allá del entrenamiento que llevan a cabo diariamente, lo que también persiguen los nadadores es “crear conciencia de los espacios naturales que tenemos, de las aguas limpias, de proteger el agua porque el río Limay es un paraíso”, expresa Verónica Cassano Tolava, nacida en Buenos Aires y que vivió unos años en México, antes de instalarse en Neuquén.

Durante la charla con LMNeuquén posa su mirada en las aguas que en un rato más recibirá sus brazadas. “Neuquén mira al río”, afirma. , Cuentan que este fin de semana tendrán su “primer desafío” que será unir a nado el balneario de Valentina Sur en Balsa las Perlas con el balneario Gustavo Fahler (ex Río Grande). El “desafío” les servirá para ponerse a prueba con miras a la maratón acuática que se realizará a fin de mes en Viedma. “Estamos a la espera de ir a participar”, señalan con entusiasmo.

Desafían el frío y nadan todos los días en el Limay.mp4

“El río me representa momentos muy lindos de mi vida porque empecé a remar a los 9 años, tuve una carrera deportiva hasta los 19 siempre ligado al río con las primeras maratones acuáticas que organizaba el cuerpo de bañeros voluntarios de Neuquén”, concluye Juan.

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