Desaparecen dos personas por día en Neuquén capital
Natalia Pérez Pertino
Neuquén. La desaparición de cualquier persona, sea un niño, un adolescente o un adulto, acciona todo un mecanismo de búsqueda que involucra a la Policía del Neuquén, la Fiscalía de Homicidios y, en el caso de ser menores de 18 años, a la Defensoría del Niño y el Adolescente. Precisamente, en la jurisdicción de la Confluencia, el mayor porcentaje de fugas lo representan niños y adolescentes, de los cuales, la franja etaria entre los 13 y 16 años es la más crítica. “
“Nosotros siempre iniciamos las búsquedas como que va a ocurrir lo peor”, expresó el comisario Julio Muñoz, jefe de la División de Búsqueda de Personas, puesta en marcha desde mayo de 2018. Por este motivo, es la Fiscalía de Homicidios la que interviene ante cada denuncia por una desaparición.
Gracias a un amplio despliegue que involucra el cruce de información, casi la totalidad de los desaparecidos son hallados a las pocas horas. “Son casos contados los que están varios días desaparecidos”, sostuvo Muñoz.
Además, aclaró que, de acuerdo a la edad y situación personal de cada desaparecido, la búsqueda se orienta en determinado sentido. En todos los casos, se consulta en centros de salud, así como terminales de ómnibus o paradas de taxis y estaciones de servicio.
En el caso de ser niños pequeños, se trata de reproducir el recorrido habitual que haría hacia la casa de otro familiar, por ejemplo,y en caso de ser adolescentes, es crucial investigar en las redes sociales del chico perdido.
“Cuando se trata de un adulto mayor sumamos a la búsqueda sectores críticos como el río, los puentes y la barda”, indicó Muñoz y agregó que cuando las pistas no alcanzan para encontrar a la persona en las primeras horas, se convoca a otras divisiones, como la Montada y Canes o bomberos.
Por otro lado, sostuvo que, en el caso de los adolescentes, hay que distinguir los que se fugan de sus casas de aquellos que desaparecen de los hogares institucionalizados (ver aparte). En este último grupo existe mayor reincidencia y puede que un mismo chico se ausente varias veces del hogar, casi siempre durante el fin de semana.
Por último, desde la Policía se explicó que la cifra es sobre el total de denuncias de personas desaparecidas, lo que puede incluir fugas reiteradas del mismo adulto, niño, niña o adolescente. Además, también contempla aquellas personas que luego son halladas sin vida, ya sea que se determine que fue un suicidio o un homicidio.
Más de un 80% de las denuncias se registran en la capital provincial y el resto, en las ciudades que conforman la Confluencia
Vínculos, redes sociales, comunicaciones y cámaras
La Policía alerta a todas las unidades, a la Fiscalía de Homicidios y a la Defensoría del Niño y Adolescente de la denuncia. Se buscan recorridos a través de las cámaras, se analizan las comunicaciones telefónicas y a través de internet.
La persona denunciante debe brindar la mayor cantidad de información con respecto a la persona desaparecida. Desde características físicas, si tiene vehículo propio, vínculos sociales y laborales, fotografías hasta sus perfiles en redes sociales.
Una vez que se ubica al desaparecido, se debe informar con “sensibilidad” al denunciante sobre dónde y cómo está. En caso de ser hallado sin vida o si fue víctima de un delito, la fiscalía dispondrá las medidas para investigar lo ocurrido.
647 Fue el total de denuncias por desapariciones en 2018
La División de Búsqueda de Personas registró 249 denuncias por búsqueda de adultos y 398 de niños y adolescentes, y de estos, 220 sin judicializar (de sus casas) y 178 judicializados.
Adolescentes: los que más se fugan de casa o de los hogares
“Ante la desaparición de un niño, niña o adolescente se debe hacer la denuncia de inmediato y con la mayor cantidad de información posible”, explicó Marcela Robeda, defensora del Niño y el Adolescente, quien advirtió que la franja etaria más preocupante es aquella entre los 13 y los 16 años. La defensora sostuvo que los indicadores de riesgo por los que los adolescentes se fugan son muy diferentes. En este sentido, diferenció a dos grupos. Por un lado, aquellos niños, niñas y adolescentes que viven en hogares institucionalizados -cuya cifra ronda los 95 chicos entre los cinco hogares de la ciudad- y, por otro, quienes se van de su propio hogar.
En los primeros, la falta de contención, la insuficiencia de operadores para la cantidad de chicos alojados y la imposibilidad de que el servicio de salud se ocupe de quienes tienen problemas de adicciones son los principales motivos. “En este grupo, tenemos varias fugas reiteradas”, resaltó.
Entre los segundos, una conducta rebelde, retrasos madurativos, adicciones, noviazgos no aprobados o incluso abusos intrafamiliares pueden ser algunos de los indicadores de las desapariciones de los hogares familiares.
Tras encontrarlos, se debe investigar los motivos de la fuga
Ante la aparición de un niño, niña o adolescente buscado, se da inmediato aviso a los padres, tutores o responsables del hogar institucionalizado. En caso de que el menor no sepa dónde vive, se investiga si hay alguna denuncia por una persona de esa edad desaparecida.
Marcela Robeda explicó que tras comunicar la aparición, se realiza una revisión médica para constatar su estado de salud. Además, en el caso de que sean fugas de una casa familiar, se cita a los padres junto con su hijo o hija para que concurran a la Defensoría del Niño y el Adolescente “para conocer el motivo de la fuga y así acompañarlos”.
Al respecto, detalló que detrás de una desaparición, por lo general, se devela una problemática. “Puede ser una situación de maltrato, de negligencia parental o de abuso intrafamiliar. A veces, los padres no aprueban los noviazgos de sus hijos y por eso, los chicos los esconden o se fugan”, expresó.
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Los atraparon caminando por el techo de una casa a la que querían entrar a robar
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