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La Mañana Matrimonio igualitario

Doce años de Matrimonio Igualitario: una boda y la épica lucha por adoptar

Se trata de Claudia y Lali, son médica y enfermera de Mariano Moreno y llevan casi 20 años juntas. Adoptaron a dos niños y buscan formar "buenas personas".

A doce años de la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario en Argentina, miles de parejas del mismo sexo han podido casarse. En la provincia, la mayoría de las bodas de este tipo se celebraron en la capital, pero decenas de personas también pudieron sellar de manera legal en el interior.

A poco más de 200 kilómetros de la capital provincial, en Mariano Moreno, Claudia y Lali integran una de esas uniones. Se conocieron en 2003, trabajando en el hospital local, y desde el primer momento supieron que era el lugar donde querían echar raíces y formar una su familia. Por eso, cuando se aprobó el casamiento entre personas del mismo sexo, fueron de las primeras en analizar la posibilidad de casarse.

Nos casamos hace ocho años, pero estamos juntas desde hace 19. Lali trabajaba de enfermera en el hospital, donde sigue trabajando, y yo llegué a trabajar de médica al mismo lugar”, contó Claudia a LMNeuquén.

Como se trata de una localidad tan pequeña, los vecinos y pacientes supieron desde el primer momento de esa relación. Conocían a la enfermera desde niña, porque siempre formó parte de la comunidad. “Nunca tuvimos ningún maltrato ni comentarios malintencionados, siendo un lugar tan chiquito todo se sabe”, confió Lali.

Cuando se aprobó la Ley de Matrimonio Igualitario, Claudia y Lali ya llevaban siete años en pareja, por lo que hablaron de la posibilidad de casarse para darle un “marco legal” a su vínculo. Sin embargo, por los vaivenes de la cotidianeidad fueron posponiendo la decisión. “Dejamos pasar un tiempo y volvimos a hablar de casarnos porque queríamos hacer legal nuestra relación”, rememoró Claudia.

Fue así como pusieron fecha para el 10 de enero del 2014. Alquilaron un salón de fiestas y enviaron cientos de invitaciones para sus amigos y familia. “Queríamos que fuera un día especial para nosotras y celebrarlo con todos los que siempre estuvieron con nosotras. Pero fueron muchísimas personas que no habían sido invitadas por una cuestión de espacio, que igual querían participar de nuestra boda”, contó Lali.

Si bien la capacidad del salón no les permitió invitar a todo el pueblo, gran parte de los vecinos les dejaron sus buenos deseos.

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El siguiente paso para conformar una familia

Después del matrimonio, Claudia y Lali conversaron profundamente sobre la posibilidad de tener hijos. “Nosotras tenemos mucho amor para dar y por qué no tener un hijo”, recordó Lali.

Aunque la primera opción fue la de realizar una inseminación artificial, tras mucho conversarlo llegaron a la conclusión de que la maternidad no se ejerce sólo gestando, sino también dándole amor a un niño que se encuentre desprotegido. En ese momento decidieron anotarse en el programa de Familias Solidarias de Neuquén.

“Hablamos un montón sobre el tema y llegamos a la conclusión de que si nosotras teníamos el amor que teníamos, podíamos darle amor a alguien y no necesariamente tenía que ser un hijo biológico. Los hijos son del alma”, señaló Lali.

Fue así como a las pocas semanas recibieron a un bebé de poco más de un año. “Él llegó a completar nuestro círculo de amor. Cuando lo yo vi, sentí que me encontré con él, son sentimientos que no se pueden explicar”, aseguró.

El pequeño quedó a su resguardo y desde entonces se convirtió en un miembro valioso y fundamental de la familia.

Sin embargo, un año después, desde Familias Solidarias les informaron de una bebé que necesitaba quedar a su resguardo por una semana. Así que la aceptaron, pero debido a que “los tiempos de la Justicia son lentos”, como ellas mismas dicen, pasaron cinco años hasta que se enteraron de que había sido sorteada para ser dada en adopción.

Esta decisión precipitada fue sumamente dolorosa para Claudia y Lali, quienes sintieron que iban a perder a una hija, ya que la pequeña había estado con ellas desde siempre. Por eso, fueron al registro de adopción para ver si cabía la posibilidad de poder adoptarla, pero les dijeron que de inscribirse para adoptar, les iban a sacar a los pequeños que tenían a su cuidado como Familias Solidarias.

“Cuando nos anotamos nunca pensamos que el amor iba a ser así con un hijo y la verdad que ellos nos completan. Toda la energía que tengo es gracias a ellos”, aseveró.

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Laberintos legales hasta llegar a la adopción

A partir de ese momento, comenzó un largo camino y una pelea judicial en la que primaron las respuestas negativas. “También tuvimos negativas en instancia de apelación, pero eso no nos detuvo hasta que logramos que llegue al Tribunal Superior de Justicia donde, gracias a Dios, hubo personas que entendieron, que escucharon y pudieron leer bien toda la causa, donde la psicóloga decía que sacarla del lado nuestro sería victimizarla nuevamente porque ella viene de un hogar violento de parte de su mamá”, explicó Claudia.

Tras esta larga contienda, la Justicia decidió otorgarles la adopción plena. “El 30 de marzo del año pasado nos citaron en Neuquén para decirnos que ellos apoyaban la adopción”, recordó. Pese al largo camino recorrido, los responsables legales les aseguraron que la fecha elegida había sido para que el día del cumpleaños de la pequeña (1 de abril) tuviera el regalo de saber que se iba a quedar para siempre con las mamás que tanto la amaban y que habían luchado por ella.

“El 6 enero de este año llegó su documento, donde está su nombre y tiene nuestro apellido”, informó.

La Justicia, el único lugar donde se sintieron discriminadas

Claudia destacó que en la vida ambas se manejan en un ámbito de respeto hacia los demás. “Estamos en una comunidad muy pequeña y siempre fuimos muy respetadas porque desde el respeto nos relacionamos. La única vez que nos sentimos discriminadas fue por la Justicia, porque todos los no fueron básicamente por nuestra condición sexual”, aseguró.

Sin embargo, como ellas mismas aseguran “la vida siempre te da oportunidades y pone en tu camino a personas que ven el otro lado no solamente tu parte sexual y ven a la persona”. “Dios nos había dado tantas cosas y queríamos devolverlo de alguna forma y dando amor a los niños que lo necesitan. Queremos que nuestros hijos se han libres de elegir lo que los haga felices siempre desde la honestidad”, puntualizaron.

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